«La categoría fundamental de ser-en-el-mundo, que Heidegger anuncia como uno de los grandes descubrimientos de su filosofía, es menos nueva y original de lo que él pretende, ya que, de hecho, no es más que una variante de la intersubjetividad husserliana y del “yo soy yo y mi circunstancia” de Ortega y Gasset, principio formulado años antes que Heidegger por nuestro filósofo, de la mano precisamente de Husserl. Eso no quiere decir en modo alguno que la filosofía orteguiana sea una anticipación cronológica y temática de la heideggeriana. No puede serlo por la simple razón de que ambos filósofos se mueven en perspectivas diametralmente opuestas y llegan, por ello, a resultados también diametralmente opuestos, lo que no excluye que entre ambos existan afinidades tangenciales, entre ellas el elitismo y la aversión a las masas. El raciovitalismo orteguiano es el antípoda directo del quietismo existencial de Heidegger; de ahí que Ortega rechazase de plano la concepción de la Existenzphilosophie sobre la muerte.»
Heleno Saña: La filosofía de Heidegger, un nuevo oscurantismo. Editorial Verbum, pág. 98. Madrid, 2016.
TGO
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