DUNE INTERNATIONAL PSYCH FEST | VEDA A LA VEDA
MOON DUO y el bautismo del psych-rock en Buenos Aires.
El sábado 24 de octubre quedará en la memoria como la primera edición exitosa de un festival que proyecta futuro. Un futuro en el cual sigan desembarcando nombres importantes que aporten a la construcción de una base psicodélica en nuestro rincón del planeta y nos una a esta gran movida mundial, promoviendo la libertad, mucha diversidad musical, difusión y la interacción de las mejores bandas locales e internacionales.
Con una puntualidad religiosa, a las 20.00hs, FAT DOJO subió al escenario abriendo la noche ante un público tímido que se incorporaba de a poco para disfrutar una divertida fusión entre surf y punk.
KILL WEST elevó la reverberación… guitarras distorsionadas, voces espaciales, desde Quilmes al Universo, haciendo vibrar su último trabajo “Smoke Beach”.
Con el recinto casi lleno, RIEL subió el volumen del DUNE. El público se acercó al escenario y sin tapujos, comenzaron a exorcizar el espíritu… bailando, saltando y moviendo la cabeza a la par de una intensidad que ambos se encargan de generar, subiendo y subiendo tema tras tema hasta la detonación final, donde destruyen todo cual kamikazes.
LAS KELLIES trajeron su repertorio al palo, con joyas de ESG y The B-52’s incluidas, convirtiendo Niceto en una punky reggae party y seduciendo a todos con su groove único y particular, la misión: bailar eternamente.
Sucumbir ante la densidad de IN CORP SANCTIS puede ser un viaje tan actual con sus efectos y melodías de sintes, como antiguo con sus riffs pesados que recuerdan el mejor rock setentoso.
NAIROBI cargó las energías con su explosivo dub, invitando a abandonar la realidad. Fluye el inconsciente, un set dedicado exclusivamente a acondicionar el terreno y dejarlo bien arriba para recibir al dúo de la luna.
Cerca de las 23.30hs. se abrió el telón y ahí estaban… cada uno en su lugar, preparados para despegar. Una de las duplas más interesantes de los últimos tiempos. Ripley Johnson, con su barba particular y su Airline ‘59 inmaculada, Sanae Yamada, a cargo de los synths con un aura misteriosa que hipnotiza, y finalmente, el acierto de la última incorporación: John Jeffrey acompañando en batería y aportando un beat que maximiza el dinamismo (cabe destacar que lucía una remera de YAMA SUN, un guiño al nuevo proyecto de Ivi y Ceci Kelly de Crang Records).
De principio a fin, un viaje sin escalas que vira entre Circles y Shadow of The Sun. Incitando a cerrar los ojos y transportarse… conectar con algo más allá.
El público enardece, pogo, lluvia de cerveza, algunas almas en un trance íntimo e individual. Sanae baila en su propio mundo, palpita sus melodías y deja entrever una mirada fulminante, escondida entre el pelo desordenado que se instala en su cara. Ripley mantiene siempre su postura y transita internamente, comunicándose mediante sus solos eternos que no hacen más que cautivar y atraer.
Un éxtasis místico. Impecable y efímero como esos sueños increíbles que insistimos en recordar, dejándonos con la sensación de un momento placentero. Esperando un regreso a corto plazo.
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Por Sofía Cesio.
Fotos: Diego Maquieira.