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LORENA RDZ.
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀❝ ⠀𝑇𝑜𝑑𝑜 𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑒𝑐𝑒𝑠𝑖𝑡𝑎𝑠 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑙𝑜𝑔𝑟𝑎𝑟 𝑡𝑢𝑠 𝑠𝑢𝑒𝑛̃𝑜𝑠 𝑒𝑠 ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ 𝒄𝒐𝒏𝒇𝒊𝒂𝒏𝒛𝒂, 𝒇𝒆 𝒚 𝒖𝒏 𝒑𝒐𝒄𝒐 𝒅𝒆 𝒑𝒐𝒍𝒗𝒐 𝒅𝒆 𝒉𝒂𝒅𝒂𝒔. ⠀❞
↳ 𝑺𝒖𝒄𝒆𝒔𝒐 𝒂𝒏𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐𝒓.
Desde que llego a la oficina, con el ritmo constante de mis tacones resonando en el suelo pulido, siento las miradas furtivas de mis compañeros posarse sobre mí. No es nada nuevo. Sé que mis gafas de diseño ocupan casi toda mi cara, pero eso no parece disuadir a nadie de notar lo que hay debajo de ellas.
Las conversaciones se desvanecen a mi paso, y puedo sentir los susurros que me siguen, halagos disfrazados de conversaciones triviales. Es un ritual matutino del que ya estoy acostumbrada, aunque no puedo evitar sonreír con cierta satisfacción interna.
Sin embargo, mis ojos buscan a Daniel. Él está justo al lado de Víctor, absorto en los planos que sostienen entre manos. La concentración en su rostro es palpable, como si el mundo entero se redujera a esas líneas y formas en el papel. A pesar de las miradas que me rodean, él parece ajeno a mi presencia.
Me acerco al grupo con la gracia de quien sabe que es observada, pero mi atención se centra en el trabajo que nos ocupa. La conversación entre Víctor y Daniel fluye en torno a los planos de una reforma que están planeando. Sus voces se entrelazan en un diálogo fluido, discutiendo sobre el espacio y las posibilidades que se presentan ante nosotros.
Mientras escucho, mi mente ya está formando imágenes, visualizando las posibilidades que estos planos ofrecen. Al levantar la mirada, encuentro unos ojos casi negruzcos por la falta de iluminación tras la pantalla del ordenador, con una ceja ligeramente arqueada en un gesto de curiosidad y atención.
— Lorena, ¿me estás escuchando?
Preguntó Maria con un deje de molestia, al parecer incómoda por haberla dejado hablando sola durante un buen rato.
— Perdona bonita, ¿Qué me decías...? —respondí, tratando de enmendar mi descuido por prestar atención a otras cosas y no a lo que me competía.
— Te preguntaba si ya has terminado el diseño que te mandé la semana pasada. Tengo que hacer un nuevo presupuesto y necesito tu ayuda.
— Me faltan un par de detalles, pero ya casi termino. —aseguré, tratando de tranquilizarla mientras retomaba mi tarea.
María soltó un suspiro prolongado, dejando escapar una de sus típicas sonrisas traviesas. Se había percatado de la razón detrás de mi distracción, y eso cambió el curso de la conversación.
— ¿Te ha dicho algo más Víctor? —preguntó.
La pregunta casi me hace atragantarme con mi propia saliva. Levanté la mirada tan rápido que casi se me caen al suelo las gafas de sol que había colocado en lo alto de mi cabeza.
— No, no hemos vuelto a hablar de nada que no sea trabajo. ¿Por qué lo preguntas?
— Ah, no, nada... es que lo vi muy atento la vez que te llevó al hospital, pensé que...
— Supongo que lo hizo por amabilidad. Después de todo, es nuestro jefe.
Hubo un breve silencio, durante el cual pude sentir cómo María estaba a punto de lanzar una de sus especulaciones.
— María, ¿te estás imaginando cosas de nuevo? —pregunté con una sonrisa, intentando disipar cualquier malentendido antes de que fuera demasiado tarde.
Ella siguió callada y yo ya sabía por dónde iban los tiros. Se notaba en su mirada, estaba claro que la imaginación de María acababa de echar a volar con vete tú a saber qué.
— ¿Acaso hay algo entre tú y Víctor que no me estás contando? —preguntó María con un brillo de intriga en sus ojos.
Tragué saliva, sintiendo cómo el rubor subía por mis mejillas. A pesar de ser una chica segura de mí misma, había ciertas situaciones que me desarmaban por completo y más cuando eran ideas equívocas.
— ¡No! — Exclamé involuntariamente, elevando la voz sin darme cuenta. Algunos de nuestros compañeros se sobresaltaron y nos miraron fijamente. — ¿Estás loca? — Esta vez tuve que susurrar.
— Víctor es solo nuestro jefe y... —intenté explicar, pero María me interrumpió con una risita maliciosa.
— Claaaaro, claro, "solo nuestro jefe". Bueno, ya veremos qué pasa. No me quiero perder el próximo episodio de esta telenovela de oficina —dijo María con una sonrisa traviesa, dejándome con la sensación de que había abierto una puerta que preferiría mantener cerrada.
Yo no tuve más remedio que suspirar y dar por concluida la conversación. Sabía que tenía que concentrarme en terminar ese proyecto lo antes posible.
»»————- ❀❀❀ ————-««
❛ ⠀⠀⠀⠀⠀𝑠𝑢𝑐𝑒𝑠𝑜 𝑎𝑛𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜𝑟 (Lorena) ❝⠀⠀⠀⠀⠀𝑠𝑢𝑒𝑛̃𝑜 𝑑𝑒 𝑀𝑎𝑟𝑖́𝑎 (𝙇𝙖 𝙑𝙞𝙨𝙞𝙤́𝙣).
Caminábamos por las animadas calles de Madrid, Lorena y yo, dejando que el sol del atardecer iluminara nuestros rostros y aliviara el peso del día. Era un día común, pero sabía que incluso los días normales podían esconder pequeñas sorpresas.
Decidí hacer una parada en una floristería; el aroma de las flores siempre ha tenido un efecto calmante en mí. Seleccioné cuidadosamente un hermoso ramo, cada pétalo parecía contar una historia diferente. Las flores tenían ese poder de transformar cualquier día rutinario en algo especial.
Después de comprar el ramo, continuamos nuestro camino hacia el restaurante donde planeábamos cenar. Mientras caminábamos, la conversación se deslizó hacia el incidente en la cafetería. Todavía recordaba la explosión de gas, la confusión en el aire y la preocupación por Lorena , quien estuvo de baja recuperándose de sus heridas.
— No me gusta reconocerlo... pero agradezco que Víctor estuviera allí, me costó mucho asimilar lo que había pasado. Y me sorprendió el buen gesto de acompañarme al hospital. Realmente pensé que me dejaría ahí como un gato abandonado. —me dijo Lorena con gratitud en sus ojos.
Asentí con la cabeza, recordando que ese día había tenido que ir al cajero y, de alguna manera, eso me había librado del accidente. Hablamos de Víctor, nuestro jefe, y de su amabilidad sorprendente. Lorena mencionó lo extraño que le parecía, pero yo simplemente sonreí, agradecida de que estuviera allí.
—Aún me parece increíble que hayas vuelto tan pronto al trabajo. Deberías haberte tomado más tiempo para recuperarte por completo. —le dije a Lorena, preocupada.
Ella sonrió, agradecida por mi preocupación, pero luego cambió el tema hacia Daniel, nuestro apuesto compañero de trabajo. Lorena estaba obsesionada con él, y nuestras conversaciones a menudo se desviaban hacia sus encantos y misterios.
El sol se ocultaba lentamente en el horizonte cuando finalmente llegamos al restaurante. Nos sentamos en una mesa acogedora y, el ramo de flores, en el mismísimo centro. Mientras saboreábamos la explosión de sabores de la comida del restaurante, el ambiente se llenaba de risas y confidencias. Las velas titilaban, arrojando sombras suaves sobre la mesa y destacando la frescura de las flores que reposaban en el centro. La conversación fluyó natural, como un río que encuentra su curso, y nos sumergimos en anécdotas y pequeñas locuras de cuando íbamos a la universidad. Lorena y yo aunque no hubiéramos asistido a la misma institución parecíamos haber tenido vidas similares. Por eso me gustaba tanto pasar tiempo con Lorena, de alguna manera me hacía sentir como en casa pese a las otras cosas que nos diferenciaban. Teníamos lo que yo diría, conexión.
Entre bocado y bocado, surgieron risas espontáneas que llenaron el restaurante, atrayendo miradas curiosas de otras mesas. Las lágrimas contenidas en mis ojos amenzaban por salir constanemente.
— Resulta que, en mi primer año de universidad, decidí hacer una audición para el grupo de teatro. Estaba emocionada, ¿verdad? Pues bien, el día de la audición, estaba tan nerviosa que, al entrar al escenario, tropecé con el borde y casi caigo de cara.
Las risas volvieron a desatarse, podría decir que el dolor de tripa no era por la cantidad de patatas que me había metido para el cuerpo, y hasta la camarera que estaba pasando cerca no pudo evitar soltar una risita. Las mesas cercanas nos miraron con curiosidad, esperando escuchar el desenlace de la historia como buenamente cotillas que eran.
—Pero eso no fue lo peor —continuó Lorena, con una risa contagiosa—. Mientras estaba en el suelo, tratando de recuperar la compostura, mi zapato decidió traicionarme y salió volando hacia el público. ¡Imaginen la escena! Yo allí, en el suelo, y mi zapato siendo atrapado por alguien en la primera fila. 𝐶𝑒𝑛𝑖𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑎 me pusieron de mote.
Ambas estallamos en risas, y la gente a nuestro alrededor se unió al bullicio festivo. La camarera, con una sonrisa cómplice, nos trajo la cuenta.
— Esa audición fue un desastre total, pero al menos dejé una impresión duradera —concluyó Lorena con una risa musical.
— Anda, "𝐶𝑒𝑛𝑖𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑎", vámonos a casa que como sigamos así nos van a echar por escándalo público. — le dije mientras agarraba la chaqueta y paseaba los dedos por la suavidad de la tela.
— ¿Has dicho emborracharnos y salir de fiesta? ¡Cómo no lo has dicho antes! — Lorena se levantó de la silla como si tuviera un muelle, agarró sus cosas lo más rápido que sus brazos pudieron permitirle y salimos de aquél restaurante.
Las calles de Madrid, ahora iluminadas por las luces de la ciudad, nos acogieron mientras continuábamos nuestra charla junto con mis mil negaciones ante la idea de salir de fiesta.
𝑪 𝑨 𝑴 𝑷 𝑨 𝑵 𝑰 𝑳 𝑳 𝑨.
Punto de vista de Lorena.
⠀❝ ⠀𝐶𝑎𝑑𝑎 𝑣𝑒𝑧 𝑞𝑢𝑒 𝑢𝑛 𝑐ℎ𝑖𝑐𝑜 𝑑𝑖𝑐𝑒 "𝒏𝒐 𝒄𝒓𝒆𝒐 𝒆𝒏 𝒍𝒂𝒔 𝒉𝒂𝒅𝒂𝒔" ⠀⠀⠀⠀⠀ℎ𝑎𝑦 𝑢𝑛 ℎ𝑎𝑑𝑎 𝑒𝑛 𝑎𝑙𝑔𝑢́𝑛 𝑙𝑎𝑑𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝒄𝒂𝒆 𝒎𝒖𝒆𝒓𝒕𝒂. ⠀❞
Victor fue el primero en verla. Estaba sentada en un escalón de piedra, completamente inmóvil, con las manos posadas en el regazo. Miraba al frente con expresión vacía, sin ver nada, y a su alrededor, a un lado y otro de la callejuela, la gente iba y venía corriendo con cubos de agua que arrojaba por las ventanas al interior de la cafetería incendiada. Todo aquello en medio de los gritos, las llamas, los cubos de agua y la polvareda. La chiquilla que aún seguía sentada en silencio en aquella piedra, mirando fijamente hacia adelante, seguía sin moverse. Le caía sangre por el lado izquierdo de su cara.
– La de cosas que se hacen hoy en día para no ir a trabajar. — el humor de Victor era peor que el de Daniel Saavedra, aún así la gente en la oficina acababa riéndose. Seguramente por su falta de gracia. Lorena decidió ignorar sus palabras, aún estaba tratando de asimilar lo que acababa de suceder.
Le vio sentarse a su lado, sacó del bolsillo del pantalón un pañuelo blanco y, con cuidado, fue retirando la sangre que comenzaba a alcanzar la zona de la mejilla.
– ¿Estás bien? ¿Qué ha ocurrido?. – su voz denotaba preocupación. Estaba a expensas de saber una respuesta que no se dio cuenta que alcanzó la pequeña brecha en la frente de Lorena. Ella sintió que le abrasaba. – ¡Aaaaauch! - puso énfasis en cada vocal. Lorena miró los ojos almendrados de Víctor en un intento de asesinato imaginario, más que nada porque su cuerpo parecía no reaccionar de la misma manera…todavía. – Vaya, pero si sabes hablar. – ¿Te puedes creer que aún haya sitios en los que no se puede pagar con tarjeta? Bueno… había.
Victor miró la cafetería durante unos segundos, el fuego gracias al esfuerzo de las personas vecinas, había aminorado. ¿Dónde estaban los bomberos cuando más lo necesitaban? Ni siquiera podían escuchar las sirenas avecinarse a lo lejos.
– Por eso siempre llevo suelto encima. – dijo tocándose la billetera por encima de la tela de los pantalones. – No lo hagas, eso podría salvarte la vida aunque parezca irónico. –ya estaba empezando a sentir el dolor por las magulladuras en el cuerpo. – ¿A qué te refieres? – María. — ¿Qué pasa con María ? – Víctor hizo un barrido con la mirada a su alrededor. – Estábamos aquí desayunando, me estaba contando más detalles del extraño sueño que había tenido ayer por la noche. Aún sigo sin entenderlo muy bien. Justo íbamos a pagar la cuenta pero… – Lorena se quedó callada.
Víctor empezó a ponerse nervioso, la pierna derecha se le movía de arriba abajo como si estuviera a punto de echar a volar. Su cabeza estaba imaginando lo peor.
– ¿Dónde… está María? – se atrevió a decir. – Fue a buscar un cajero porque ninguna de las dos teníamos suelto. – el suspiro de Victor fue tan profundo que parecía haberse quitado años de vida. – La he dejado de ver al cruzar la esquina y ahí ha sido cuando todo ha empezado a dar vueltas. Algo ha explotado en la cocina y de la propia explosión ha acabado propagándose por las cortinas del salón. La gente se asustó muchísimo, aunque me parece normal. Lo único que han salido corriendo y han formado una avalancha. He visto a gente ser pisoteada.
–¿Por qué no has ido dónde están las ambulancias? – Yo estoy bien, hay quienes están peor, mucho peor. Algunos les ha alcanzado alguna llama… no puedo permitir que me estén curando a mí cuando otros lo necesitan. – Entonces estás tardando en ir a trabajar. – Víctor miró el reloj bañado en plata de la muñeca izquierda, ya eran las nueve y media.
Lorena, incrédula, rodó los ojos. Cada minuto que pasaba le dolía aún más el cuerpo ¿Y Víctor quería que fuera a trabajar después de todo?
– ¿Puedes levantarte, 𝐶𝑎𝑚𝑝𝑎𝑛𝑖𝑙𝑙𝑎? – Si crees que aún voy a ir a trabajar, vas listo. Espera, ¿Cómo que 𝐶𝑎𝑚𝑝𝑎𝑛𝑖𝑙𝑙𝑎? – Te pareces a ella. – Víctor se echó a reír mientras se incorporaba. Una muy buena idea para evitar que le diera Lorena un puñetazo. – Déjame llevarte al hospital, por mucho que digas que estás bien, se nota que no lo estás.
La joven aceptó la propuesta con resignación. Desde el principio, habría preferido que fuera Daniel quien la viera de esa manera, pero Víctor no le había dado la espalda. Unos gritos angustiados se abrían paso entre la multitud. A pesar de su estatura de apenas un metro sesenta, María sorteaba a la gente con determinación, sosteniendo la billetera en la mano que no le había dado tiempo a guardar. Se había enterado de lo ocurrido por una pareja que iba en dirección contraria y por instinto había echado a correr en busca de Lorena. Víctor tomó la voz cantante para apaciguar a la joven que parecía estar a punto de llorar, le explicó la situación y ordenó que fuera directamente al trabajo. Él se encargaría de llevar a Lorena cargándola tras su espalda.
Dam so now what? Rico left Ana for dead, she had to give up the stash and now work for Ty. There's a price on her head and the only person she can trust is Juan and the Deleon Family. Yes, Juan and Ana are a couple, setting fools up since day 1. @handsome_beast_96 @coldworldwebseries #CWWS #Coldworld #Coldworldwebseries #Youtube #Tv #Film #Indie #HipHop #NewYork #Drama #Hulu #Netflix #Love #Violence #Production #Actress #TeamAna #DeleonFamily #JuanNAna #MeetAna #CaliLove #LorenaRodriguez @mzcalilove