Usando Chromecast en nuestro pequeño makerspace
Hace ya unas semanas que tenemos nuestro nuevo pequeño FABLAB (o makerspace, o aula de tecnología digital o como se le quiera llamar) funcionando en la ikastola. Todo lo que tiene que ver con la infraestructura está completamente acabado y yo creo que se parece mucho a lo que debería ser un aula del siglo XXI.
Ahora es turno de poner las máquinas en su sitio y prepararlas para empezar a trabajar, adecentar las mesas de trabajo, comprar algunas herramientas eléctricas que faltan, recibir los kits de electrónica que ya están pedidos y alguna otra cosa más.
De entre todos los temas pendientes ayer finiquitamos uno: colocamos nuestra "ventana digital" al mundo a la cual le conectamos el pincho de Chromecast. A veces gastamos grandes cantidades de dinero en tecnología digital que suelen aportar bastante poco a la mejora de la práctica diria de clase (me vienen a la cabeza las pizarras interactivas, por ejemplo). Chormecast es todo lo contrario. Por sólo 35€ el abanico de posibilidades que abre es muy interesante.
Yo diría que Chomecast se usa sobre todo a nivel doméstico para reproducir imagen y video de nuestros dispositivos móviles (smartphones y tablets Android) en el televisor de casa. tengo la sensación de que aún es gadget por descubrir en educación. A continuación os cuento cuales son mis intenciones para sacarle partido a este pincho de Google.
Probablemente el interés principal que Chromecast tenga para los docentes sea el de sustituir todo cableado a la hora de conectar nuestro equipo con la pantalla del televisor. A través de Chromecast podemos, desde cualquier rincón del aula, mandar a la pantalla de manera inalámbrica, cualquier página que tengamos abierta en el navegador Chrome. Si como yo, tienes todos tus materiales en la red o utilizas habitualmente aplicaciones web (Scratch, por ejemplo), esto sólo ya es importante. Pero Chrome, además, es capaz de abrir archivos locales tipo imagen, vídeo, documentos pdf y probablemente algunos más que aún no he probado (los svg-s creados en Inkscape se abren sin problema; me faltan por comprobar los dxf). Bien. Hasta aquí nada que no pueda hacerse con un proyector, un cable VGA y una pared blanca.
La primera gran ventaja que le veo a Chromecast es que cualquier alumno, desde cualquier equipo que tenga instalada la extensión de Chromecast para Chrome puede compartir su pantalla con el resto del aula haciendo un sólo click en su navegador. Cada alumno, sin moverse de su silla y sin necesidad de conectar por cable al proyector su ordenador, puede compartir con el resto del aula, en cualquier momento, aquello que ha encontrado en internet o está haciendo con un sólo click. Cualquier recurso web interesante (sea página web, infografía, imagen, video o documento pdf) o cualquier ejercicio que esté haciendo en una aplicación web (un programa en Scratch o un ejercicio de Geogebra) puede enseñárselo al resto de la clase sin tener que levantarse de su sitio. Esta manera de implicar a los alumnos en el aula me recuerda a unas tabletas que comercializaba Promethean, hace ya tiempo, junto a sus pizarras interactivas y en las que los alumnos podían hacer pequeñas aportaciones al resto de la clase. La problema era que, como os podéis imaginar, costaban un pastón. Con Chromecast por sólo 35€ conseguimos una participación similar o incluso mayor de los alumnos dentro del aula.
La gran limitación de Chromecast es que funciona únicamente a través del navegador de Google. Cualquier aplicación que se ejecute en local o cualquier fichero que necesite de una aplicación externa diferente a Chrome para ejecutarse, no puede ser compartida en el televisor del aula, a menos que...
...en el colegio se disponga de un servidor que provea de escritorios virtuales a los equipos de la red. Y aquí está, para mi, la gran baza de Chromecast. Gracias al curro que se ha pegado Amaia (nuestra dinamizadora TIC del centro), a partir de Navidades y de la mano de Ulteo, nuestros alumnos dispondrán de un OVD (Open Virtual Desktop) que se cargará a través de su navegador. Todas las aplicaciones que ejecuten los alumnos lo harán contra el servidor y a través del navegador. De esta forma, todas las aplicaciones correrán de manera virtual dentro de Chrome, lo cual permitirá compartir con el resto del aula cualquier ejercicio que los alumnos estén realizando en su equipo en tiempo real a través de Chromecast. Por ejemplo, podrán explicar como han diseñado un logo en Inkscape paso a paso; o podrán realizar un diseño CAD en LibreCAD delante de todos los compañeros de clase; o podrán explicar como configurar Cura para imprimir una pieza en la impresora 3D; o explicar el funcionamiento de cualquier otra aplicación en la que estén trabajando.
Esta última opción, creo yo, abre un abanico de posibilidades inmensas para poder trabajar dentro del aula. Y todo ello combinando una pantalla de televisor con conexión HDMI más Chromecast, a día de hoy una opción igual o más económica (y sin duda, de mucha mayor calidad) que usar un proyector.
En enero os contaré más sobre como va la experiencia con Chromecast.