Escuchar no es reaccionar, es establecer una conexión.
Ursula K. Le Guin

seen from United States
seen from Malaysia
seen from China
seen from Canada
seen from United States
seen from Russia
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from Denmark

seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United Kingdom

seen from United States
seen from United States
seen from China
seen from United States
seen from United States
seen from United States
Escuchar no es reaccionar, es establecer una conexión.
Ursula K. Le Guin
notas El arte de México: materia y sentido (I)
La imagen azteca [de la Coatlicue Mayor] no sólo podía avivar entre los indios la memoria de sus antiguas creencias sino que su presencia en los claustros era una afrenta a la idea misma de belleza. (...) La presencia de la estatua terrible era insoportable.
Hoy ocupa un lugar central en la gran sala del Museo Nacional de Antropología consagrada a la cultura azteca. La carrera de la Coatlicue -de diosa a demonio, de demonio a monstruo y de monstruo a obra maestra- ilustra los cambios de sensibilidad que hemos experimentado durante los últimos 400 años. Estos cambios reflejan la progresiva secularización que distingue a la modernidad. [No olvidar cuándo se excava, cómo es esa primera recepción y qué transformaciones sufre]
Desde finales del siglo XVIII, la Coatlicue abandona el territorio magnético de los sobrenatural y penetra en los corredores de la especulación estética y antropológica. (...) A pesar de todos estos cambios, la Coatlicue sigue siendo la misma (...) Pero no pienso únicamente en su aspecto material sino en su irradiación psíquica: como hace cuatrocientos años, la estatua es un objeto que, simultáneamente, nos atrae y nos repele, nos seduce y nos horroriza. Conserva intactos sus poderes, aunque hayan cambiado el lugar y el modo de su manifestación. [Fracturas en la recepción / superado en set de relaciones distinto]
Imposible no detenerse ante ella, así sea por un minuto. Suspensión del ánimo: la masa de piedra, enigma labrado, paraliza nuestra mirada. No importa cuál sea la sensación que sucede a ese instante de inmovilidad: admiración, horror, entusiasmo, curiosidad -la obra de arte, una vez más, sin cesar de ser lo que vemos, se muestra como aquello que está más allá de lo que vemos. Lo que llamamos "obra de arte" -designación equívoca, sobre todo aplicada a las obras de las civilizaciones antiguas- no es tal vez sino una configuración de signos. Cada espectador combina esos signos de una manera distinta y cada combinación emite un significado diferente. Sin embargo, la pluralidad de significados se resuelve en un sentido único, siempre el mismo. Un sentido que es inseparable de lo sentido.
notas Contra la interpretación
"La obra de arte (...) es una experiencia, no una afirmación ni la respuesta a una pregunta. El arte no solo se refiere a algo; es algo. Una obra de arte es una cosa en el mundo, y no solo un texto o un comentario sobre el mundo." "No estoy diciendo que la obra de arte crea un mundo que fira por entero en torno de ella. Como es lógico, las obras de arte (con la importante excepción de la música) están referidas al mundo real; a nuestro conocimiento, a nuestra experiencia, a nuestros valores. No dan lugar a un conocimiento conceptual (rasgo disntitntivo de conocimiento discursivo o cientifico filosofia sociologia historia), sino a algo parecido a una emoción, un fenómeno de compromiso, el juicio en un estado de esclavitud o cautiverio". "El conocimiento que adquirimos a través del arte es experiencia de la forma o estilo de conocer algo".
"De ahí también la peculiar dependencia que la obra de arte, por expresiva que sea, mantiene respecto de la cooperación de la persona que vive la experiencia. Pues es posible ver qué es 'lo dicho' y permanecer impasible, por aburrimiento o por distracción. El arte es seducción, no violación. La obra de arte propone un tipo de experiencia proyectada para manifestar la cualidad de la imperiosidad. Pero el arte no puede seducir sin la complicidad del sujeto que experimenta." p. 37-38
Une double temporalité de l’art: le moteur est une dialectique
Le fait central auquel la dialectique de Hegel revient de cent façons c'est que nous n'avons pas à choisir entre le pour soi et le pour autrui -entre la pensée selon nous mêmes et la pensée selon autrui-, mais que dans le moment de l'expression (qui est le problème de Malraux), l'autre à qui je m'adresse et moi qui m'exprime sommes liés sans concession: l'Histoire vraie vie tout entière de nous.
C'est dans notre présent qu'elle prend la force de remettre au présent tout le reste. L'autre que je respecte vis de moi comme moi de lui. Une philosophie de l'histoire ne mote aucun de mes droits, aucune de mes initiatives. Il est vrai seulement qu'elles ajoutent à mes obligations de solitaire (sous-entendu c'est pas tout seul dans ton salon que tu vas faire l'histoire de l'art rien, la solitude c'est un mythe de l'écrivain) celle de comprendre d'autres situations que la mienne. De créer un chemin entre ma vie et celle des autres, c'est à dire de m'exprimer par l'action de culture je m'installe dans des vies qui ne sont pas la mienne, je les confronte, je manifeste l'une à l'autre, je les rencontre possible dans un ordre de vérité je me fais responsable de toute perception-histoire-expression. Ce n'est qu'en rapprochant ces trois problèmes qu'on pourra rectifier dans leur propre sens dit il gentiment les analyses d'André Malraux.
Esto podría ser fuertemente expresado y claramente registrado: que la verdad no está ahí donde los hombres se consideran aisladamente: empieza con las conversaciones, las risas compartidas, la amistad, el erotismo y sólo se produce pasando de uno a otro. Odio la imagen del ser que se asocia al aislamiento. Río del solitario que pretende reflejar el mundo. No puede reflejarlo, porque al ser él mismo el centro de la reflexión deja de estar a la medida de lo que no tiene centro. Me imagino que el mundo no se parece a ningún ser separado y encerrado sino a lo que pasa de uno a otro cuando reímos, cuando nos amamos: imaginándola, la inmensidad se abre ante mí y yo me pierdo en ella. Poco importo entonces yo mismo y, recíprocamente, me importa poco una presencia ajena a mí.
Georges Bataille, La amistad VI: Inacabable
140 págs.
Entre lo más bonito que he leído este año.
Rápida sin apurarse y ligera pero con peso.
Me gustó?: Sí.
De qué se trata: Es la desintegración ficcionada pero con hechos históricos de una familia austríaca que llega a Bolivia después de la segunda guerra mundial.
Es menos hipster de lo que suena.
Por qué lo compré?: Porque el pololo de una amiga lo recomendaba.
Parte favorita: Las sorpresitas que tiene, en especial los cambios en el narrador (perdón por el spoiler).
Parecen cuentos, cada capítulo un cuento. No sé, pero está tan bien escrita que quizá cada uno se sostiene solo. No revisé esto en detalle pero me tinca que sí.
Le puede gustar a: cualquier persona, espero.
Le puede disgustar a: aquí me entra la duda, a lo mejor ya estoy aprendiendo a leer buena literatura y entonces este libro le pueda parecer soso a gente que no. Y aún así tiene sus giros para los más hollywoodenses.
No es cierto que la memoria sea un lugar seguro. Ahí también las cosas se desfiguran y se pierden. Ahí también terminamos alejándonos de la gente que más amamos.
Rodrigo Hasbún. Los afectos
Foto: John Toohey