Tengo que hacer un pequeño esfuerzo para comprar y leer libros clásicos. No me resultan atractivos de primera, pero siempre quedo con algo cuando lo hago. Y en el caso de este libro, tiene cosas muy prácticas y concisas que me tocaron.
“Sexto: cuando estés muy enfadado o impaciente, piensa que la vida es corta y que dentro de poco todos estaremos muertos”, ja!
De qué se trata: Son anotaciones estoicas y existencialistas que hizo Marco Aurelio, un emperador de Roma, mientras leía otro texto creo. Son puros fragmentitos, no necesariamente relacionados.
¿Por qué lo compré?: Porque un amigo inteligente me contó que lo estaba leyendo y pensé que podría encontrar respuestas.
Parte favorita: anoté varias.
“Ante cualquier acción pregúntate: ¿cómo me afecta esto? ¿Me arrepentiré de ello? Dentro de poco habré muerto y todo habrá desaparecido”.
“Tanto ante el Senado como con cualquier particular, hay que hablar con dignidad más que con elegancia. Emplea términos sinceros”.
“Recibir sin orgullo los bienes de fortuna, perderlos sin lamentaciones”.
“Penetra en sus conciencias y verás qué son esos jueces a los que tanto temes; qué clase de jueces son para sí mismos”.
“Al principio, se representaban las obras de tragedia para recordar que es natural que algunas cosas sucedan como suceden; y para que lo que conmueve el alma a la vista de lo que ocurre en el escenario no os produjera dolor en el gran teatro de la vida”.
“Octavo: ¡cuánto mayor resulta el mal que la cólera y el enfado que sentimos por lo que hacen otros, que las propias acciones que nos encolerizan y nos duelen!”. Puta la frase buena.
“Sócrates llamaba <<Lamias>> a las opiniones del vulgo, porque dan miedo”.
“En la lectura y la escritura no podrás iniciar a nadie antes de haber aprendido tú. Mucho más ocurre así en la vida”.
“La felicidad en la vida [...] hacer de todo corazón lo justo y decir siempre la verdad”.
“Única es la luz del sol, aunque quede dividida por muros, montañas y mil otros obstáculos. Una es también la sustancia común, aunque esté repartida en miles de cuerpos particulares. Una el alma, aunque se halle separada en mil distintos individuos: y una es el alma intelectiva, aunque dé la impresión de estar dividida. Los demás objetos que acabo de mencionar, como el aliento vital y las restantes sustancias materiales, no poseen sensación ni ninguna afinidad entre sí. Lo único que los retiene unidos es el principio universal y la ley común de la gravedad. En cambio los seres inteligentes tienden en general hacia lo que es su semejante, se asocian a ellos y no eliminan ese instinto de sociabilidad”.
Le puede gustar a: existencialistas, personas reflexivas. Creo que a gente que se acerca a los 40 que ya sabe de qué se trata la vida como dice Marco Aurelio.
Le puede disgustar a: quienes no estén muy interesados en cosas muy existencialistas.