Se dice que Longinos estaba quedando ciego, el centurión sufría de una infección a los ojos que le impedía de ver bien dejándolo casi ciego. Al atravesar a Jesús con su lanza, un torrente de sangre y agua bañó su cara y sanó la infección en sus ojos.y cuando atravesó el costado de Jesús, una gota cayó sobre sus ojos y le curó al instante. Y los acontecimientos posteriores le valieron para que San Mateo en 27:54, comentara:
“El centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús, cuando vieron el terremoto y las cosas que sucedían, se asustaron mucho, y dijeron: En verdad éste era Hijo de Dios”.














