Esta noche 2AM @matiaswester nos cuenta detalles del flamante EP de @lcdcoficial primera parte de "una canción es un cuerpo" su próximo disco con invitados ilustres.
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Esta noche 2AM charlo con @guadalupemol cantautora, productora, rockera nacida en Goya, Corrientes. Nos viene a presentar Si me hubiera ido, su nuevo single. De eso y mucho mas va la cosa.
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2AM apenas nacido el viernes charlamos con Nahuel Cruz Amarilla de LA PERRA QUE LOS PARIO que presenta el flamante "Abran paso" y llega este 5 de noviembre al Estadio Obras a las 19 hs.
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Ph Facu Pereira Fotografía
Reposted from @ladobunlam Felicitamos a @eruca_sativa por el @premiosgardel por su disco "Seremos Primavera" como mejor álbum grupo de rock y es una excelente ocasión para recordar y compartir la entrevista con @lula_bertoldi en la que hablamos sobre su sonido, la forma en que lo compusieron, sobre algunas letras de sus canciones y los temas que se desprenden de ellas como solidaridad, empatía, el cuestionamiento a la meritocracia, feminismo, maternidad, etc. También conversamos sobre los videos de las canciones del disco; acerca de las influencias que tuvieron para este álbum como Billie Eilish, Rosalía, Marilina Bertoldi, Superorganism; tuvimos la "intervención" de su hermana @marilinaplastilina , quien nos contó del fanatismo de Lula por Hanson, y Lula nos contó de los dates culinarios de su hermana y le recomendó nombres para su canal de cocina como "Marilina Cucina" por ejemplo (un momento muy divertido de la charla!); si no la vieron en su momento no se la pierdan ahora. [Link en Bio] 🎶🎛️🎙️🎚️🎧🎸 #erucasativa #seremosprimavera #lulabertoldi https://www.instagram.com/p/CFZw3s0gzLH/?igshid=stote26jt63e
Eruca Sativa en Museum Live: persistir dentro del cambio
Eruca Sativa regresó a Museum Live con un show en el que volvió a confirmar su estatus dentro del rock nacional contemporáneo. Alternando entre su faceta más cálida y la más disruptiva, el trío compuesto por Lula Bertoldi, Brenda Martín y Gabriel Pedernera presentó ‘Seremos Primavera’ y entregó señales positivas de cara al futuro. Crónica de una noche explosiva y liberadora.
En el marco de su exitoso “Trio Tour”, Eruca Sativa y The Warning se presentaron ante un Museum Live que, por un lado, lució por completo eufórico y que, por el otro, mostró los lógicos coletazos de un cierre de año que no ha sido el mejor en cuanto a lo económico para el grueso de la población. Más allá de este importante detalle, lo cierto es que el núcleo duro de fanáticos de Lula Bertoldi, Brenda Martín y Gabriel Pedernera se hizo más que presente en el regreso de la banda a la Capital Federal, aprovechando la ocasión para celebrar el lanzamiento de su más reciente disco titulado ‘Seremos Primavera’.
Sin llegar a ser un giro de 180 grados, su sexto disco de estudio es el más revulsivo –y tal vez valiente– de una sensacional carrera signada por una combinación muy eficiente entre el género canción y la distorsión más pura, oscilando siempre entre el rock alternativo, el metal clásico y el rock industrial. Luego de que Ninja comenzase a despertar a los asistentes que poco a poco se iban instalando en el recinto de San Telmo, The Warning salió a comerse el mundo con los tapones de punta listos para hacer explotar a todas las cabezas disponibles.
Utilizando con acierto la pantalla a sus espaldas, las hermanas Villarreal sacaron a relucir sus colmillos con una propuesta plagada de potencia sonora, minimalismo estético y muchísimo poder de agite. Si el corazón de un Ford Mustang GT de 1968 tuviese que ser representado de forma musical, no sería para nada desacertado candidatear a uno de los recitales de este brutal power trío mexicano. Durante una hora, Ale (bajo), Pau (batería y piano) y Dany (guitarra) alternaron entre el hard rock clásico, el punk rock setentoso, el ska-punk y el rock alternativo, sin jamás perder la estructura tradicional de la canción de protesta latinoamericana. Una aplanadora en lo colectivo, The Warning también mostró cualidades técnicas desde lo individual, destacándose la velocidad y consistencia de ambas cuerdas y la capacidad de la baterista para convertirse en una caja de ritmos por completo impredecible.
Con la dosis de pogo ya cubierta en más de un 80%, Eruca Sativa salió al ruedo para mostrar –de forma literal– su cada vez más amplia paleta de colores sonoros. El punto de partida fue el blues rock asesino de “Japón”, marcado por las pesadas fintas de Brenda y el psicótico riff de Lula, para luego alternar entre la esencia artesanal y autóctona de “Para Quienes Vendrán” y la locura desatada entre el cierre de dicha canción (gobernado por las texturas electrónicas) y el comienzo de una versión marcada por el funk, el rockabilly y el rock más clásico de “Último. Parte 1: El Balcón”. Desatada por completo, Lula aceleró la canción desde la inflexión tonal, para permitirle a Brenda sellar el pacto con un notable solo que recordó el (muy elevado) lugar que ocupa dentro del rock nacional.
El regreso a las bases, ese lugar donde el público parece sentirse más cómodo, se vivió en carne viva durante “Fuera O Más Allá”; a puro heavy metal y rock pesado –mención aparte para el solo agudo y cambiante de Bertoldi– Eruca Sativa puso la rueda popular a girar al 100% de su capacidad. Aprovechando el impulso, conectaron de forma directa con la más reflexiva “El Genio De La Nada”, pieza que mantuvo el pulso guitarrero bien alto y que, al mismo tiempo, dejó en claro que se puede aplastar con el sonido sin atarse ni a gestos ampulosos ni a distorsiones innecesarias. La llegada de “Para Que Sigamos Siendo” sirvió como una reivindicación para el género canción, aunque fue interesante escuchar sutiles arreglos electrónicos que le dieron bastante vértigo a una emotiva balada que sabe cómo hacer temblar todos los cimientos personales.
El viaje directo a la oscuridad introspectiva, acercándose en varios tramos al rock industrial más experimental, fue más que contundente durante “Haku Malvin: El Visitante”: las texturas pasaron de claras a oscuras de forma progresiva, apoyándose en la sutileza de Pedernera en el octapad y en los zigzagueos ambivalentes de Brenda, para finalizar en un alarido ritualístico y muy sentido por parte de la frontwoman. La forma elegida por el trío argentino para poner a prueba a “Tanto” –una de las grandes canciones de su nuevo disco– fue la correcta: distorsionando al máximo, construyeron una pared sonora muy bien pensada en cuanto a etapas, dialogando de forma directa con el punk más agresivo de la infalible “Confundiste”, siempre muy voluminosa y aseguradora del mejor pogo.
La presencia sobre las tablas de Gabriela Martínez (bajista de Las Pelotas y la mejor en lo suyo en nuestro país) le agregó muchísima adrenalina a “Justo Al Partir”, pareciendo por momentos que en Museum coexistían tres bajos al mismo tiempo por el nivel de potencia. El cover en clave punk de “Shine” finalizó con un abrazo muy sentido entre todos y abrió el camino para el mejor momento de la noche: la delicada concepción digital de “Carapazón”, tan distópica como cálida a la vez, permitió entender hasta donde ha llegado Eruca Sativa en cuanto a experimentación; ese juego entre luz y oscuridad se mantuvo durante la empoderante y liberadora “Creo”, dejando un mensaje muy contundente y también (re)explorando esa extraña conexión entre la chacarera y el público del rock nacional de los noventas.
Esa balada limpia y sangrante –de las más bellas de la historia contemporánea– llamada “Amor Ausente” y la fantasía distópica compuesta por el dueto alternativo “Armas Gemelas”/“Abrepuertas” dejaron el camino allanado para el tramo final. El funk rock que predomina en “Inercia” y el rock industrial más puro que caracteriza a “Nada Salvaje” dejaron en evidencia algo importante: más allá de los cambios y exploraciones género-estilísticas, lo cierto es que Eruca Sativa es un conjunto que siempre va a necesitar el impulso de la distorsión y de la locura guitarrera para respirar con tranquilidad. Es parte de su ADN y, mucho más importante, es lo que ha llevado a estos tres músicos a ser una de las más grandes e innovadoras bandas de la escena mainstream nacional.
La despedida llegó con una versión rabiosa y bien funky de “Magoo”, canción que también sirvió como recordatorio de todo lo que han podido construir en estos años de fuego sin jamás estancarse ni quedarse en la repetición inerte y pasiva. Punto más que a favor para Eruca Sativa en una noche de regresos y de confirmaciones en Museum Live: si la madurez ha llegado, es muy saludable que lo haga de la mano de un big bang inolvidable.
Por Rodrigo López Vázquez
Fotografía: Diego Moyano
VINIERON A ENCONTRARSE DE NUEVO CON VOS
Sábado 18 de marzo 2017 Teatro Vorterix Rosario
“ERUCA ES UNA GRAN FAMILIA”
Eruca Sativa en el Gran Rivadavia: Leyendas del mañana
Para cerrar un año plagado de enormes satisfacciones, Eruca Sativa lanzó “Barro y Fauna”, su muy buen cuarto disco de estudio. Con la gira que servirá como presentación oficial en el horizonte, la banda conformada por Lula Bertoldi, Brenda Martín y Gabriel Pedernera se dio el gusto de realizar una vez más “Huellas Digitales” – su registro en vivo con orquesta editado en 2014-, esta vez en el Teatro Gran Rivadavia. La performance fue notable, con varios momentos de brillantez absoluta, mostrando la evolución del power trío en un momento de transición musical muy claro, donde la búsqueda de mayor complejidad en cuanto a los géneros, el estilo y el volumen han pasado a ser el principal objetivo.
Sin demasiada espera, el telón se corrió para dejar al descubierto a los tres integrantes de la banda. En plena oscuridad y con ellos armados solamente de guitarras electroacústicas, los acordes de “Mi Canción” comenzaron a sonar para dar por iniciada una velada que sería inolvidable. Logrando un nivel de intimidad impresionante, con la voz de Lula muy controlada y dulce y un punteo notable de Gabi sobre el final de la canción, la primera ovación no tardó en llegar.
El recorrido por sus orígenes continuó con “Para Nadie” de La Carne (2008), aumentando notablemente la potencia con las tres guitarras muy altas y la frontwoman dejando escapar un poco más esa voz tan salvaje y poderosa. Sin mediar mucho tiempo, una excelente introducción de Gabi anunció “Una Vida”, un tema con una lírica tan profunda como inteligente, mostrando Lula su rango vocal y Brenda sosteniendo la estructura como si tuviese un bajo en lugar de una guitarra.
El formato acústico finalizó con una muy buena versión de “Tanto Tiempo”, con la cantante apelando mucho a los graves en los momentos de mayor intensidad y con una influencia notoria de “The Battle Of Evermore” de Led Zeppelin. Luego de un breve interludio, los tres músicos fueron a sus lugares habituales y comenzaron a aumentar la temperatura con “Desátalo”, quedando la atmósfera previa en el recuerdo.
El juego de luces, notable y veloz, ayudó a construir un nuevo paisaje, que terminó de consolidarse con “Mi Apuesta”. Brenda, ya serpenteando en el bajo, llevó adelante la canción y Gabi marcó los tiempos a la perfección y Lula a pura potencia hizo temblar todos los cimientos del lugar cuando cantó “¿Cuándo vendrán los días? Solo dame una razón para seguir pateando esta miseria”.
Mientras los espectadores intentaban recuperarse todavía del gran shock que significó semejante inicio, la aplanadora siguió su rumbo con “Eco”. La técnica de Brenda se pudo ver entera, no solo por la precisión y la velocidad, sino también por el rasgueo similar al de una guitarra y su participación como segunda voz a pura seducción. Tras los aplausos y los gritos desaforados en mayoría sin sentido – esos de un público argentino que a veces no diferencia los lugares y cree que todo es un estadio- la sensacional introducción de Lula con la acústica para “El Genio De La Nada” exhibió el gran momento instrumental por el que está pasando Eruca Sativa.
“Calma” trajo mucho sentimiento y furia al Gran Rivadavia, mientras que “Enmudecer” sirvió como un centro de gravedad negativo, con el desamor el centro de la lírica, y la ayuda de la percusión. El falsete de Lula fue tan doloroso y perfecto como la letra y el ingreso del violín en el estallido no generó una ovación de pie vaya uno a saber por qué. La presencia de Nicolás Sorín en el escenario, dirigiendo a las cuerdas y los vientos y disparando desde el teclado fue muy celebrada por un público dispuesto a que la banda nunca saliese del recinto.
Con “Cuánto Costará”, el líder de Octafonic demostró su talento para crear atmósferas envolventes, liberando de esa tarea a Brenda para que se ponga a la par de Lula y maneje los tiempos desde arriba. El solo de Bertoldi fue magistral y Gabi finalizó la canción con un golpeo muy selvático, tal cual marca el estilo de John Lee Hooker. Al instante del bajo salieron fintas de graves que anunciaron la llegada de “Tu Trampa”, con el agregado del octapad y un cierre muy experimental con la pedalera y el sintetizador en primer plano.
El cover de la noche fue “Corazón Delator” de Soda Stereo, sin dudas muy logrado pues respetó la esencia y le agregó el poder y crudeza característicos de Eruca Sativa. Para “Ciudad”, Bertoldi logró con mucha facilidad dar con el tono perfecto, sin perder el hilo cuando se produjo el estallido en la batería. Los vientos y cuerdas se sumaron en conjunto para “Frío Cemento”, otra canción su placa titulada La Carne, llegando a un volumen impresionante y con un freno muy técnico por parte de las cuerdas.
El cello le dio a “Agujas” una dimensión épica y de estadio a una excelente canción, siendo el latido desde el octapad el alma de ésta. El barítono y el saxo, ambos de Octafonic, completaron el cuadro y demostraron que se puede ser muy rockero y potente aún con una orquesta detrás manejando los hilos. La clase práctica tuvo su continuidad en “Paraíso En Retro”, generando un clima festivo y áspero al mismo tiempo, incómodo por momentos, sin dejar ninguna fibra por tocar.
El setlist siguió con “Antes Que Vuelva A Caer” y la hermosa “Para Que Sigamos Siendo”, llegando después al gran momento de la noche: Pedro Aznar se subió al escenario y la ovación se hizo lógicamente interminable. La interpretación que hicieron de “La Abeja y La Araña” fue brillante, monitoreando todo Aznar desde la acústica con el acompañamiento muy respetuoso y preciso de la banda. La calidad de tamaño artista engrandeció un show ya excelente, culminando la colaboración con la notable y desgarradora “Amor Ausente”. Pedro deshizo el bajo, con un solo hermoso en el puente de la canción y quedó muy poco para decir y hacer luego de su retirada envuelto en la más absoluta calidez.
El funk invadió el teatro con “Magoo”, con el teclado prendido fuego y combinando varios géneros como el jazz, el rock y el mencionado funk, logrando una explosión total de sonido. El beso que Lula y Nico se dieron poco antes de finalizar el tema fue un detalle muy simpático que quedó inmortalizado por los fotógrafos. El cierre de la noche fue de la mano de es bomba bailable llamada “El Balcón”, que tuvo un solo de saxofón impresionante.
Luego de los saludos de rigor, Lula, Brenda y Gabi regresaron en soledad y dispararon, ante la sorpresa de todos, “Nada Salvaje” en formato eléctrico haciendo que por unos minutos las butacas desapareciesen y todos los presentes saltasen sin parar para después si dar por finalizado un 2016 que significó un punto de quiebre y de evolución para Eruca Sativa. Una banda que tiene esa virtud de sonar excelente y de nunca hacer un disco igual al otro, de vivir en constante movimiento y de nunca jamás perder la curiosidad artística, esa que es el motor de los artistas destinados a ser leyenda.
Crónica: Rodrigo López Vázquez
Fotografía: Valeria Solange