Texto original de @divine-mistake, en este link / Original text from @divine-mistake, in this link.
Tengo el permiso de la autora / I have the permission of the author.
If you understand english, I recommend you to go read the rest of her texts. They’re an absolute bliss.
Advertencias: 18+ (menciones de sexo), angst, muerte, sangre, vómito, diversos tipos de alusiones religiosas.
Palabras: 691
Sangre en sus manos. Él presiona una palma contra la pared —pegajosa, tibia. Cuando la quita, deja una huella impresa de todas las líneas y surcos de su piel, el mapa de su vida, sus fortunas, sus finales, y para ella, sus comienzos.
No. No, efectivamente, para ella este es también su final.
Necesita vomitar, decide de repente. Loki se inclina sobre sí mismo y todo sube con rapidez, su estómago se dobla, el cuerpo agitado, la columna rompiéndose en fragmentos. Sabe a cadáver. Como carne echada a pudrir. En su nariz su perfume perdura, floral y moribunda, una tumba consagrada, la muerte desenterrada y tierra vieja volcada a un costado para robar sus huesos. Quizás él pueda molerlos hasta convertirlos en harina y mezclarlos con su sangre para hacer una pasta, una que él pueda otorgar a las brujas de Niflheim para convencerlas de resucitar a la diosa que ella alberga—su cuerpo es el templo.
Él tiene otra arcada y sabe a su esencia, y maldito sea él por pensar en la suavidad de su piel deslizándose contra la suya por sus últimos ritos.
“¿Amor?”, él llama, deseando una respuesta, porque Loki no la puede mirar. Se niega. “¿Querida?”.
Nunca creyó que respondería, pero aún así la llamó.
En contra de sus propias demandas, Loki se da vuelta para mirar donde ella yacía en el suelo, rodeada por un charco de sangre. Ella parece un sacrificio, un cadáver esperando por momificación y adoración, tobillos pegados, manos sosteniéndose en su pecho, dedos entrelazados. Loki se pregunta si él podría ser el oro con el que la mandarán a las catacumbas, su amuleto de la suerte.
¿Cómo podría ser él el talismán de su buena fortuna cuando él es la razón por la que yace inmóvil?
Loki se atraganta y la sangre que salpica de su boca es de ella. Gotea por su mentón, caliente y firme como un río que llora. Él cae sobre sus manos y rodillas por ella, bañándose en lo que queda de su cuerpo. Rojo, esparcido por su piel. La muerte se está convirtiendo en un color. Él pasa dos dedos por su sangre y mancha sus labios como labial—ella odiaría morir luciendo tan pálida, ojos oscurecidos incluso sin máscara, sus mejillas áridas, pero Loki le puede pintar esto. Una macabra versión del labial.
Y entonces sus ojos se abren con rapidez, blancuzco puro como ceguera, y sus manos se enredan sobre su cuello, ahorcándolo.
“Todo esto es culpa tuya”, ella hierve a través de una boca pegada por sangre. Loki grita su nombre una y otra vez, y otra y otra y otra y otra y otra—
“Por favor”, alguien susurra. “Por favor”.
Cuando abre los ojos, ella está sobre él, cabello colgando sobre su cara mientras se acuesta encima suyo, pánico tachándole la cara. Hay una palma contra su pecho, suave pero firme, y él la agarra con dedos entumecidos del frío.
“¿Loki?”, ella pregunta, un susurro en la oscuridad de la habitación.
“¿Sos vos?”, él exhala. Ella asiente con un susurro gutural, pasando una mano sobre su cabello para pelar los mechones sudorosos y negros que caen sobre sus ojos. Su peso sobre él es confortante, una piedra que lo mantiene en tierra firme, una pesadez que contrarresta la balanza de sus pulmones, que no pueden tomar aire suficientemente rápido para satisfacer el juez que lo mira con respiraciones abatidas.
Él toma su mano, la da vuelta, y la mira. No hay sangre.
“Te maté”, él dice en apenas un susurro. “Siempre supe que lo haría”.
Ella se acerca aún más y sus labios atajan las lágrimas que caen en riachuelos por su cara, lengua lamiendo la sal, conservando sus miedos, curando sus pecados, liberándolo de la atadura que fue su sueño volviéndose realidad. Loki se pregunta cuándo pasará. Ahora es profecía, teatralizado en su conciencia, un lugar al que ella no puede entrar y limpiar con el agua bendita de su boca.
“No es tu culpa”, ella dice, y presiona sus labios con los suyos, y no sabe a sangre. “Estoy viva, Loki. Estoy viva”.