«Mamá se ha muerto hoy. O puede que ayer, no lo sé». Este es uno de los inicios más emblemáticos de la literatura universal, y que inaugura la obra de Albert Camus, uno de los pensadores franceses más prolíficos del siglo XX.
Para leer esta novela, en mi experiencia, se requiere estar dispuesto a incomodarse de principio a fin, puesto que encontrarse con un personaje que parece no sentir la vida, que no le otorga el más mínimo significado a la existencia humana, es para muchos algo perturbador. Y es que justamente, a partir de estas escenas que transmiten una desconexión vital, el autor nos remite a pensar sobre lo absurdo y el sin sentido de la vida misma.
La palabra extranjero, derivada de la palabra francesa "extrangier", que a su vez contiene la raiz "estrange" que significa "extraño". Y es que es esta tal vez la sensación que nos deja el personaje de Meursault, la de un hombre a la que le son extrañas las sensaciones de la vida y que se ha entregado sin más, a lo que cada día traiga consigo, sin reparar mucho a las implicaciones que ello trae para su propia existencia. Una novela clásica que todos deberíamos leer para tener la posibilidad de generar esa incomodidad necesaria para interrogar la comprensión de nuestra vida.









