Malintzin fue intérprete, mediadora y puente entre culturas en uno de los momentos más complejos de la historia de México. Durante siglos, su figura fue reducida a una narrativa de culpa y traición que ignoró el contexto y la profundidad de su papel.
La escultura de Malintzin en el Paseo de las Heroínas la reconoce como una mujer indígena que ejerció poder a través de la palabra y cuya voz fue clave en el encuentro de culturas. Junto a otras ancestras, su imagen invita a repensar nuestro origen, a reconocer y valorar la memoria y presencia de las mujeres indígenas como parte fundamental de nuestra cultura.
Malintzin was an interpreter, mediator, and bridge between cultures during one of the most complex moments in Mexico's history. For centuries, her figure was reduced to a narrative of guilt and betrayal that ignored the context and depth of her role.
The sculpture of Malintzin on the Walk of Heroines recognizes her as an Indigenous woman who wielded power through her words and whose voice was key in the meeting of cultures. Alongside other ancestral women, her image invites us to rethink our origins, to recognize and value the memory and presence of Indigenous women as a fundamental part of our culture.
— Secretaría de Cultura (@cultura_mx) January 15, 2026











