Karma
Como todos los días, Alexis se preparó un café y leyó la prensa. El coronavirus arreciaba, pero él no estaba convencido de que se tratase de un virus tan peligroso. Era terco con su hipótesis: es un complot de los chinos para destruir a la civilización occidental. A este sujeto no le interesaba la lógica del argumento. Él solo intuía que los chinos son malos y maquinadores. Se bebió su café y…















