Un poema.gif sobre la lectura y la soledad.
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Un poema.gif sobre la lectura y la soledad.
Sueño hiperrealista
En ese entonces nos lanzábamos de bungees con las personas que jurábamos amar en ese entonces. Un montón de amigos que ya no veo me recordaban sus motivos para ya no poder verme y para haber sido mis amigos. Yo quería llorar de lo felices que éramos, quería llorar, te lo juro, otros me hubieran dicho que mis lágrimas no eran mías, pero te juro que venían por mí. En ese entonces jugábamos a que éramos villanos y tú te hacías la muy sencilla, así que tomé tu mano y la gravedad me llevó a mí también.
Vitruvio, Zoología & caos
Para Svëtla
El gato busca en una esquina
de la casa lo que parece ser
un insecto barbudo como los
que vimos florecer de sus capullos aquella
tardenoche en el conjunto habitacional
espectacular el encuentro del subito
zarpazo explosión desastre malabar
polvo & sangre verde en expansión
por los recuerdos apirañados del
librero que todavía guarda tus ensayemas
todo encuentro es violento
un juego de volcanes en espera de la grande virtud
que acompaña al silencio
Fotografía de la primera casa del escritor Åtanor H. Glass y su entonces pareja Svëtlana Brakov al inicio de sus carreras universitarias. El poema está fechado 4 años más tarde, después de la trágica muerte del padre del escritor.
Oye, Carmelo... Te mandé mi número con una paloma mensajera: "Para Carmelo." háblame y nos tomamos una cerveza en una cantina. No te prometo nada, pero estoy cansada de cerrar ventanas que muestran paisajes llenos de aventura y que pueden convertirse en puertas.
Oye, Carmelo... Ni tú ni yo merecemos este miedo que me da expandirme la libertad, te prometo que antes no era tan difícil, antes, cuando alguien más era cómplice y testigo. Ahora que mi hogar se limitó a ser un saco en la espalda, tengo que aprender a desprenderme de lo prescindible.
Oye, Carmelo... Siento la necesidad de darte estas explicaciones porque tapé tu valentía con pretextos y al final todo pareció un juego de niña caprichosa. No fue caso de serendipia que estuvieras bailando I'm Still In Love de Sean Paul al lado mío y te incitara a bailar, fue consecuencia de mi decisión, de mi arrebato inconsciente por lanzarme al viento.
Oye, Carmelo... Ya sé que te llamas Carlos, pero para mí vas a ser siempre Carmelo.
Somos nuestro propio conejillo de indias, experimentos andantes. Y nuestra muerte es la conclusión de ese experimento, la pregunta es ¿Qué hipótesis queremos comprobar? Probablemente somos la vivencia de la pregunta filosófica más recurrente de todas, y es el descubrir cuál es el sentido de la vida. Al final no es encontrar una fórmula global porque nunca vamos a poder establecer una respuesta con la que todos estemos de acuerdo. Al final todo se reduce a qué tipo de energía emanamos para aportarle al todo. Al final todos trascendemos de alguna u otra manera, hay que ser inteligentes para saber cómo lo haremos. Hay que ponerle intención.
Para elegir vivir al día es indispensable tener fe. De saber que las cosas saldrán bien a pesar de la falta de toda comodidad. De saberte resiliente en la incertidumbre.
12.17.
Juan me dijo que se estaba muriendo un jueves por la mañana mientras se servía cereal en un plato.
Nos habíamos conocido cuando teníamos 15 o 16 años por una amiga en común a la que conocí por otro amigo en común.
Me dijo que no sabía cuánto tiempo le quedaba y yo pensé que todas las cosas se mueren sin importar nada realmente, pero en este momento preciso tenía que convivir con la idea de Juan muriendo tan joven para un adulto y tan viejo para un niño, le pregunté desde cuándo lo sabía y contestó que desde hacía unos meses pero que no había encontrado la forma de decirlo porque ni siquiera él lo terminaba de comprender.
Lo ví comer el cereal y luego levantarse de la mesa para acercarse al lavaplatos y poner cuidadosamente el plato vacío y la cuchara plateada adentro. Lo cerró. Me vio y no supe qué decir.
Sobran las palabras cuando nos vemos enfrentados con la muerte de otros porque en el fondo nos recuerda a la nuestra y no importa que pasen 25 o 70 años, uno nunca quiere escuchar que su propio tiempo se termina y que no se puede hacer nada al respecto.
Juan y yo no éramos amantes, pero había algo en nuestra convivencia que la convertía en algo más íntimo de lo que tendrían los amigos en general, incluso los que son considerados como “mejores” y en definitiva se sentía cómo si me hubieran dicho que a mi pierna izquierda le quedaba poco tiempo de vida, podría aprender a caminar con muletas o comprar una prótesis, pero ninguna opción podría regresarme mí pierna, entonces empecé a cojear de camino al trabajo, tratando de adaptarme a los cambios. No sirvió de nada. Mi pierna iba a seguir ahí aunque fingiera que no funcionaba de la misma manera en la que lo hacía esa mañana.
Algunas personas se movían del camino y más de uno me ofreció su asiento en el transporte, otros me veían con aquella mirada de quién reconoce que no estás siendo honesto con tus capacidades físicas y entendí que si Juan moría, la herida no sería obvia como la de una pierna que ha desaparecido de un día al otro y las personas no se moverían para dejarme pasar ni se levantarían apenados para pedirme que me ocupara el lugar en el que iban sentados.
•••
En este el sueño donde partes en medio de la noche a Ciudad Caracol para convertirte en bruja En este el sueño donde sueño que sueño y despierto para flotar como globo en medio del cuarto, no es el cumpleaños de nadie. En este el sueño donde la casa es Metáfora bastarda las columnas aguantarán hasta la ignominia Se tirará mi casa de la infancia no te preocupes, jugaremos otro rato antes de la demolición.