No me juzgues si no me conoces, no te dejes llevar por las apariencias, ya que no soy tan clara como el agua que está en mi superficie.
Es verdad que puedo ser tormenta, huracán, torbellino, que mis palabras pueden hacer temblar. Pero en mi horizonte también sale el sol, puedo carcajearme y sonreír a veces por las más tonta bobería.
También se de sueños y caricias, de poesía y besos, de abrazos y dar con el alma...
A pesar de las espinas clavadas, las grietas abiertas, las cicatrices profundas; se amar cuál niña en su primera edad, se de regalar cariño y encender la llama de la ternura. Puedo ser paz y revolución.
Nadie me conoce como yo, y en lo profundo de mi océano, hay perlas esperando ser encontradas, hay sentimientos esperando a que los descubran.
Leregi Renga










