Dua Lipa in concert at the Rock & Roll Hotel in Washington, DC.
5/03/2017

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Dua Lipa in concert at the Rock & Roll Hotel in Washington, DC.
5/03/2017
Creía que le gustaba, pero ahora no lo sé. Creo que solo lo imaginé.
Primero de Marzo del dos mil diecisiete
Marzo y su ayuda.
Verán, mi cumpleaños es el 25 de este mes. Por lo que hoy siendo primero de marzo se me ha ocurrido hacer una lista con 25 cosas nuevas por hacer. Siempre he pasado días antes de mi cumpleaños de una manera simple, pero como este será mi cumpleaños 21, quisiera hacer algo especial. Es por eso que decidí hacer una lista con 25 cosas nuevas por hacer. 25 retos, que quiero proponerme, cosas simples pero que muchas veces no hacemos por flojera o por miedo. Quisiera pedirles su ayuda para que me dieran algunas opciones. Cuales serian algunas de las cosas que les gustaría hacer antes de su cumpleaños. O simplemente el típico "cosas que quiero hacer antes de morir".
❤️
Riepilogo di marzo
Marzo è stato un mese buono. Forse non avrò scritto molto, ma sono uscita dal blocco che mi ha rallentata per tutto febbraio. Ancora più importante, ho raggiunto molti dei miei obiettivi.
Parole scritte questo mese: 6056 parole in tutto (4792 per La casa delle maschere e 1264 per la mia fanfiction su Durga)
Altre cose relative alla scrittura:
- terminata la prima stesura de La casa delle maschere (yeeee!)
- cominciato l’alpha reading per La casa delle maschere
- iniziato il worldbuilding per Lo specchio delle anime
- cominciata la prima stesura della fanfiction su Durga
- finita la quinta stesura del soggetto di lungometraggio che sto scrivendo per lavoro (non ho considerato le parole scritte per questo progetto nel conteggio totale perché si tratta di una riscrittura e ho difficoltà a tenerne il conto)
Gracias
Con esa última termina el mes de marzo Dedicado a Sharif increíble músico y escritor. Han de saber por que elegí el mes de marzo, Muy sencillo es mes de mi cumple. Debió terminar ayer pero por cuestiones ajenas no me lo permití Les agradezco a todos aquellos que siguen las publicaciones y el blog Este mes de abril sólo pasaré por todos los blogs y postearé las cosas increíbles que tienen en sus blogs Este texto esta de más pero yo sólo quería que lo supieran. "Ya os lo dije Yo no valgo nada sin vosotros"
Víctima y Criminal: La estética binaria del centroamericano en las Américas
Por Plinio Hernández
La narrativa de centroamericanos como víctimas o criminales, sin agencia, cruza múltiples fronteras en las Américas, y se reproduce y magnifica por los medios de comunicación en el mundo entero con un mensaje deshumanizante. Documentales innumerables en sitios de información como Vice, National Geographic, The History Channel y fotógrafos premiados y reconocidos en el mundo desfiguran los problemas sociales de los países del Triángulo Norte, mejor conocidos como Honduras, El Salvador y Guatemala. La repetición de imágenes como las de menores no acompañados, de migrantes viajando encima del tren (conocido como “La Bestia”), e imágenes de pandilleros, mejor conocidos como mareros (palabra cuyo significado en El Salvador se usa para un grupo de personas conocidas o amigos), sin camisa y tatuados se han hecho inseparables cuando se habla del centroamericano. Este tipo de reproducción y diseminación se ha convertido en una tóxica e injusta representación que reduce las personas a estereotipos, nutre ideas xenófobas y sigue narrativas racistas.
En este ensayo quiero explorar cómo la gente de países del Triángulo Norte, especialmente de El Salvador, son representados por los medios de comunicación en EE.UU, México y en los propios países centroamericanos. Este modo de representación deshumanizante reduce las personas centroamericanas a objetos mientras que magnifica y normaliza la idea que la persecución y detención por fuerzas gubernamentales y clandestinas es justificada o simplemente se asume como parte de los riesgos de migrar.
Para contar esta historia comencemos con El Salvador:
Cuando pienso en fotos de pandilleros de países del Triángulo Norte, pienso en una fórmula redundante fotográfica donde el sujeto —en este caso el pandillero— es reducido a un objeto que es a la misma vez romantizado, exotizado, denigrado y sexualizado. Casi siempre el sujeto es fotografiado sin camisa, mostrando tatuajes que cubren su cuerpo entero, a veces hasta tiene la cara tatuada y la mayoría del tiempo estas personas están dentro de un centro penal sobrepoblado. Los ejemplos de estas fotografías incluyen aquellas capturadas por Christian Povedas, Adam Hinto, Giles Clark y Meridith Kohut, para nombrar unos cuantos. Cuando este tipo de fotografías son transmitidas a un público, se proyecta una estética similar a las pinturas de castas que se produjeron en su mayoría en México durante el siglo XVIII. En las pinturas de castas, la mayoría comisionadas por funcionarios como un recuerdo de la colonia, los sujetos son categorizados y presentados como portadores de una muestra exótica, desconocida y sin agencia propia. En el caso de fotografía de pandilleros esta metodología de representación sigue presente y se magnifica a través del internet.
También hay una fórmula periodística de medios de comunicación nacionales en donde la foto es usada como evidencia de aprehensión de supuestos criminales, en su mayoría pandilleros, quienes son presentados a la prensa en grupos y fotografiados como ganado capturado. Esto sigue una lógica de criminalización donde personas son presentadas al público como animales, en manadas, y con sus propias camisas cubriendo sus rostros. Además, esta metodología se basa en la presunción de la culpabilidad de los representados. Este espectáculo de presentación en fila o amontonados y atados también evoca ilustraciones durante la conquista de las Américas, en donde la aprehensión de personas de pueblos originarios a manos de los españoles funcionaba para dar poder a una persona y una sociedad sobre otra. Estas imágenes no solo sirven como proyecciones para un público exterior y global, también moldean las políticas dirigidas hacia los centroamericanos, tanto dentro como fuera de sus países.
No niego la reputación de El Salvador como un epicentro de homicidio y femicidio del mundo y que el problema de las pandillas ha infectado todo aspecto social en los países del Triángulo del Norte. Lo que trato de comunicar es cómo el estilo de fotos que menciono nos hace pensar en problemas sociales, sin embargo ninguna foto trata la complejidad del problema. La foto es tomada como evidencia de lo real y no como un pequeño aspecto estético de la realidad. La imagen reproducida no ha sido muy amable con El Salvador: por muchos años El Salvador fue conocido como un país en guerra civil hasta mediados de los 90s, después de una política contra la criminalidad en EE.UU (donde se comenzaron a repatriar criminales violentos a países de origen), El Salvador comenzó a conocer, por primera vez, el tipo de pandilla que hoy es sinónimo con El Salvador.
En Agosto de 2015, con un gobierno de supuesta izquierda, la Sala de la Constitución de la Corte Suprema de Justicia en El Salvador declaró y denominó como “terrorista” a toda persona involucrada en pandillas como la Mara Salvatrucha, MS-13, Mara, notando que atentan contra la “soberanía del Estado, atemorizando, poniendo en grave riesgo o afectando sistemática e indiscriminadamente los derechos fundamentales de la población o de parte de ella”. Esta denominación abrio las puertas a que el gobierno respondiera con una ‘mano dura’ cuya estrategia central está basada en mandar fuerzas militares y policiacas a calles para detener, arrestar y llenar centros penales con pandilleros de baja clasificación. También el gobierno salvadoreño rompió la tregua oficial con las maras dando un poder opaco y desmesurado a policías, militares y fuerzas clandestinas para cazar y asesinar a pandilleros.
La historia continúa en México:
Si uno hace una búsqueda en Google de la palabra centroamericano en singular uno se encuentra con imágenes benévolas: banderas, mapas, etc. Y si uno hace otra búsqueda de la palabra centroamericanos en plural, uno es presentado con imágenes de hombres en “manadas”, encima o a la orilla de un tren, descansando, sin camisa, con ropa sucia, cargando una mochila y una cobija, comiendo, conviviendo o detenidos por autoridades mexicanas. Es alarmante ver este tipo de representación del centroamericano en una simple búsqueda en Google aún cuando los algoritmos de todas mis búsquedas me producen imágenes con parcialidad.
En el mismo respiro, una búsqueda de la palabra “mexicano” en google también dan resultados de una representación denigrante, pero en este caso el mexicano es caricaturizado y reducido a una imagen de un hombre con bigote y sombrero. Las dos imágenes reproducen y proyectan una imagen deshumanizante, la diferencia es que el mexicano es reducido a un tipo de payaso mientras el centroamericano en un salvaje nómada capturado. Las fotos en la búsqueda de Google provienen, en su mayoría, de sitios web de la prensa internacional y mexicana.
La representación del centroamericano en medios de comunicación en México se convierte en una maquinaria xenofóbica al reducir a una diversidad de personas a estereotipos. Esto ha influenciado a la población mexicana. Hay numerosos casos por todo México donde centros que brindan apoyo a migrantes son rechazados o despreciados por la gente de la comunidad que rodea a esos centros. La mayoría de veces las razones dadas por vecinos son basadas en prejuicios que se forma a través de los símbolos de criminales o víctimas.
En agosto 31 de 2016, Donald Trump anunció que llegaba a México por una invitación del presidente Enrique Peña Nieto. La visita de Trump fue desastrosa para la Administración de EPN y la gente de México pero un triunfo para el fanático de EE.UU en su camino a la presidencia (en los momentos que escribo esto faltan menos de 30 días para las elecciones presidenciales en EE.UU.). Lo que muchos centroamericanos y defensores de derechos migrantes encontraron alarmante del encuentro fue la retórica compartida entre Trump y EPN sobre asegurar la frontera sur de México.
No tenemos que teorizar sobre la calidad de tratamiento al migrante centroamericano en México si Trump fuera elegido. Faltando dos años de la administración de Peña Nieto tenemos el “Plan Frontera Sur” como ejemplo de la dirección en que esa combinación de política crearía para gente migrando por México. Sabemos, con datos de organizaciones no gubernamentales que mas de 70,000 centroamericanos son considerados desaparecidos en México, y se reconoce que los centroamericanos también son parte de las terribles y numerosas fosas de las cuales los mexicanos también han sido víctimas en los últimos años. El ejemplo que sobresale es la masacre de 72 migrantes, la mayoría centroamericanos, en San Fernando Tamaulipas en el 2010. Directamente, el Plan Frontera Sur a finales del 2015 logró mas de 145 mil repatriaciones de centroamericanos, superando a EE.UU.
Esta calidad dada al migrante centroamericano en México continúa en 2016.
La historiadora salvadoreña, Elena Salamanca escribe sobre calidad:
“México y toda Centroamérica, se vive entre el siglo XXI y el siglo XVIII, en una especie de estrato compacto en el que pasado y presente conviven indistintamente en prácticas cotidianas que nos trasladan a la mentalidad colonial.
La calidad, en estos casos, no consiste en ser, sino en lo que los otros —Estado, instituciones— quieren que seamos. La calidad califica en tanto es descalificante, excluye, construye un monstruo o un enemigo.”
La historia vive un círculo continuo en EE.UU.
Para mí, la imágen es muy clara. Es un cuarto hecho de ladrillos de cemento, pintado blanco, parece una cárcel en Estados Unidos. En ese cuarto hay unas cuantas mujeres, paradas, tres sentadas en una banca de cemento, una cargando a una niña, otras acostadas encima de unas sábanas térmicas de emergencia que parecen papel aluminio. Hay también niños acostados en esas mismas sábanas, pequeños en pañales corriendo, una niña en la esquina mira la cámara abrazando a su muñeca. Todos parecen estar cansados e incómodos. En el fondo hay unos artículos de ropa de niños sobre una pequeña pared de división y también un garrafón con unos vasos plásticos encima, que supongo contienen la única agua potable del grupo. Se nota, con la composición y las expresiones inesperadas de las personas situadas en este cuarto de detención, que el fotógrafo no era profesional. Era el comienzo de junio del 2014 y la foto que describo era parte de una serie de imágenes que fueron filtradas secretamente de un centro de detención familiar para inmigrantes en Texas. En ese año más de 170,000 inmigrantes fueron capturados en una parte del Valle de Texas. Esas aprehensiones incluyeron más de 33,000 menores de edad no acompañados. Todo esto impulsó una retórica política de culpar a rivales, entre las ramas legislativas de EE.UU. El partido de los Republicanos culpaba a la Administración de Obama de irse del lado de los activistas de derechos humanos y los inmigrantes acusaban a los dos partidos, especialmente a la Administración de Obama en la más grande detención y deportación de inmigrantes en la historia de EE.UU. Mientras escribo este ensayo todavía hay grupos de niños y mujeres en centros de detención que fueron aprehendidos en 2014; en el olvido del sistema político y jurídico de EE.UU y enjaulados como animales en el zoológico para en ocasiones ser presentados al mundo como tal.
Para El Salvador, Guatemala y Honduras todo comenzó en Los Ángeles California, en 1992 después del levantamiento y motín causado por el veredicto injusto, donde un grupo de policías fueron grabados golpeando a un afroamericano llamado Rodney King sin cesar, y encontrados no culpables de su tratamiento. Tras el levantamiento, miles de personas fueron detenidas, arrestadas y de este grupo 800 personas, la mayoría de origen salvadoreña y mexicana, fueron deportadas. Esto puso en marcha que el Immigration Naturalization Services, hoy conocida como Homeland Security, dedicara una unidad específica para pandillas cuya meta era detener y deportar a personas que eran vinculadas a pandillas. 1992 fué también el mismo año que El Salvador firmó los acuerdos de paz en el Castillo De Chapultepec en la Ciudad de México, poniendo un supuesto fin a una guerra civil que duró 12 años. El Salvador no estaba listo para la cultura pandillera que se había incubado en EE.UU con jóvenes que huyeron de una violenta guerra civil.
Hoy EE.UU puede alardear que las cifras de deportación son las más bajas en las últimas década. Pero eso no es la verdad. Esa cifra no habla de la largas detenciones en centros penales privados que, como México con su frontera vertical y fuerzas clandestinas, hace el trabajo de detención para los Estados Unidos.
Sin duda, hay cierta verdad en las imágenes que hablo, las estructuras sociales en países como Honduras, El Salvador y Guatemala son fuertemente afectadas por maras, al mismo tiempo los números de secuestros, desapariciones, muerte, esclavitud, violaciones sexuales, y robos es la normalidad para un persona centroamericana migrando por México. Mientras que en EE.UU los números de menores no acompañados y gente centroamericana pérdida en el sistema de centros penales son alarmantes.
No pregunto si estas imágenes existen, a lo que llego es qué pasa cuando personas son reducidas a narrativas en las que las imágenes difundidas les roban la capacidad de representarse que merece toda persona. Esto es difícil de prevenir en tiempos donde la democratización de la fotografía, a través de nuestros dispositivos móviles, está muy presente en nuestras vidas. Como padre de dos pequeños niños, es importante el facilitarles herramientas para interpretar y digerir el cómo estas imágenes, a través del internet, pueden crear un desfiguramiento de como es el mundo y a la misma vez, quien es uno. Esta educación visual es esencial, como hoy la educación sexual es común, para comenzar a entender la reproducción, repetición y diseminación de un nuevo imaginario.