“Vivimos en un mundo que le tiene miedo al silencio”
-Conferencia “De la infertilidad de la certeza a la fecundidad de la incertidumbre de Manfred Max-Neef
Vía: https://www.youtube.com/watch?v=j0GFEtMww_A

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“Vivimos en un mundo que le tiene miedo al silencio”
-Conferencia “De la infertilidad de la certeza a la fecundidad de la incertidumbre de Manfred Max-Neef
Vía: https://www.youtube.com/watch?v=j0GFEtMww_A
La Economía Descalza: Señales desde el mundo invisible por Manfred Max-Neef (1986)
Social Sustainability
Social sustainability is one of the more difficult facets of sustainability to address because it’s generally less measurable and less quantifiable than economic or environmental sustainability. It has been less well examined and is less consistently applied than other core sustainability concepts.
It’s also not especially well defined, but we’ll try and give you the general idea here. It encompasses a variety of things ranging from culture to politics. It revolves around being able to satisfy human needs and cater to the demands of society in a sustainable way. Quoting from the excellent video I’ve embedded below,
in a sustainable society people are not subject to conditions that systematically undermine their capacity to meet their needs
Possibly the most relatable explanation of social sustainability comes from Manfred Max-Neef. He identifies 9 human needs which are consistent across all human civilisations and eras.
Subsistence - health, food, shelter, etc.
Protection - safety and security
Affection - love, friendship, family, self-esteem
Understanding - curiosity, understanding, education
Participation - responsibilities, work, sharing
Idleness - free time and relaxation
Creation - imagination, skills, autonomy
Identity - sense of belonging, self-esteem, consistency
Freedom - autonomy, human equality, choosing to be different
Something which fulfils a need is a satisfier. For example, having a meal satisfies your need for subsistence. Something which covers multiple needs is called a synergistic satisfier, such as cooking a meal with your friends satisfies subsistence, affection, creation and identity.
There are also things called violators or destroyers, which are almost like false positives. They claim to satisfy a need but paradoxically prevent other needs from being satisfied. Censorship claims to provide protection, but, in fact, suppresses creation, identity, and freedom. Then, there are pseudo-satisfiers, which satisfy a need on the surface, but when you scratch the surface, aren’t as fulfilling as they seem, such as fashion trends which seem to satisfy identity, but that might not actually be the case.
It follows logically that wherever possible, we should pursue synergistic satisfiers. By satisfying more needs with the same input, we create more sustainable fulfilment - and that’s the key to social sustainability.
For a great rundown of Max-Neef’s principles, we suggest this 5 minute video. They have a tonne more over on www.sustainabilityillustrated.com, so if you want to learn more, definitely check them out.
Next time, we’ll talk about economic sustainability. Until then, be good :)
Nos debatimos en un agotador insomnio que nos impide la lucidez imprescindible para enfrentar con vigor e imaginación nuestros problemas. Nos hemos convertido, en cambio, en una especie de somnolientos administradores de una crisis a la que intuimos imposible de resolver por nuestros propios medios.
Manfred Max-Neef, economista y humanista, "Desarrollo a Escala Humana"
MANFRED MAX NEEF, Una visión diferente de la economía.
“Cuando se meten los pies en el barro
y se mira frente a frente a un nombre y un apellido,
a un José López, pobre, desempleado, con cinco hijos,
nada del discurso económico aprendido sirve para decir algo coherente”
Manfred Max-Neef (1932) economista y ambientalista chileno. Este economista es un caso atípico. Abandona su prometedora carrera como directivo en la multinacional Shell para dedicarse a estudiar los problemas de los países pobres. Recorre medio mundo, convive con las poblaciones necesitadas y elabora los principios de su “Economía Descalza” y la “Teoría del Desarrollo a Escala Humana”. Por esta aportación es galardonado por el Parlamento de Suecia con el Premio Nobel Alternativo (Right Livelihood Award ) en 1983. Hoy, el profesor Max-Neef sigue recordando al mundo que:
“La economía está para servir a las personas
y no las personas para servir a la economía”
De su viaje al centro de la pobreza, queda especialmente impresionado por la riqueza de ideas y la creatividad que manifiestan las gentes humildes. Con la mochila cargada de experiencias, diseña un modelo económico alternativo basado en la igualdad y en la idea de satisfacer las necesidades básicas de todos sin atentar contra el equilibrio del planeta.
Su propuesta heterodoxa combina ecologismo y teoría del desarrollo a escala humana.
En la actualidad este economista, es una de las voces más críticas al sistema neoliberalista, que según sus palabras,“ha conseguido en tres décadas lo que el Cristianismo y el Islam no han conseguido en dos mil años: conquistar el mundo entero”.
“Para mi el progreso es si este año usted se siente más feliz que el año pasado,
no cuántos edificios se construyeron”
“Mi verdadero terror es que se haga realidad la ficción,
donde, en una sociedad de bárbaros polarizada,
los ricos se parapetan detrás de alambre de púa,
rejas de alta tensión, muros con astillas de vidrio y vigilantes armados,
mientras que alrededor, en medio de paisajes pesadillescos,
los marginados vagabundean y roban”
-¿Qué le hizo dar la espalda a su carrera en la multinacional Shell para dedicarse a estudiar los problemas de los países pobres?
-Para responder a la pregunta debo aclarar en primer lugar que, además de economista soy músico. Hago esta aclaración porque, como se verá, la responsabilidad de mi drástico cambio de vida recae en Brahms.
Recién graduado de la Universidad de Chile, a los 21 años de edad, recibí una oferta de trabajo de la Shell. Me sentí legítimamente orgulloso de ser contratado por una de las mayores empresas del mundo. Hice muy buena carrera en unos pocos años, convirtiéndome en un muy joven y exitoso ejecutivo.
Pasados cuatro años me encontré una noche solo en mi sala de estar, escuchando la Primera Sinfonía de Brahms. Al llegar el segundo movimiento tuve la súbita sensación de que Brahms me preguntaba: “¿Qué haces con tu vida?”
La “economía a escala humana” representa por así decirlo, un retorno a la sensatez y al sentido común.Es la economía que se fortalece a niveles locales y regionales, donde la gente realmente está, sin caer en el deslumbramiento con el gigantismo y con lo macro como fines supremos. Es la economía de la diversidad, de la interdependencia, y de la solidaridad. Es la economía que reconoce que el desarrollo tiene que ver con las personas y no con objetos. Es la economía que se reconoce como subsistema de un sistema mayor, que es la biosfera sin cuyos servicios ninguna economía sería posible. Es una economía que no confunde el crecimiento con el desarrollo. Es una economía que sin ser espectacular, apunta a la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales. Es una economía orientada por valores, y en la que caben el afecto y la belleza.
-Desde esa perspectiva humana usted se refiere en sus teorías a los “economistas descalzos”. ¿Quiénes son y qué importancia podrían tener en el futuro?
-Durante muchos años de mi vida profesional trabajé en regiones de extrema pobreza en varios países de América Latina. En sierras y selvas y en entornos de miseria urbana.
Fue en esas realidades donde descubrí que cuando se meten los pies en el barro y se mira frente a frente a un nombre y un apellido, a un José López, pobre, desempleado, con cinco hijos, nada del discurso económico aprendido sirve para decir algo coherente. ¿Tendría sentido, por ejemplo, que le dijera a López que debiera estar contento porque la economía está creciendo a un 6%?
Decir algo así llegaría a ser obsceno.
La “economía descalza” es, por tanto, la que debe descubrir y practicar el economista que se atreve a meter los pies en el barro. Una economía que debe responder a la realidad, y no una economía que fuerza la realidad para que se ajuste al modelo diseñado a priori. Si hubiese más economistas descalzos, no me cabe duda de que estaríamos en un mundo de mucha mayor equidad.
-Recientemente comentaba que el libre mercado y sus exigencias funcionan hoy como una religión para el resto del mundo con Vaticano propio. ¿Por qué lo califica de religión y qué posibilidades hay de enfrentarse a ello?
-En cuanto al discurso neoliberal he manifestado reiteradamente que la única manera de comprenderlo es si se lo analiza como discurso religioso. En primer lugar, y ese mérito hay que reconocerselo, ha logrado en tres décadas lo que el Cristianismo y el Islam no han conseguido en dos mil años: conquistar el mundo entero.
La razón es que es simplista y dogmático y utiliza un lenguaje atemorizador. Se proclama verdad universal que no reconoce alternativas. Quienes no aceptan la revelación están condenados. Tiene sus templos en las Universidades donde la única economía que se enseña es la neoclásica, que es su madre. Tiene su santísima trinidad: crecimiento económico, libre comercio y globalización. Tiene su Vaticano: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio que, como vaticano que se precie es, por cierto, infalible; sabe mejor que todos nosotros lo que es bueno para nosotros, y en aras de nuestra salvación lo impone.
¿Cómo enfrentarse a ello? La historia enseña que la única manera de enfrentar un credo que nos parezca pernicioso, es la herejía.
Hoy es urgente atreverse a ser hereje.
-Esta “religión” de la que usted habla, defiende el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio para las Américas) como el modelo ideal de economía para Latinoamérica. ¿Qué alternativas propone?
-Los tratados como el ALCA son, por decirlo en una sola frase, tratados profundamente asimétricos. En un convenio entre un gigante y un pigmeo, no hay que ser un genio para saber quién gana, especialmente cuando el gigante se permite a sí mismo privilegios que se niegan al pequeño, como es el caso de los subsidios especialmente a los productos agrícolas. La alternativa está en tratados bilaterales o subregionales que realmente convengan y que garanticen una mayor simetría entre los contratantes.
-Permítame una curiosidad. ¿Cómo llega usted a conclusiones tan “diferentes” a lo establecido y tan sencillas que -sin duda- podrían cambiar el mundo? ¿Hay países que se hayan lanzado ya a esta aventura que usted propone?
-Si se tienen las ideas claras, se pueden explicar de manera simple. Los lenguajes complicados son un refugio para las mentes confusas e inseguras. Siempre he admirado lo simple, porque está más cerca de la belleza, y la belleza está más cerca de la verdad.
En cuando a la difusión de mis propuestas, hay que tener presente que están dirigidas a acciones locales, comunitarias, regionales. Son útiles a movimientos sociales y a grupos de acción. En ese sentido hay muchos grupos y redes trabajando los principios de Desarrollo a Escala Humana a través de proyectos en países tan diversos como Colombia, Sudáfrica, Australia, Suecia y varios otros.
-¿Qué labor desarrolla en estos momentos en la Universidad Austral de Chile? ¿Cuáles son sus líneas de investigación?
-Después de haber sido durante ocho años Rector de la Universidad, ahora trabajo como Profesor Titular (Catedrático) de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas. Mis líneas de investigación en la actualidad están en los ámbitos de la Economía Ecológica, la Transdisciplinaridad y el Desarrollo a Escala Humana.
Mi preocupación más inmediata es la reflexión y el análisis en torno a la pertinencia que, para las ciencias sociales, tienen las constataciones de la física cuántica. Se trata éste de un tema no sólo fascinante, sino de inimaginables potenciales, por corresponder a un territorio hasta ahora escasamente explorado del conocimiento humano.
“¿Qué puedo hacer yo?
Lo que puedes hacer tú es, primero,
ser coherente contigo mismo.
Actuar y comportarte de acuerdo a lo que realmente quieres y crees”
Mi conclusión a estas alturas, de 77 años de acumulada juventud, es que (…) si viven toda la vida haciendo lo que les conviene, es una vida bastante miserable. Ustedes no tienen que hacer lo que les conviene, ustedes tienen que hacer lo que tienen que hacer. Eso es lo único que les dará la satisfacción cuando lleguen a viejos… haber sido consecuentes consigo mismos. (…) La gente que sabe exactamente para dónde va, es la que nunca descubre nada, porque se da lo que llamo la obsesión del punto fijo: estoy aquí y tengo que llegar allá, y en consecuencia, todo lo que hay entremedio se percibe como obstáculos que deben ser superados (…) Y es en esos presuntos obstáculos que está toda la aventura de la vida. Entonces me la paso con anteojeras en una vida pobre. (...) No debemos hacer lo que nos conviene sino hacer aquello que debemos hacer. (...) Debemos derivar en estado de alerta, montarlo sobre el caballo de la coherencia, y tenemos un mundo nuevo en el cual todos seremos, por lo menos, regularmente más felices.
El mundo en rumbo de colisión - Manfred Max-Neef
Con el dinero que se ha usado para “salvar” a los bancos de la situación financiera actual habría 600 años de un mundo sin hambre.
--Manfred Max-Neef
Este si que es un wn capo con teorías interesantísimas, lealo, instrúyase, y disfrute de la vida