«Mientras se permanece en el círculo de la identidad-mismidad, la alteridad de cualquier otro distinto de sí no ofrece nada de original: “otro” figura, como de paso ya hemos subrayado, en la lista de los antónimos de “mismo”, al lado de “contrario”, “distinto”, “diverso”, etc. Otra cosa sucede si se empareja la alteridad con la ipseidad. Una alteridad que no es -o no sólo es- de comparación es sugerida por nuestro título, una alteridad tal que pueda ser constitutiva de la ipseidad misma. Sí mismo como otro sugiere, en principio, que la ipseidad del sí mismo implica la alteridad en un grado tan íntimo que no se puede pensar en una sin la otra, que una pasa más bien a la otra, como se diría en el lenguaje hegeliano. Al “como”quisiéramos aplicarle la significación fuerte, no sólo de una comparación -sí mismo semejante a otro sino de una implicación: sí mismo en cuanto... otro.»
Paul Ricoeur: Sí mismo como otro. Siglo Veintiuno Editores, pág. XIV. México DF-Madrid, 1996.
TGO
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