seen from United States

seen from United States

seen from Australia
seen from Russia
seen from Malaysia
seen from United States
seen from Bulgaria
seen from South Korea

seen from Germany
seen from China
seen from United States
seen from China
seen from Italy
seen from Germany

seen from United States
seen from United States
seen from South Korea

seen from United States

seen from Romania
seen from Chile
Pon tu delicia en el Señor y Él te concederá los deseos de tu corazón.
El sábado leí este versículo por casualidad. Estaba bastante triste, con miles de pensamientos en la cabeza, sintiéndome otra vez inútil y sin ganas de nada, comparándome con otras personas y preguntándome que por qué yo no tengo lo que ellos tienen, que por qué Dios no responde a mis oraciones.
Este versículo apareció de repente y me hizo reflexionar. En ese momento, hace un par de días, me dio calma. Me hizo ver que todo iba a ir bien, pero, ¿cómo?
Pues, para Dios, las casualidades no existen (yo siempre llamo estos acontecimientos "causalidades") y hoy este versículo ha vuelto a mi vida como un jarro de agua fría. Como si Dios quisiera decirme que qué me pasa, que si soy tonta o que por qué paso de Él.
La verdad es que veo como me he ido alejando de Dios, y he dejado de hacer lo que más necesitaba hacer: orar. Me he quejado durante más de un mes de que Dios no me escucha, que pasa de mi, que no me da lo que Le pido, pero... Yo nunca he llegado a pedírselo.
Vale, sí, lo he pensado mucho, y a veces a lo largo del día me han salido pequeños comentarios como "ay Dios por favor, que suceda esto" o "Dios te lo ruego", pero nunca ha ido a más; llevo un mes y medio sin hablar realmente con Él, callándome. ¿Por qué he hecho eso? No lo se, supongo que dentro de mi pensaba que daba igual pedir o no pedir, que Dios nunca me contesta.
Pero sí lo hace. Como hoy, que fui a hablar con el sacerdote de mi Parroquia, y al poco de empezar la conversación me suelta este versículo:
"Pon tu delicia en el Señor y Él te concederá los deseos de tu corazón". (Salmos 139:4)
"Se lo has pedido a Dios?" me ha preguntado. Y yo convencida empiezo a contestar que sí hasta que me doy cuenta de que estoy mintiendo. De que dentro, en el fondo de mi corazón, hay cosas que deseo muchísimo y que ruego que Dios cumpla, pero... a Él no se lo digo. Paso de Él. Simplemente le hablo enfadada cuando veo que mis peticiones no se cumplen.
Ahora sé por qué.
"Les dijo también: «Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: "Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle", y aquél, desde dentro, le responde: "No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos", os aseguro, que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite». Yo os digo: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.»". (Evangelio según San Lucas 11:5-13)
Dios quiere que hable con Él. Que le cuente lo que me pasa, y le diga lo qué necesito, porque si es Su voluntad, Él me lo va a dar.
Como un papá al que su hijo le pide mil veces salir y al final el padre cede y le deja salir, lo mismo hace Dios conmigo: si me muero por tener una cosa, si dentro de mi quiero algo con todas mis fuerzas y con todas mis ganas, y se lo pido a Dios, si es Su voluntad Él me lo dará.
Solo hay que pedir, pero como a veces hay miedo a que la respuesta sea no, me ahorro el preguntar. Cuando Dios es lo que más quiere de mi: que hable con Él.
Ahora mismo estoy mejor. Me siento con una gran tranquilidad dentro, sabiendo qué cosas tengo que mejorar y cómo puedo hacerlo. Quiero seguir así y volver a acercarme a Él como antes y ser mejor cristiana. Sé que puedo porque Él no se va de mi lado. ¡Qué amor más grande! A pesar de haber sido egoísta y arrogante, Él me sigue queriendo.
Y sigue cumpliendo los deseos más profundos de mi corazón.
Solo tengo que pedírselo y confiar en Su promesa.
Mas Jesus replicou: Antes bem - aventurados - Lucas 11,28
View On WordPress
"Ninguém acende uma candeia e a coloca em lugar onde fique escondida ou debaixo de uma vasilha. Pelo contrário, coloca-a no lugar apropriado, para que os que entram possam ver a luz.
Os olhos são a candeia do corpo. Quando os seus olhos forem bons, igualmente todo o seu corpo estará cheio de luz. Mas quando forem maus, igualmente o seu corpo estará cheio de trevas.
Portanto, cuidado para que a luz que está em seu interior não sejam trevas.
Logo, se todo o seu corpo estiver cheio de luz, e nenhuma parte dele estiver em trevas, estará completamente iluminado, como quando a luz de uma candeia brilha sobre você".
Lucas 11:33-36
Cae la noche - Devociones - 12 de abril
Cae la noche – Devociones – 12 de abril
Cae la noche y es tiempo de conectar con Dios
Leamos una porción bíblica y oremos al Señor. Comencemos la oración reconociendo que Dios es grande y amoroso. Continuemos presentando en oración a las personas que amamos, a nuestras amistades y familiares. Después presentemos en oración nuestras propias vidas, rogándole a Dios que nos de lo que nos conviene, no lo que deseamos. Terminemos la oración…
View On WordPress