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NoTeVaGustar: una banda, decenas de géneros
El 15 de octubre de 2020 Emiliano Brancciari lo dijo en Twitter, al pasar, como si fuese solo un dato: Gonzalo “el Japo” Castex, histórico percusionista de NoTeVaGustar, ya no formará parte de la banda. Estuvo presente en el grupo desde el primer disco, Solo de Noche (1999), y fue un puntal en la generación de la identidad sonora de la banda. Para el grueso de los fans la noticia fue devastadora. “El Japo” era uno de los personajes más carismáticos del mundo NoTeVaGustar, y para los fanáticos más antiguos era uno de los dos integrantes originales, junto a Brancciari; y de los pocos que quedaban de la primera época, junto a Denis Ramos y Martín Gil. Pero, siendo sinceros, ¿Cuál era la incidencia reciente de Castex en los últimos discos de la numerosa banda? Sus participaciones se volvieron cada vez más patrimoniales, incluso efímeras, de fondo. En Otras Canciones, el último disco en vivo de la banda, en formato acústico, sus momentos son, a lo sumo, segundos de retoques. Era un final esperable.
Por Joaquín Pisa.
El asunto es que NoTeVaGustar tiene una identidad sonora muy particular: multifacética. En otras palabras, es una banda sin un género definido. Desde el reggae rock latino más Mano Negra de sus comienzos ha probado las mieles del reggae, el peso del hard rock, la suavidad del pop rock y hasta lo americano del country. Disco tras disco la banda liderada por Brancciari ha experimentado con géneros que a veces se parecen con los anteriores, y a veces rompen con un esquema que ya parece no tener mucho límite más que el de la propia voluntad de sus integrantes. En esa búsqueda constante Gonzalo Castex quedó apartado, cuando al principio fue un integrante clave en hacer sonar a NoTeVaGustar como NoTeVaGustar, y no como una copia de Mano Negra o Ruben Blades. Hoy, el grupo ya tiene un sonido propio, busque lo que busque y encuentre lo que encuentre, y eso le permitió en los últimos discos profundizar en sus nuevas ideas. Aún así, los primeros discos también exploraron una gran variedad de géneros que ya demostraban la capacidad de NoTeVaGustar de explotar las virtudes de sus varios integrantes e invitados.
Solo de Noche (1999)
Los productores son una parte importante de cada disco de NoTeVaGustar. La experiencia dice que no los repiten, y de cada uno canalizan lo mejor de su experiencia en las canciones. Para Solo de Noche, el productor Martín Campodónico fue mucho más que eso. Según se cuenta en Memorias del Olvido, biografía oficial de la banda escrita por Mateo Crespo, Campodónico fue quien les marcó una línea de estilo.
“Hice hincapié en la parte rock (...). Ellos la insinuaban pero estaban colgados en la parte más latina y en el reggae, que eran muy predominantes”, dijo en el libro Campodonico.
Esa influencia se vio reflejada en la primera canción del registro de NTVG: Dejame Bailar. En Memorias del Olvido su género es definido como ska-punk-reggae. Sí, así como lo leen, los tres juntos. Arranca reggae, se pone punk en los estribillos, y cuando acelera en las estrofas se transforma en ska. No existe una premonición más grande. No se les da y Sólo de Día son las canciones que más se adaptan al género rock puro. La primera tiene una fuerte influencia punk, mientras que la segunda se acerca más al hard rock. No Era Cierto, uno de los clásicos más importantes de la historia del grupo, fue definido en la biografía como “punk folk”. El reggae se sostiene en Yrigoyen, canción que se apoya en los coros de las madres de varios de los integrantes, y en Quemala. El ska vuelve a aparecer en el también punk (al final) Nadie Duerme. Los ritmos frenéticos de la guitarra de Brancciari, en ese momento único guitarrista de la banda, se mezclan con un género más cercano al folklore en Yalala la la mm y Via Volvé, apoyados en la percusión de Castex. La beta cien por ciento latina tiene su protagonismo en Llévame Contigo, una canción en la que todos los integrantes de la banda explotan su faceta más “caribeña”, con un sonido literalmente bailable. Como rareza se encuentra Cosa Linda, un bolero “blueseado”, en palabras de Memorias del Olvido. Allí quien tuvo los honores de hacer la voz femenina fue Mandrake Wolf. En el libro se define su voz en la canción como la de una “puta vieja”. El bolero, además, es para el ahijado de Brancciari.
En resumen, los géneros explorados son: rock, ska, punk, reggae, bolero, folclore y latino.
Este Fuerte Viento que Sopla (2002)
Este Fuerte Viento que Sopla es un discazo. Del tema 1 al 15, cada uno de sus 14 canciones (no usan el track 13) es una obra de arte que suena divino y contiene profundidad tanto poética como sonora. La producción denota ser más profesional, grabado en Chile con la batuta del chileno Mariano Pávez. La sección de vientos toma un rol más protagónico, la guitarra de Brancciari comienza a potenciar sus habilidades, el bajo de Mateo Moreno tiene momentos de virtuosidad y potencia. La percusión, a cargo de Castex y “el Chamaco” Abdala en batería, le daban el toque latino a canciones como Machete y Padre de la Patria, la primera un ska rock suavizado por un piano, la segunda un reggae rock acelerado por los vientos. Para reggae, están La Única Voz y No Hay Dolor. Para ska también está Como Brillaba tu Alma, canción que abre el disco, y en la que destaca la guitarra de Emiliano Brancciari. Esto también se ve reflejado en las canciones más rockeras del álbum: Tenés Que Saltar (donde los vientos hacen también un trabajo destacado), la clásica Te Voy a Llevar, Me Cuesta Creer, La Soledad, Te Quiero Más (rock pop clásico) y Más Mejor (que roza lo punk). En este disco NTVG también se adentra en las colaboraciones con las murgas, con el conocido ejemplo de Clara, acompañada por la murga La Mojigata. Además, explora lo que es un género en sí mismo: la balada, con No Necesito Nada, otro intento acústico. La rareza del disco es Mucho Más Feliz, una canción folclórica que tiene una tonada bastante chilena.
En resumen: rock, ska, punk, reggae, rock pop, murga, latino y folclore.
Aunque Cueste Ver el Sol (2004)
En este disco no hubo muchas vueltas: rock y reggae. El argentino Tito Fargo, ex Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota e invitado recurrente de Divididos; se encargó de producir a la banda en el famoso estudio Del Cielito de la ciudad de Buenos Aires. Para él, el rock de la banda hasta ese momento era “muy orquestado”, según afirmó en la biografía de la banda, así que se dedicó a hacerlos rockear. Logró su cometido en canciones como No Te Quiero Acá, Ya Entendí, Al Vacío, Voces del Tiempo y No Llegas a Mí. El ritmo crece en intensidad, las guitarras toman un rol más protagónico en detrimento de la percusión y los vientos, que empiezan a ser acompañamientos con algunos momentos de destaque. El reggae sigue con su marca firme en Verte Reír, Reevolución (quizás el reggae más pesado de la banda) y Voy (quizás el reggae más reggae de la banda). Sin embargo también hay algunas singularidades destacables, como el protagonismo de la guitarra acústica en el tema de arranque y cierre del disco: Solo y Adiós. La inclusión de canciones con ritmos y sonidos más suaves para hacer contrapeso a la dureza de un disco que es, en su conjunto, una dura crítica al momento de crisis en el que vivía Uruguay, representa una muestra de profesionalismo y exploración de la banda. Lo latino queda desplazado, según Memorias del Olvido, a la percusión de Fueron, la canción con el mensaje político más crudo y directo de la banda, cortesía de Castex. La murga vuelve con Cielo de un Solo Color (segundo himno de la selección uruguaya después del himno uruguayo). También, aparece el ritmo más raro de la trayectoria de la banda: zamba criolla, en Ni Uno Suelto. Sí, zamba criolla.
En resumen: rock, reggae, murga, latino y zamba criolla.
Todo es Tan Inflamable (2006)
NoTeVaGustar ya era una banda reconocida dentro del país, y estrenó un disco que estuvo a la altura. Por única vez en su historia repitieron productor, con Tito Fargo otra vez al mando de la mezcla realizada en el estudio bonaerense Barca y en el primer Elefante Blanco, estudio propio de NTVG. Todo es Tan Inflamable es un disco de rock con matices, pero de rock. Tiene un sonido que por momentos intenta agradar, que buscaba internacionalizar a una banda que no salía mucho del Río de la Plata, pero transmite una emoción triste, casi desgarradora. Lo latino desaparece para dar lugar a la exploración de géneros menos felices. En la Cara, El Oficial y Poco son las canciones de rock más puro y duro. Brancciari, con su guitarra potente y su voz cada vez más establecida, se llevan los flashes. El Oficial cuenta con la colaboración rapera de Federico Santullo, en una clara muestra de la intención de la banda de potenciar sus canciones con retazos de distintos géneros gracias a invitados, o la propia iniciativa del grupo. El ska aparece de nuevo en Fuera de Control, el reggae tiene su papel más triste en No Lo Ves. La beta más acústica y melódica la llevan Una Triste Melodía, Ilegal y Eskimal, una de las pocas canciones del bajista Mateo Moreno en el repertorio antes de su renuncia a la banda, luego de este disco. Como rarezas se encuentran Pensar, que es definida en Memorias del olvido como “funky ragga” (le diremos funk), la murguera Tirano (con la honorable compañía de Ruben Rada), el soulero Vivir Muriendo, y De Nada Sirve, no tanto por su género (aunque es murga folk, según la biografía), sino por la inclusión de la poesía de Mario Benedetti.
En resumen: rock, ska, reggae, funk, soul, murga, murga folk. Invitados aportan rap y poesía.
El Camino Más Largo (2008)
No Te Va Gustar ya era otro. Mateo Moreno y Pablo “Chamaco” Abdala, el bajista y el baterista fundadores de la banda, se fueron del grupo después de terminado el anterior disco. Guzmán Silvera y Diego Bartaburu ingresaban en su lugar. La banda había comenzado a buscar, ya desde Todo es Tan Inflamable, géneros que lo separaran de la primera época más latina, y el cambio, aunque doloroso para el grupo, iba a dar sus frutos. El elegido para la producción fue Matías Méndez, conocido y presentado en el disco como El “Chávez”, fundador de la banda Árbol. Su sonido “más orgánico y texturas electrónicas” fueron lo que llamó la atención de la banda, según Memorias del Olvido. El disco es un fiel reflejo de esa búsqueda y del momento de la banda. Un sonido más electrónico y triste. El Camino Más Largo es un disco triste, incluso más que Aunque Cueste Ver el Sol, que es triste pero esperanzador. Este es rockero y triste, pero no por eso menos disfrutable. De primera arranca con un rock electrónico, El Camino, única canción escrita por el trompetista Denis Ramos y Gonzalo Castex junto a Brancciari, quien compuso en exclusividad las otras doce canciones. Dato curioso (obtenido de Memorias del Olvido): esta canción fue la última participación en un estudio de Alejandro Sokol, ex Las Pelotas, antes de su muerte. Los instrumentos circundantes a la guitarra de Brancciari comienzan a tener protagonismo en distintas canciones rockeras. Como si Estuviera y Que Sean Dos –en menor medida– son llevadas adelante por el teclado de Marcel Curuchet. Tu Nombre y Rata tienen una fuerte participación de los vientos. También Brancciari se lleva todas las luces en Niño (lo más cercano al hard rock desde Aunque Cueste Ver el Sol) y Te Quedás. Navegar es quizás la canción más rock pop del repertorio de la banda hasta ese momento. El ska y el reggae comienzan a desaparecer. Esta Plaga es el único ejemplar del primer género, El Mismo Canal el único del segundo. En contraparte, aparecía Mirarte a Los Ojos con un banjo que aportaba un toque sureño, en una clara demostración de hacia dónde se dirigía el oído de la banda: Norteamérica.
En resumen: rock, hard rock, rock electrónico, rock pop, ska, reggae.
Por lo Menos Hoy (2010)
Este disco es quizás la ruptura entre lo latino y el rock masivo al que apostaría NTVG en sus futuras obras. Por lo Menos Hoy apuesta fuerte al rock, aunque en distintas tonalidades. Producido por Juanchi Baleirón, el líder de Los Pericos que también produjo a bandas como Massacre, Attaque 77 y La Mosca. Sin embargo, a pesar de contar con uno de los referentes del reggae latinoamericano en la producción, la banda solo tiene un tema de ese género en el disco: Volar. Por fuera de esa excepción, puro rock. Del más puro y pesado se encuentran Con el Viento (apoyado por el scratch de Luciano Supervielle, en otro intento de sumar sonidos más electrónicos), Tu Defecto es el Mío y Con la Misma Vara. Del lado más comercial están Ángel Con Campera (rock pop), Cero a la Izquierda y Arde. En este último, sin embargo, destaca el solo de Pablo Coniberti, reciente incorporación del grupo, que le aportaría un sonido más profundo e intenso a la banda de ese momento en adelante. Por lo Menos Hoy tiene un constante equilibrio entre descontrol y tranquilidad. Chau es un ejemplo en sí mismo de ello, como también Los Indiferentes. Memorias del Olvido y Nunca Más a mi Lado (una canción que concientiza sobre la violencia de género) son dos de los temas más suaves del repertorio general. La única rareza es el coro góspel de El Equilibrista, interpretado, entre otros, por jugadores de la selección uruguaya que alcanzaron la semifinal del Mundial de Sudáfrica.
En resumen: rock, rock pop, reggae, gospel.
El Calor Del Pleno Invierno (2012)
El Calor Del Pleno Invierno contiene el dolor y la oscuridad hechos rock en un presagio increíble a lo que se vendría en su gira promocional posterior: la muerte del tecladista Marcel Curuchet. La potencia se adhiere como agente desgarrador y los momentos tranquilos, de guitarras acústicas y ritmos amenos, solo llevan a una nostalgia cruda. La voz de Brancciari no sale de una tristeza por momentos furiosa. Llamarle disco triste es guardarse dolor. Gran parte de su composición es rockera a secas. Sin Pena ni Gloria, Nada Fue en Vano, Mil Días, Hijo de Las Armas son los ejemplos más claros. Por el Agua se mezcla con un ska tímido. A Las Nueve se acerca más al rock pop acústico, Ese Maldito Momento mantiene el acústico pero por momentos quita el pop de al lado del rock. Hasta Nunca es una mezcla de rock acústico y folklore con ukelele. El reggae solo se mantiene con El Error. La rareza de este disco es Destierro, un country de esos que uno escucha en las películas western en los momentos de mayor locura, como tiroteo en un bar mientras el pianista no detiene su música. Para el próximo disco el acercamiento a la cultura “yankee” sería mucho mayor.
En resumen: rock, rock pop, reggae, country.
El Tiempo Otra Vez Avanza (2014)
No Te Va Gustar probó las mieles norteamericanas en este disco. Si logró un disco “yankee”, o no, es una crítica tarea de otras personas. A mí me toca enumerar géneros. Ellos buscaron a Joe Blaney, el productor estadounidense más cercano al Río de la Plata, con experiencia junto a Charly García (mixer en Piano Bar) y Andrés Calamaro (productor de Alta Suciedad y Honestidad Brutal). Con esa elección arrancaron bien. Además tuvieron de invitados al mismísimo Charly y a Hugo (me paro) Fattoruso. De nombres no faltó nada. Francisco Nasser sustituyó como tecladista a Curuchet, y se acopló de primera. El rock está lleno de chiches y suena divino. Me Ilumina Hoy abre con guitarras potentes y arreglos de vientos medidos. Detrás del Cerro es hard rock filo con grunge y un arranque folclórico. Mi Demente tiene como aditivo un final apocalíptico, con un coro oscuro y una sección de vientos que intensifica todo hasta el final. Es parecida La Puerta de Atrás en cuanto a su oscuridad y su hard rock, esta vez mezclada con algunos coros murgueros y una guitarra más riffera de Coniberti, como en Su Sombrero. La parte más melódica y cancionera se ve reflejada en Paranoia, Alba y sobre todo en La Cuerda. Rocks amables para el oído, que transmiten las emociones que quieren de manera correcta, sin mucho ribete más que el tradicional de cualquier canción. El arranque con percusión y dos guitarras acústicas de Paranoia da un aire latino de melancolía que por momentos hace recordar a las primeras épocas de NTVG. Sus momentos más americanos son sus mayores rarezas. Comodín es un funk rock más estadounidense que Trump acusando a todos de fraude, con un riff de arranque que no te podés sacar de la cabeza y una sección de vientos que tiene uno de sus momentos más destacados en la historia de la banda. Presente, canción dedicada a los fanáticos, es un folk western que no tiene mucho que envidiarle a Johnny Cash. Viajando Sin Espalda es un country blues acústico que potencia su sensación de americanismo con una guitarra slide que la ubica muy lejos de 2014, más cerca de Keith Richards grabando You Got The Silver.
En resumen: es el disco más explorativo de No Te Va Gustar post primera época. rock, hard rock, folk rock, funk rock, folk western, country blues. Alabanzas a Joe Blaney.
Suenan las Alarmas (2017)
El último disco de estudio de “Note” fue el de la buscada definitiva de un público que abarque a América entera, de arriba a abajo, de izquierda a derecha. El venezolano Héctor Castillo fue la apuesta en producción. También Gustavo Cerati confió en él para Fuerza Natural, así que no necesito presentarlo más. Su objetivo fue acercar el sonido de la banda a Brooklyn, como afirmó en Memorias del olvido. El rock es latino y anglosajón a la vez. No es fácil lograr eso. Y el Mundo Me Comió a Mi es un claro ejemplo. Hard rock con guitarras bien de afuera, pero ritmo de percusión, vientos y la voz de Brancciari bien de acá. Quería Ser Como Él te lleva con su ritmo y algunos de sus riffs a un folk rock americano pero su percusión te recuerda que estás frente a una banda uruguaya. Pegame Más Fuerte y Para Cuando Me Muera, en una anteposición felicidad-tristeza, son hard rocks americanos sostenidos por riffs con overdrive que sin embargo no pueden subsistir sin la sección de vientos que es tan nuestra. La batería de Bartaburu se convierte en una inesperada protagonista del disco por su potencia. Hay reminiscencias de música electrónica en canciones como Guante Blanco y Lo Real Es Ya. La segunda hace recordar a The Strokes. Desde Que Era un Pibe hace recordar al momento previo a un enfrentamiento entre dos vaqueros en medio del pueblo perdido en el desierto. Un country rock de los que podés poner en cualquier película antigua sin que te des cuenta hasta que aparece algún dejo de reggae en el segundo estribillo. Como gran rareza aparece una canción mariachi, Los Villanos, apoyados por la banda Flor de Toloache. Sí, mariachi.
En resumen: rock, hard rock, folk rock, rock electrónico, country rock, reggae, mariachi.
En total, y solo contando los discos de estudio, este humilde servidor contó 23 géneros repartidos en nueve álbumes. Veintitrés. Esperar algo nuevo de No Te Va Gustar por un lado parece fácil, ya que casi siempre han apostado a ello, sea incluyendo nuevos géneros o explorando desde otras miradas anteriores. Por otro lado, siempre es difícil pensar qué quieren descubrir después de haber transitado tantos caminos diversos. En lo personal siempre tuve ganas de escuchar un blues de No Te Va Gustar. No les falta nada para ello. Le hicieron algún amague en El Tiempo Otra Vez Avanza, pero si buscan a un público norteamericano me sorprende que no lo hayan profundizado aún más. Igual, de todas formas el mundo está lleno de géneros dispuestos a ser explorados por quien desee. ¿Quién podría esperar que una banda como No Te Va Gustar, que arrancó con rock latino, ska, reggae y punk, iba a hacer una canción mariachi? Nadie. No mientan que sí lo esperaban. Hoy en día sabemos que NTVG tiene la capacidad de explorar nuevos sonidos sin mancharse nunca la camisa, con una altura y un nivel propio de una banda top de América. Así que cuando se lance el próximo disco, tenga lo que tenga, más rock o una cumbia colombiana, ya sabemos que lo vamos a escuchar más que conformes. Al fin y al cabo esa ductilidad, esa navaja suiza de géneros profesionales, hace la diferencia.
🌼🌻~ My sunshine... 🌻🌼🌞
Sofía y Sus Paracaídas, una típica banda de rock a la que le gusta romper moldes
El miércoles 9 de diciembre Sofía y Sus Paracaídas se presentaron en Bluzz Bar para estrenar su primer video musical, de la canción Strangers, y tocar seis canciones que llenaron de buen ruido el límite del Centro y la Ciudad Vieja. Una fórmula de banda típica (voz, guitarra, bajo, batería), pero una mezcla de inglés y español, y una apuesta a la actuación como apoyo que buscan romper esquemas.
Por Joaquín Pisa
Sofía y Sus Paracaídas es una banda de rock como las que todos conocemos: una cantante (Tere Roo), un guitarrista (Lalo Pérez), un bajista (Diego Vázquez) y un baterista (Kelso Bidegain). Pero componen en inglés y español, suenan a los 90, y usan a una actriz como parte de su escenificación. Además su cantante es psicóloga especializada en violencia de género y generaciones. Ese molde de “típica banda de rock” se rompe desde el primer segundo de su música y desde el primer segundo en vivo.
La banda estrenará este diciembre un EP, y su primer corte comercial es Strangers, apoyado por el video que fue estrenado el miércoles en Bluzz Bar, previo a que la banda comenzará el toque. El mismo ya está disponible en YouTube y la canción se encuentra en Spotify, junto al segundo single Time After Time. Dos sencillos en inglés. ¿Normal? Oh, no lo creo.
Bluzz Bar - Miércoles 9 de Diciembre. La escenografía de la banda parecía simple: los instrumentos, una pantalla con el arte del disco en movimiento atrás y una foto de Sofía, la muñeca que le da el nombre a la banda, al frente del bombo de la batería. Pero mientras la banda se acomodaba también se acomodó debajo de una luz al costado del improvisado escenario a nivel de las mesas del público Sofía, o bueno, la actriz disfrazada de muñeca diabólica, cruza de Annabelle y Clara la Loca. No son la primera banda que utiliza actores para mejorar su puesta en escena, pero el hecho de que apuesten a ello desde una etapa tan germinal de la banda, previo a su primer lanzamiento de estudio, es algo a destacar.
Sofía y Sus Paracaídas arrancó con todo. Ni un solo instrumento que no estuviese al mango. Su música puede asemejarse mucho al rock alternativo de los 90, con dejos constantes del garage rock de los 2000, y una pizca de rabia punk en la intensidad que le ponen sus integrantes.
En total fueron seis canciones. Cinco en inglés y una en español. La mayor proporción de temas propios en inglés que recuerde desde Los Shakers. El cierre fue con las dos canciones ya presentes en streaming. Hay una clara diferencia en estos temas con respecto a las versiones de estudio. Max Capote, productor del EP, priorizó un sonido de la base bajo- batería mucho más protagonista en estas. En vivo están todos al mango.
Desde el primer momento la guitarra de Pérez toma la batuta rítmica con una gran ductilidad de sentidos. Se mueve entre los riffs y los arpegios de manera natural, y puede cargar con el peso de gran parte de los agudos del sonido gracias a un pack de pedales gigante, que tiene como estrellas principales al overdrive y al chorus. El bajo y la batería fluyen juntos y aportan la velocidad de una banda que va a un ritmo endemoniado. Es de destacar a Bidegain y cómo explota la técnica de tocar el borde del redoblante para generar un sonido más agudo en las semicorcheas. La voz de Tere Roo le da el toque de suavidad. Funciona como un contrapeso a la fuerza brutal con la que los instrumentos descargan sus emociones. Su enojo se transmite más en la fuerza de sus notas que en su gravedad, y es bastante notable poder transmitir furia y tristeza en un tono tan suave y agudo. Si seguimos en la línea “me hacés acordar a los 90”, Roo me hace recordar a Gwen Stefani.
La puesta en vivo todavía tiene sus problemas. La voz de Roo es destacable pero no es más fuerte que dos parlantes que retumban una guitarra, un bajo y una batería a todo volumen. Por momentos la voz quedó totalmente opacada, e incluso llegó a dificultar entender en qué idioma se estaba cantando una canción al principio. También por momentos la guitarra y la batería estuvieron a destiempo, aunque eso fue solucionado rápidamente y puede ser explicado por la poca cantidad de conciertos que la banda ha tenido este año, como todas las bandas. No es fácil. Se puede notar en momentos de timidez, como cuando alguien del público pidió que se presentaran y el baterista Kelso Bidegain exclamó exaltado: “¡No!”, antes de soltar una risa nerviosa. También hay de lo otro: Roo pegándole a los platillos del baterista para terminar una canción al mejor estilo Cobain pasivo, Lalo Pérez sudando desde el minuto uno moviéndose con su guitarra por todo su metro cuadrado disponible. Sin dudas Sofía y Sus Paracaídas es un grupo que está formando su personalidad en vivo, y su sonido en el estudio. En ambos la cosa parece ir marchando.
La evolución de La Triple Nelson desde sus canciones
A mediados de septiembre, La Triple Nelson subió a la plataforma Spotify dos de sus primeros tres discos, Buceo (2001) y Tres (2006). A pesar de que Seguir Mejor (2004) sigue olvidado, la llegada de estos discos al público masivo del streaming nos permite hacer una revisión de cómo La Triple fue alterando sus primeros clásicos.
Por Joaquín Pisa
Fotos: https://www.latriplenelson.uy/ - Matías Arizaga.
El 2001 no fue un año fácil. La crisis se acercaba a paso firme y la música no estaba exenta de sus consecuencias. No había plata para grabaciones virtuosas de calidad ni jugosos contratos con discográficas, mucho menos para una banda que quería sacar su primer disco. En esa situación estaba La Triple Nelson cuando decidió grabar su primer álbum, Buceo, con sello independiente. La Triple, liderada por Christian Cary, venía desde 1998. Se habían presentado al público en el concurso Probandas 2000 de Canal 10, en una época en la que el Rock movía masas de cualquier procedencia social en cualquier contexto. Para crecer en ese ambiente fértil había que sacar un disco. Buceo fue el primer intento. Con 13 canciones, el trío en ese momento conformado por Cary en voz y guitarra, “Paco” Pintos en el bajo y Ruben Otonello en batería se metió adentro de un estudio en Maldonado y puso todo en registro. El resultado es hijo de su crisis: pobre en calidad, rico en emoción. Cary todavía no había desarrollado del todo la voz multifacética, fina y desgarradora a la vez - o cuando él quiera -, pero ya lograba la conexión entre su voz y las notas de su guitarra. Pintos ya daba algunas puntadas de virtuosidad acompañante en el bajo, y Otonello demostraba su calidad en la batería del blues.
Luego de la primera canción del repertorio oficial de La Triple, la rara pero divertida Buceo, llega el primer clásico: Billete. En su primera versión, la guitarra de Cary crece en intensidad mientras la canción también crece. Su voz intenta pasar de lo fino a lo grave por momentos y la transición se le dificulta con claridad. El bajo y la batería acompañan bien pero hay momentos en los que pierden el ritmo y la canción baja la velocidad en medio del crecimiento de intensidad. Es, en resumen, una canción primaria y con pocas horas de grabación, que nos da la primera idea del acompañamiento voz-guitarra de Cary en el final de los estribillos. Si la segunda versión es con la Filarmónica de Montevideo, está claro que los errores ya estaban más que corregidos. En 2011 La Triple grabó junto a ella Ciento 3, Una Gala de Rock, un disco que vale la pena tener como un registro histórico de la virtuosidad del Rock uruguayo. La versión de Billete en este álbum en vivo ya arranca arriba, con la sección de vientos de la Filarmónica tirando todo por la borda. La guitarra no crece sino que se sostiene en ese nivel de intensidad, salvo por la segunda estrofa, en la que se va para permitir los aplausos del público. El bajo de Pintos y la batería de Rafael Ugo son fieles acompañantes de la Filarmónica. La canción vuelve a aparecer en Electro Acústica Mente, el disco en vivo grabado en AGADU con el que La Triple Nelson mostró su lado más acústico. Acá Billete, a pesar de ser interpretado con guitarra electroacústica, presenta la misma fuerza e intensidad que la anterior versión, e incluso las mismas pausas. La voz de Cary se lleva todo. La última versión es quizás la conjunción de todas sus anteriores. Billete es la canción de cierre de 20 Años Vivos en el Solís, un doble disco en vivo que La Triple lanzó en celebración de sus 20 años de carrera. Todas las virtudes explotan y contrastan con las carencias de la banda en Buceo. La guitarra fuerte y poderosa marcando el ritmo junto a la voz de Cary que ya roza la perfección en su ductilidad. La batería de Ugo le aporta esa fuerza extra que toda canción de rock debe tener. La conexión con el público presenta una banda con dos décadas de experiencia y un grupo de fanáticos fiel. Una evolución marcada.
Otro clásico que se presenta en Buceo es El Último Blues, un tema que nos presenta a La Triple como intérprete de un género no tan popular en Uruguay. Un Blues de la vieja época, casi que un Rockabilly, con un ritmo rápido, incluso bailable, interpretado por el ritmo intermediado por riffs potentes de Cary, el ritmo metódico del bajo de Pintos y una batería sumamente virtuosa de Otonello. El invitado Héctor Díaz hace su valioso aporte con un gran solo de armónica. Es quizás una de las canciones más logradas del disco, más allá de que la voz de Cary está más baja de lo que debería. La siguiente versión aparece en Un Montón de Vivos, álbum en vivo que la banda lanzó en 2008 en conmemoración de sus diez años. Acá El Último Blues cambia completamente, y escuchamos su versión acústica. Lo que podría parecer una opción riesgosa para interpretar una canción de Blues en vivo termina resultando en una muestra de calidad de Cary en la guitarra acústica y de su capacidad de reinterpretación de su propia obra. El líder del trío está acompañado por Federico Vaz Torres en la armónica, que en este caso pasa a ser la segunda protagonista desde el comienzo hasta el final, en una demostración de casi 5 minutos agotadores y espectaculares. Es una obra maestra de Blues acústico. La canción vuelve a aparecer en 20 Años Vivos en el Solís, en una versión que se podría llamar como la definitiva en relación a la original. La voz de Cary ahora sí está a nivel y aprovecha su experiencia para darle otras vueltas a algunas partes de la letra. La guitarra no se centra tanto en los solos, sino en el ritmo. Ottonello vuelve como invitado a la batería y tiene su momento de solo (este escritor siempre está a favor de los ex integrantes invitados). Manuel Contrera le roba el protagonismo a la guitarra de Cary con un solo de teclado. No dudo que, con más recursos, la versión de El Último Blues hubiese sido algo extremadamente parecida a esta.
Sin Tu Ángel también es estrenada en Buceo. La guitarra aguda de Cary lleva un ritmo frenético e imparable, que se lleva toda la atención de la canción, incluso de la letra. Los coros están desentonados, la batería y el bajo son casi inaudibles. Es, a grandes rasgos, un tema hecho al voleo. Por esto, es quizás sorprendente como Sin Tu Ángel vuelve en Ciento 3 junto a la Filarmónica de Montevideo. La guitarra aguda cambia por una sección de vientos y cuerdas que ahora se ocupan del ritmo y los intermedios que es acompañada, ahora sí, por una guitarra de Cary que tira bocados entre las letras y un solo que pega en el medio, signo claro de una evolución constante. “Paco” Pintos tiene su momento con el bajo, acompañado por suspiros de Cary y la sección de cuerdas. Un cambio casi total. En Electro Acústica Mente, además del uso de “shirar” en vez de “girar”, que a todos nos encanta (¿no?), Cary vuelve a reinterpretar su propia obra con cambios de tonalidad en la voz que también explican mucho el sentido de Sin Tu Ángel. Los 30 segundos finales son claves para entender cómo la banda evolucionó en el lado acústico. En 20 Años de Vivos en el Solís Sin Tu Ángel es más pesada. La guitarra es aguda pero dura, se siente de lejos. La interacción con el público es constante, incluso cuando no se lo llama a lugar, hasta en los silencios. La batería de Ugo introduce al minuto y medio a un cover de The Wall, totalmente inesperado. Obvio, Cary lo descose, con un ritmo cansino y pesado, que de la nada vuelve en medio de un estribillo a Sin Tu Ángel, como si no hubiesen interpretado a Pink Floyd en el Teatro Solís. Increíble.
Luego de Seguir Mejor (2003), La Triple lanzó en 2006 su segundo disco con la discográfica Barca: Tres. El disco no tiene clásicos remarcables, que perduren en el tiempo, pero sí muestra una gran mejoría en la grabación de los temas, una voz más pulida de Cary, y una banda mucho más amoldada. Además, incluye dos covers que comenzarían a ser moneda corriente, y tarjeta de presentación al público masivo (como Adagio a Mi País o La Casa de al Lado). Estos son Purple Haze de Hendrix (hay que tener huevos) y Mejor No Hablar de Ciertas Cosas de Sumo. De la banda, se puede destacar Nada Más Que Hablar. Una canción larga, cansina, dura. Pesada. Un Rock progresivo en el que el protagonista vuelve a ser Cary y su guitarra al unísono. Los momentos de calma siempre preceden a explosiones. Se siente el enojo, el cansancio, el dolor en la guitarra de un líder de La Triple que ya se perfilaba como uno de los mejores compositores e interpretes del medio. La canción solo vuelve en Un Montón de Vivos, más pulida en su sonido en vivo, donde Cary siempre demuestra su comodidad absoluta. Los solos son más pesados y sentidos aún. La tranquilidad y la calma dejan de existir, sustituidas por un dolor más aletargado pero igual de furioso. Es, en mi humilde opinión, un tema top de la banda.
Luego está Tan Abajo. Un tema acústico. La demostración clara de la mejoría de Cary en voz y guitarra con respecto a sus anteriores discos. La canción tiene dos versiones en el mismo disco. La segunda, también de un minuto y medio pero llamada Tanabajo de corrido, esta vez tiene de acompañante de Cary a un grupo de cuerdas. Y sí, si ya lo habían grabado junto a un grupo de cuerdas, la Filarmónica de Montevideo también iba a aportar su versión. En Ciento 3 Tan Abajo se parece y mucho al principio de Tanabajo. Luego del primer estribillo la guitarra de Christian Cary aparece con un solo suave pero incisivo y todos los elementos comienzan a mezclarse en una canción profunda, triste, pero sumamente disfrutable. En 20 Años Vivos En El Solís Tan Abajo vuelve con una versión muy parecida a la anterior. En realidad, lo que parece es que la versión definitiva para la banda resultó ser Tanabajo, ya que las cuerdas se sostienen. Cary reinterpreta su solo de guitarra nuevamente, en este caso mucho más agudo y lento, al igual que el ritmo de la canción.
La Triple Nelson tiene 22 años de carrera. En 22 años todos cambiamos, y una banda y su música no quedan exentas a esa máxima de la vida. Desde un sucio pero prometedor Buceo hasta la actualidad la voz y la guitarra de Christian Cary se fueron puliendo hasta convertirse en íconos del Rock uruguayo, el bajo de Pintos fue convirtiéndose en un mejor acompañante y Rafael Ugo sustituyó a un blusero Ottonello como un baterista todoterreno. Algunas canciones quedaron ahí, en esos discos primitivos. Otras evolucionaron hasta convertirse en culto de fanáticos de las primeras épocas. Otras se convirtieron en clásicos atemporales de una banda que se transforma y mejora constantemente.
La Triple Nelson se presenta este 9 y 10 de Octubre en la Sala del Museo, con entradas agotadas para ambas fechas. La banda se encuentra también realizando una colecta para completar la grabación de su nuevo disco. Se puede acceder a la misma a través de https://colectate.com.uy/colecta/participar.php?ID=10553 - aportando un monto entre $50 a $45.000. Cada colaboración genera recompensas que van desde menciones en sus redes o disco físico, merch, entradas para próximos shows hasta compartir una prueba de sonido con acceso a backstage.
Como si no se hubiesen ido: discos en vivo lanzados después de la muerte del artista.
El público comienza a sonar cada vez más fuerte en los parlantes. Suenan expectantes mientras esperan en el Teatro Astral que comience el concierto. Y ahí los altavoces del cuarto, del celular, del living o del auto, amplifican esa voz suave, de terciopelo rasgado, casi tímida, que forma parte de nuestras vidas desde que la conocemos, y para siempre: la de Luis Alberto Spinetta, que se preparaba para presentar en formato acústico Artaud, el disco que cambiaría la música argentina para siempre.
Por Joaquín Pisa.
Con un repertorio en vivo que incluyó Me Gusta ese Tajo, la posteriormente editada en Kamikaze - Barro Tal Vez, y joyas del (en ese momento) disco a estrenar como Todas las Hojas son del Viento, la intrincada y multifacética Cantata de Puentes Amarillos y la histórica Bajan, con intermedios que nos recuerdan el humor característico de Spinetta y su relación de cariño con la audiencia; la familia de Spinetta decidió sorprendernos a todos sin aviso y subió este disco – llamado Presentación Artaud- 1973- Teatro Astral (En Vivo) – a las redes de streaming, que nos permite, aunque sea por un ratito, seguir viviendo con Spinetta entre nosotros. Pero Spinetta no es el primero en estrenar un disco en vivo después de su pérdida física. En los últimos años, con la llegada del internet y la música en streaming, muchas familias de artistas famosos, o empresas dueñas de sus derechos, han sacado a la luz repertorios de conciertos en vivo de personas que ya no están, pero su música aún persiste. En ARDE, te mostramos otros cinco casos.
1) Blues en el Sur de la Ciudad- Pappo (2007)
Nos quedamos por la Argentina, más específicamente en Berazategui, al sur de Buenos Aires, en 1992. Allí Norberto Napolitano, mejor conocido y admirado como Pappo, realizó un concierto que incluyó varias canciones que luego formarían parte del álbum Blues Local como Dos Bajistas y Longchamps Boogie, reliquias de Pappo’s Blues como Blues de Santa Fé y Fiesta Cervezal, y Pequeña Ala, un homenaje a Little Wing de Jimi Hendrix. ¿Qué decir de Pappo que no se sepa? Su guitarra intercalando notas a un ritmo frenético y poderoso, con pura distorsión y ningún efecto, acompañada por una voz grave curtida por el humo y el alcohol. En este disco en vivo arranca con el poderoso instrumental El Tropezón, para luego continuar con esa intercalación entre clásicos de su banda Pappo’s Blues e inéditos de su próximo álbum que representaba una cosa: la vuelta al blues del mejor guitarrista de Blues que la Argentina supo parir, luego de su paso por la metalera Riff. Pappo falleció en 2005 a su manera, en un accidente en su Harley Davidson. En 2007 su hijo Luciano decidió lanzar este disco, Blues en el Sur de la Ciudad, para que no extrañemos mucho a esa guitarra endemoniada, que fundó y dejó en lo más alto al Blues argentino.
2) Live At Monterey- The Jimi Hendrix Experience (2010)
Bueno, es una banda, pero todos sabemos quien era el polenta (la banda, literalmente, fue armada para acompañarlo a él, y el nombre de la formación no deja lugar a dudas). Si hay algo que hizo la familia de Jimi Hendrix después de su muerte en 1970 fue mantener vivo su legado con grabaciones póstumas, de estudio o en vivo. Gracias a ellos, hoy podemos escuchar reliquias como el concierto de Jimi en Woodstock a través de Spotify, o sus conciertos en Winterland y el Miami Pop Festival. Pero este servidor se queda con la grabación del concierto que puso a Hendrix en el pedestal de las leyendas eternas del Rock: su concierto en el festival de Monterey. El que generó que todo el mundo supiese su nombre, y el que dejó para siempre el momento inmortal de Hendrix quemando su guitarra y arrodillándose ante ella, sintiendo las llamas con una cara que se asemeja al placer absoluto, imagen que es tapa del álbum. Luego de una introducción del fallecido fundador de los Rolling Stones, Brian Jones, Live At Monterrey comienza con el riff arrasador de Killing Floor, continúa con la legendaria Foxey Lady y luego pasa por puntos altos como Hey Joe y Purple Haze (esenciales) para terminar con una todopoderosa Wild Thing, que completa un repertorio de nueve canciones del mejor Jimi Hendrix que la tierra continúa disfrutando.
3) Live At The Rainbow, 4th June 1977- Bob Marley & The Wailers
Sí, también es un grupo, pero no es necesario volver a repetir que polenta ahí solo hay uno, y ese es el jamaiquino Bob Marley, que en 1977 llegó al Rainbow Theatre de Londres para presentar con cuatro conciertos su más reciente disco, el ya legendario Exodus. Este año, y con el fin de juntar fondos para los afectados por el coronavirus, la familia de Bob Marley lanzó la grabación completa del último de los conciertos de Marley en este teatro, el 4 de junio de 1977. Marley, que en el escenario tenía un ritmo frenético aún dentro de lo suave que es parte de su Reggae, arrasó con un set de 13 canciones interpretadas con el fondo del corazón. Su voz profunda y rasgada por la marihuana y su guitarra que oficia de fiel acompañante de lujo en momentos virtuosos despuntan desde el comienzo con Trenchtown Rock hasta el final con Exodus, pasando por los clásicos de clásicos I Shot The Sheriff, No Woman No Cry y una versión acelerada de 6 minutos de Jammin’ que destila una contradicción de energía y tranquilidad incomparable. Este concierto en el Rainbow fue el último de la gira de Exodus. Unos días antes, ya en Inglaterra, el mayor exponente histórico del Reggae mundial se lesionó un dedo del pie derecho jugando al fútbol. Lo que parecía una simple herida abierta terminó convirtiéndose en un melanoma maligno que Marley no quiso tratar. Le dio el cuerpo para producir un disco más, Uprising, en 1980, y hacer una corta gira multitudinaria por Europa y Estados Unidos para presentar el álbum, hasta que consciente de su final falleció al poco tiempo de bajar del avión que lo llevaba de nuevo a Jamaica en 1981. El concierto de este álbum en vivo es, quizás, el último registro de Bob Marley en su máxima expresión.
4) Fuerza Natural Tour en vivo en Monterrey, MX, 2009- Gustavo Cerati (2019)
Y de Monterey, California, nos vamos a Monterrey, México. Allí Gustavo Cerati grabó uno de los conciertos de su último tour, que presentaba el que sería su último disco Fuerza Natural. En 2019, cinco años después de su muerte, nueve años después de su último concierto en Venezuela y diez años desde el concierto en cuestión, la familia de Cerati lanzó este álbum en vivo que nos permite recordar lo excelente que era el ex Soda Stereo en el escenario. Con 25 canciones en total, hasta el track 13 Fuerza Natural Tour sigue la línea exacta del disco que promocionaba. De esta primera parte destacan la recordada Déjá Vu, la sensual y hardrockera por momentos Rapto, y las más acústicas Amor Sin Rodeos, que tiene un ritmo frenético e hipnótico, y Cactus, que no necesita más recomendación que el botón de play. Luego, el álbum nos deja joyas de la carrera solista de Cerati. Primero, la tierna y esperanzadora Zona de Promesas, después reliquias del repertorio como la policíaca Crimen, el Electro Rock de Cosas Imposibles, la dolorosa melancolía de Adiós y, como penúltimo tema, una versión de ocho minutos llena de fuerza de Lago en el Cielo. #Numeral sirve para cerrar el álbum, como lo hace en Fuerza Natural, pero con una diferencia: la grabación termina con 40 segundos de aplausos, que también son nuestros.
5) Welcome To The Blackout (Live London ‘78)- David Bowie (2017)
El hombre de las mil personalidades. El artista más polifacético que la música masiva haya disfrutado. David Bowie, Ziggy, es, simplemente, un imán de emociones y sensaciones cuando uno lo ve o escucha en vivo. Esto, al principio de su carrera, también estaba acompañado por el consumo nocivo de drogas del artista inglés, algo que llegó a su punto máximo en la grabación de Station To Station –disco que Bowie no recuerda haber grabado– en 1976. Para revivir su carrera y librarse de la cocaína, David “huyó” a Berlín. De esos años nació la “Trilogía de Berlín”, que incluye los discos Low, Heroes y Lodger, grabados en puntos cercanos y en la capital alemana en 1976 y 1977. En 1978 Bowie llegó a Londres para un concierto largo, titánico, por momentos oscuro, que quedó registrado en el disco en vivo Stage, lanzado ese año. Luego de su muerte, en 2016, algunos de los álbumes en vivo lanzados por el artista fueron reeditados y lanzados con diferentes nombres, y más contenido. Stage se transformó en Welcome To The Blackout, un testimonio de la etapa más renacentista de todas las etapas de David Bowie. El repertorio de 24 canciones divididas en dos discos CD tiene en su mayoría canciones de los primeros dos discos de la trilogía, Low y Heroes (digamos que Lodger no era muy interpretable en vivo), con puntos altos como la introductoria Warszawa, retrato de la oscuridad de Low, Sound And Vision, retrato de la contracara más alegre y soul de ese disco; la intensa y casi bailable Blackout y el tema más popular de la carrera del artista, Heroes –que te lleva a la guerra contra lo que sea– como puntos altos del álbum homónimo. También el disco incluye seis canciones del disco Ziggy Stardust, como mi favorita personal Five Years –es un placer a gritos de principio a fin–, la veloz Star, y la inédita para la versión del álbum en vivo Suffragette City (la otra adición es la popular The Jean Genie del disco Aladdin Sane). Además, hay algunos temas de Station To Station, que sirven como contraste para ver al punto de abstracción mental que la mente de Bowie había alcanzado a causa de la cocaína. La maratónica actuación cierra con una interesante versión de Rebel Rebel, en la que destaca un piano que mueve todavía más el cuerpo, y David Bowie, que siempre destacó por encima de todo arriba del escenario.
¿Cómo subsisten los artistas en un Uruguay sin conciertos y cuánto ayuda el gobierno?
Hace casi tres meses que en Uruguay los músicos no pueden realizar la actividad que más ingresos les genera, y para subsistir han tenido que vivir de sus ahorros, potenciar sus otros empleos o buscar alternativas más baratas para producir contenidos.
Por Joaquín Pisa.
El 13 de marzo se conocieron los primeros cuatro casos de coronavirus en Uruguay. El presidente Luis Lacalle Pou decretó la emergencia nacional, y el país comenzó con la cuarentena voluntaria. Cerraron varios negocios, entre ellos los shoppings, se suspendieron las clases presenciales y se aplazó el fútbol uruguayo. Ese día también se suspendió la tercera edición del Montevideo Rock, festival organizado por la Intendencia de Montevideo que iba a ser realizado el 14 de marzo en la Rambla Wilson, y tendría como bandas estelares a Buitres y La Vela Puerca. Junto a ese festival, se suspendieron todos los conciertos en el territorio nacional por tiempo indefinido, decisión que dejó a los músicos sin uno de sus ingresos profesionales más importantes, además de los derechos de autor. Para los próximos dos meses, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) lanzó algunos planes y fondos para que la población apoye a los artistas en esta difícil situación, pero no todos pudieron ingresar a esos planes, que tampoco incluían a los trabajadores que dependen de los músicos de mayor orden. Recién el 7 de junio, el intendente montevideano Christian Di Candia confirmó que el Montevideo Rock se realizará vía streaming, lo que pregonó el principio de la vuelta de los conciertos al país, aunque sea desde un celular. Para subsistir estos meses, algunos artistas encontraron diversas formas de autosustento, que detallaron en conversación con Arde. También se animaron a analizar la situación de sus compañeros y las personas que trabajan junto a ellos.
El Fondo de Estímulo a la Formación y Creación Artística | FEFCA | - impulsado por el MEC; decretó una extensión en el plazo de postulaciones. Pueden acceder a las bases aquí.
“El músico acá vive de tocar en vivo” Según indicó el artista Jorge Nasser, la falta de conciertos representa un grave problema para los músicos de todo nivel, desde los que recién están haciéndose un lugar en la escena nacional hasta los más populares y experimentados.
“Los artistas también tienen los derechos de autor desde Agadu, pero es un ingreso trimestral y acá en Uruguay al ser pocos no es un ingreso que te permita hacer la diferencia, por lo que el músico acá vive de tocar en vivo”, explicó el cantante.
Nasser contó que en la actualidad vive de los ahorros que juntó en más de 30 años de carrera, pero cree que su situación no es la más problemática: “Yo la estoy llevando, pero los que la están teniendo más brava son los que trabajan detrás de los artistas, los técnicos, los fleteros”, analizó. Según el cantante de la renacida Níquel, todas esas personas dependen de los cachés que reciben los músicos por tocar en vivo, por lo que hoy no tienen ningún ingreso profesional. Músicos como Jaime Roos, Larbanois y Carrero y Ruben Rada, tienen esta clase de equipos atrás.
Otro de los músicos que también se preocupa por ese grupo de trabajadores es Guzmán Mendaro, del dúo Spuntone Mendaro. “Algunos fleteros quizás pueden haber conseguido otro laburo utilizando su flete para otros servicios, pero los técnicos y las personas que trabajan detrás de los escenarios están en una situación muy complicada”, dijo el ex guitarrista de Hereford. Mendaro cree que hay otros dos sectores dentro del entretenimiento musical con problemas apremiantes: el de los músicos con pocos ahorros y el de los músicos que vivían de giras internacionales. Los primeros, según su relato, son músicos que “viven del día a día, y no han podido generar ingresos para sostenerse ante situaciones como esta”. Los segundos, en tanto, tienen un problema distinto: “Al vivir de estar una gran cantidad de tiempo en giras, no pueden generar una segunda actividad que les permita ganar algo de dinero en caso de que pasen cosas como esta”, explicó el guitarrista.
Otros trabajos Guzmán Mendaro comenzó a dar clases particulares de guitarra a los 19 años, cuando también inició su carrera musical. Según el artista, ese empleo fue el que le permitió tener ahorros en los momentos más complicados, ya que fue su ingreso más constante.
“A veces tocás más en vivo y a veces menos, pero por suerte con las clases siempre sostuve un ingreso suficiente”, agregó.
Cuando el virus llegó a Uruguay, y con él la suspensión de todos los conciertos, Mendaro pensó que fue clave una decisión que tomó junto a su esposa: “Me senté con ella y me dijo que había que empezar a llamar a todos los alumnos, explicarles la situación, y buscar el mejor medio posible para hacer las clases a distancia”, contó el guitarrista. La alternativa resultó en un aprendizaje positivo. “Todos los alumnos que tenía se quedaron y hasta sumé más, incluso del exterior”, indicó Mendaro, que tiene alumnos de Argentina y Estados Unidos. Incluso cree que lo ayudó a futuro en su carrera musical:
“Compré un micrófono profesional para poder dar las clases con mayor calidad de sonido, y gracias a eso empecé a hacer maquetas de canciones desde mi casa, algo que nunca había hecho antes”, explicó Mendaro, que solía grabar sus ideas en el celular y enviar fotos de sus letras y acordes para que sus compañeros las imprimieran.
Gracias a haberse dedicado por completo a sus clases de guitarra, Mendaro piensa que la pérdida de ingresos a causa de la falta de conciertos no fue tan fatal. Y su caso no es el único.
Paul Higgs, joven frontman de la banda Algodón, que divide sus días entre Montevideo y Buenos Aires - donde se encuentra actualmente debido al cierre de fronteras-, hace años trabaja en la producción de música para publicidades, un trabajo en su experiencia zafral, pero que le ha permitido obtener ingresos en esta situación inédita. Higgs opinó que el doble trabajo es algo común para el artista uruguayo, que “siempre se las rebusca porque sus ingresos nunca son muy estables”, sostuvo.
Agregó que “viven siempre en la incertidumbre, así que para éstas situaciones de emergencia ya están curados de espanto”.
Economizar e innovar la producción. El coronavirus no ha detenido la producción de música en el mundo, aunque sí ha mermado su cantidad. Sin los ingresos por los conciertos en vivo, los músicos independientes y los menos masivos tienen menor capacidad económica para hacer una producción musical de calidad. Además, muchos estudios cerraron por la situación de emergencia, por lo que hay menos lugares para ensayar y producir música in situ . Una de las bandas en esa situación es Desayuno Continental, grupo independiente de Montevideo que tiene dos discos lanzados en plataformas digitales, y se preparaba para lanzar su última producción “Mala Voluntad” en formato físico CD - cuando el virus llegó. Sus conciertos en Uruguay y el interior de Buenos Aires se suspendieron, y el envío de los discos desde Argentina llegó meses después, recién a principios de junio.
“La nueva situación implicó que canceláramos los ensayos y los toques, y nos distanciamos bastante de nuestros planes para este año”, explicaron Laura Gáspari y Santiago Pepe, integrantes de Desayuno Continental.
La banda tenía planeado filmar un video comercial para una canción del disco Mala Voluntad, incluso ya había obtenido la financiación, pero por la emergencia nacional ese plan quedó para el próximo semestre. Para no quedar con las manos vacías, Santiago Pepe, cantante de la banda, grabó en forma de experimento un video para la canción Muñeco de Torta, que terminó gustando a la banda y fue lanzado en las redes en marzo. Actualmente el video cuenta con más de 400 visitas, cantidad cuatro veces mayor que la de su segundo video más popular.
Las soluciones y el rol del gobierno. Para Nasser, una solución posible para este problema sería que los músicos recibieran un pequeño adelanto de los cachés ya pactados para los conciertos, pero esto podría requerir que haya un contrato ya firmado atrás.
“Yo firmo los contratos unos días antes, es lo común. Te llaman unos meses antes y queda pactado en la palabra, pero el contrato se firma poco tiempo antes de tocar”, indicó el artista, que ya sabía que iba a tocar en la Criolla de Paysandú, uno de los festivales musicales más populares del interior del país.
El músico expresó que otra posible solución a corto plazo podría ser la del streaming limitado. “Yo promociono un concierto en streaming, pongo un precio, y las personas que pagan reciben un link y me pueden ver tocando por el celular o la computadora”, explicó Nasser. Guzmán Mendaro compartió esta posible salida: “Por ejemplo, La Triple Nelson puede tocar en La Trastienda y cobrar a las personas para que los puedan ver por streaming, es un ingreso por tocar aunque no sea lo mismo”, dijo. Sin embargo, Nasser cree que existen problemas con el streaming pago.
“¿Con qué cara les voy a decir que tienen que pagar por verme desde su celular cuando hace unas semanas hice un streaming gratis por Facebook?”, preguntó el músico, que entiende que debe haber un cambio grande de paradigma para que esa solución sea posible en mayor escala.
El primer intento de gran magnitud por hacer viable esa idea lo dio la Intendencia de Montevideo con la confirmación de que el festival Montevideo Rock se realizará en este formato a través de TV Ciudad, con fecha y horarios a confirmar. Esto representa una acción alentadora a favor de la cultura por parte del gobierno departamental, y la primera confirmación de un festival aplazado por el virus.
Otra medida gubernamental que se hizo pública al principio de la emergencia fue la del Plan de apoyo a la actividad cultural independiente, del que se encarga el Departamento de Cultura del MEC, que intenta dar un apoyo económico a los artistas en esta particular situación - y al que quienes compraron entradas para el Montevideo Rock pueden donar el monto de las mismas. Según informó el diario La República, el MEC también compró 11.700 entradas a espectáculos de teatro, títeres, circo, danza y música para ayudar a artistas nacionales, con dinero del Fondo Solidario Cultural “Rubén Melogno”, presidido por Wainstein, y con Martín Inthamoussú, presidente del consejo ejecutivo del Sodre, como uno de sus voceros. Nasser cree que este apoyo no es suficiente. “El gobierno tendría que ir uno a uno con los artistas y preguntarnos cuál es nuestra situación, saber qué conciertos teníamos pactados y mediar para que podamos obtener al menos una parte de los cachés, actualmente siento que somos el último orejón del tarro”, concluyó el cantante.
El 6 de junio, la banda fundada por Jorge Nasser que vuelve a los escenarios luego de 20 años de inactividad, fue la primera en confirmar la reprogramación de uno de sus conciertos en el Auditorio Adela Reta del Sodre para el 7 de noviembre. El cantante y la banda todavía no conocen datos sobre cuáles podrían ser las limitantes dentro del recinto para la realización, pero la vuelta de los conciertos ya empieza a verse a lo lejos, y con ello la tranquilidad para muchos artistas.
Federico García Vigil, una vida para nada orquestada
El miércoles 27 de mayo Uruguay y el mundo perdieron a Federico García Vigil a sus 79 años. Según afirman varios medios, estaba jugando al tenis y repentinamente su corazón se detuvo. Pero a diferencia de lo que muchos creen, no solo se fue un renombrado director de orquesta y ópera, sino que se fue un músico con todas las letras, y una vida digna de ópera con varios actos.
Por Joaquín Pisa Las últimas generaciones solo escuchábamos de él cuando la tele promocionaba algún concierto de la Orquesta Sinfónica de Montevideo, que dirigió 15 años entre 1993 y 2008, o alguna función de ópera, también bajo su manto. Pero la carrera musical de García Vigil es el equivalente a un currículum digno de entrar a cualquier salón de la fama. Esa carrera empezó a sus 18 años en 1959, como contrabajista de la primera formación de The Hot Blowers, una banda de dixieland, un subgénero del jazz bien movido, al punto que también es conocido como Jazz- Hot. La banda, fundada por el trompetista Daniel Lencina, fue muy famosa en el ambiente musical hasta su disolución temprana en 1962. En esos pocos años, pasaron por su formación “Cacho” De La Cruz (sí, Bochinche; googleen qué hacía antes de eso), Rubén Rada y los hermanos Fattorusso - para que se hagan una idea de qué estamos hablando. Quedan pocos registros de la banda, como de casi todo lo que se grabó en esa época en nuestro país. Por suerte en 2003 la banda se reunió, junto a los Chicago Stompers, para realizar una serie de conciertos que quedaron registrados en el álbum Jazz Tour en Vivo. Sus largas interpretaciones, llenas de improvisaciones de varios de sus integrantes, de clásicos de la música anglosajona, pueden aburrir a quienes están acostumbrados a escuchar canciones que no duran más de 3 minutos, pero este escritor les recomienda que no se pierdan When The Saints Go Marching In.
La época en la que The Hot Blowers estuvo activa, fue también la de la efervescencia de jóvenes músicos que estaban a unos pocos años de romper todo a mediados de los 60 - guiño guiño a The Shakers-; y el futuro director de orquesta también fue parte de esa generación que cambió la música uruguaya para siempre. Era uno de los comensales en el “taller de Moisés”, donde se juntaron personalidades como los ya mencionados hermanos Fattorusso, Urbano Moraes y Chiche Cabral, entre otros. Así que hasta ese punto, principios de los 60, teníamos a un músico de Jazz- Hot que además se codeaba desde joven con futuras leyendas musicales de nuestro país. ¿Venía bien, no? Se puso mejor, porque apareció un giro: a García Vigil lo contrataron para tocar en una orquesta de ballet en Cuba, pero no a cualquier Cuba: ¡a Cuba en pleno proceso revolucionario! Igual, al parecer le vino de maravilla. Primero, porque siempre estuvo a favor de la revolución; segundo, porque el bichito de la orquesta quedó; tercero, porque allí conoció a su primera esposa, la bailarina de ballet cubana Margarita Fernández.
A mediados de los 60 vuelve de Cuba con Margarita, justito para llegar a la gestación de uno de los géneros por el que nuestro país fue reconocido en todo el mundo: el Candombe- Beat. Era parte de los músicos estables del local Orfeo Negro, junto a la legendaria banda El Kinto, de la cual formaban parte Rada, Moraes y Eduardo Mateo. Con este último Vigil tocó en los conciertos conocidos como Musicasiones, que después se verían reflejados en el histórico longplay Musicasión 4 y ½, el mejor registro de esa explosión de música hecha 100% en Uruguay. Cabe destacar que en esa época la fama no significaba dinero -ni algo cercano-, así que Vigil también componía música para obras de teatro, y a veces hasta era intérprete de sus propias composiciones en los primeros actos. En 1969, con 28 años, su currículum ya incluía Jazz, Candombe Beat, dirección de orquesta y composición musical para obras de teatro. Pero al parecer no era suficiente, así que ese año sumó el tango, como parte de la banda Camerata de Tango, dirigida por Manolo Guardia, otro viejo amigo de Vigil en tiempos del “taller de Moisés” -que importantes son los contactos-. La idea de Camerata era aggiornar al tango a la nueva época, generar una mezcla entre ese género y los nuevos sonidos. El resultado fue Chau Ché (1969), disco que llegó a ser editado en Japón años después (y si llegás a los japoneses es porque tuviste éxito).
Y creanlo o no, en todos esos años este todoterreno de la música continuaba sus estudios para director de orquesta. En 1971, todo ese esfuerzo tuvo su recompensa cuando el Ministerio de Educación y Cultura becó a Federico para continuar sus estudios en Buenos Aires. Pero ya a los pocos meses lo invitaron a otro lugar a seguir estudiando: Francia, primero al conservatorio de Estrasburgo y luego a la Universidad de París. Toda historia increíble tiene que tener un poco de suerte, y el ser invitado a Europa fue la suerte de este protagonista. ¿Por qué lo digo? Porque dos años después comenzó la dictadura en nuestro país, que no era nada afín a la gente que le agradaba, por ejemplo, la revolución cubana. García Vigil se mantuvo afuera de Uruguay los 12 años de régimen, mientras seguía recorriendo Europa invitado por los gobiernos de Gran Bretaña y Alemania para conocer sus respectivas escuelas de dirección. A diferencia de otros músicos notables que nunca volvieron a nuestro país luego de esa etapa oscura, con el retorno de la democracia volvió Federico, con la experiencia de ser un director de orquesta reconocido en Europa y el resto de América, y con la reconocida bailarina Olga Bérgolla como su segunda esposa. Y volvió para ser el director de la orquesta de su ciudad, Montevideo. Cuando llegó en 1985, la orquesta capitalina era, según Vigil, una orquesta vieja de 30 músicos mal pagos. Con su dirección, se convirtió en una filarmónica, con músicos bien pagos, y una propuesta totalmente renovadora. Mezcló la Filarmónica con el Tango, la llevó a los barrios, y la respuesta pública fue instantánea. Con ella, incluso, llevó La Cumparsita ¡a Egipto! Tomá, Tutankamón. En 1990 separó sus caminos por un tiempo y se fue a Colombia, para ejercer como director de la Orquesta Filarmónica de Colombia. Solo fue director principal de estas dos orquestas en su vida, pero fue invitado a decenas de orquestas alrededor del mundo a lo largo de su carrera. En Sudamérica tiene cartón lleno, en Norteamérica llegó a la orquesta filarmónica de Chicago -según Vigil su punto más alto-, en Europa deleitó a Budapest, Estocolmo y varias orquestas españolas. Y llegó a Japón -¿tengo que repetir lo del éxito?-.
Lo de Colombia duró cuatro años. En 1994 García Vigil fue contratado nuevamente para ser director en la filarmónica montevideana, en ese momento con más de 100 integrantes. Allí se mantuvo 14 años hasta 2008, produciendo decenas de programas que catapultaron a su orquesta como una de las mejores de Latinoamérica. Filarmónica Cartoon, una obra de la orquesta hecha para los más pequeños, es quizás una de las producciones más arriesgadas y descontracturadas de la música clásica en nuestro país. En paralelo, dirigió musicalmente varias óperas alrededor del mundo, como La Traviata y Rigoletto de Giuseppe Verdi, Don Giovanni y La Flauta Mágica de Mozart, entre otras. En 2013 se sacó el gusto de componer su propia ópera, Il Duce, sobre la vida de Benito Mussolini y su periplo después de la muerte, basándose en el texto de los uruguayos Carlos Maggi y Mauricio Rosencof. Luego de retirarse de la dirección de la Filarmónica siguió con la tarea de llevar la música clásica a los barrios y los jóvenes. Fue por más de 40 años maestro de infinidad de músicos, como director de orquesta, como catedrático de Dirección Musical en la Escuela Universitaria de Música de la UdelaR y en la Escuela Municipal de Música de Montevideo. Renovó y acercó a la Filarmónica de nuestra ciudad a su público, y llevó con su batuta la bandera uruguaya a todas partes del mundo.
Músico de Jazz- Hot, Candombe Beat, Tango; compositor de música para teatro; director y compositor de ópera; director de orquesta de ballet en medio de una revolución cubana, director de orquesta aprendiz en las mejores ciudades de Europa exiliado de su país; director invitado de cuantas orquestas filarmónicas se imaginen y más, director principal de la Orquesta Filarmónica de Colombia; director e impulsor principal de la Orquesta Filarmónica de Montevideo. Maestro. Con ese currículum musical se fue Federico García Vigil, junto a nuestros aplausos, y los de todo el mundo.