Tu llegada ya no me daría paz
Me atormentadas
seen from Colombia
seen from United States

seen from Malaysia
seen from Indonesia
seen from France
seen from Tunisia

seen from United States
seen from Japan

seen from Malaysia
seen from Hong Kong SAR China

seen from Malaysia

seen from Australia
seen from Hong Kong SAR China
seen from Saudi Arabia
seen from France
seen from China

seen from Malaysia
seen from Canada
seen from China

seen from France
Tu llegada ya no me daría paz
Me atormentadas
Querido, tú.
Hoy me he tomado la libertad de escribirte esta carta a la antigua, ya que sé que te gustan este tipo de cosas y haré lo posible para que esta “carta de despedida” sea lo más correcta y agradable para ti, no es un carta de amor.
Si tal vez soy una loca por hacer esto, pero es lo mejor para ambos -aunque ha pasado un tiempo ya-, y espero que comprendas mis razones.
Las personas como yo no se involucran con personas como tú.
Alguien hace días me preguntó por ti, me preguntó si te extrañaba, me limité a sonreír, quizás no yo quería saber la respuesta.
En estos últimos días has estado atacando mis pensamientos, ya no sé si recordarte es un acto de desesperación o elegancia. Sé que quizás dirás “esta niñata inmadura, no supera las cosas, no las deja pasar”, pero no, no cuando fuiste mi primer, más grande y más complicado amor.
Un día, tu decidiste escribirme luego de un comentario donde me defendía, yo amablemente te respondí, me volviste a escribir y yo te volví a responder, eras tan amable.
Así que decidí conocerte y déjame decirte que fue la mejor y la peor elección de mi vida.
¿El por qué?
Simple...
Me enamore de ti.
Y eso no podía ser más patético.
Yo me enamoré de aquella persona amable, aquella que estaba a kilómetros de mí y que posiblemente jamás conocería en persona. Me la pasaba horas frente a una pantalla, charlando contigo, sonriendo como tonta, me sentía tan patética pero tan bien, sentía que tenía a alguien, sentía que era importante para alguien. Valía la pena amanecer al siguiente día con ojeras, valía la pena pasar hasta la noche hablando contigo, porque eras tan genial, tan divertido, tan inteligente, tan hermoso y cada cosa de ti me cautivaba, cada cosa que proviniera de ti era interesante. Te estabas convirtiendo en una persona
tan importante para mí en tan poco tiempo, que me aterraba, me aterraba el hecho de sentir algo por ti, me aterraba pensar en ti, en lo hermoso y en lo perfecto que eres. Me sacabas sonrisas aun así, cuando estaba derrumbándose por dentro, eso me hacía sentir aún más extraña.
Me entran nauseas de solo pensar en esto, pero no es por asco, es supongo que por lo turbio de la situación, mi situación, me dan nauseas el solo recordar esos momentos en mi vida, tan inmadura, tan inútil y estúpida, no me soporto ahora, pero podría decirse que mucho menos a la de hace un par de años atrás.
No entendía que sucedía conmigo, así que decidí hacer que me conocieras bien, todas mis aristas, incluso ese lado horrible mio, aquel que soy realmente, todo eso lo hice para dejar de sentir lo que sentía por ti, por alejarte, lo irónico fue, que tú seguías ahí, tras de una pantalla para mí, me consolabas cuando realmente la que debía callar era yo, me molestaba que me consolaras, porque
sabias que lo detestabas y aun así lo hacías, detestaba que estuvieras para mí, que me "quisieras" porque yo no entendía como alguien como tú, podía querer a alguien como yo. Te conté mis secretos, te mostré mi verdadero lado, mi lado realmente inseguro y estúpidamente maniático y tu seguías ahí para mí, maldita sea, ¡Seguías ahí para mí! Cuando todos a mi alrededor no lo estaban.
No tenía la suficiente valentía al principio para decirte que yo sentía algo por ti, mi orgullo era más grande y no iba admitir que en poco tiempo me había enamorado de alguien como tú.
Así que intente olvidar lo que sentía por ti, lo cual era irónico, porque aquellas personas que si estaban presentes personalmente, pero no lograban llenar ese vació que tú a la distancia, si llenabas... Así que lo admití finalmente.
Y no sabes cuan jodida me sentía, estaba jodida. ¿cual era el problema? no había ninguno, pero yo le busqué muchos, con el corazón hecho trizas y
con las inseguridades invadiendo mi ser
Teníamos miedo, teníamos miedo a la distancia que nos separaba, tenía miedo a que te aburrieras de mí, tenía miedo de que a medida de que pasara pensaras que esto era estúpido, tenía miedo de que conocieras a alguien mejor que yo.... el verdadero problema era que tenía miedo.
Luego tome valor y tecleando las palabras más sinceras, te escribí: "Me gustas mucho"
Solo esperaba que me rechazaras...
Pero no sucedió.
Me dijiste que estabas lejos, pero que no ibas a aburrirte de mí, que conocerías a otras personas pero que ellas no serían como yo, me dijiste que me querías, que tú estabas enamorado de mí y que no importaba cuando lejos estuviéramos que me querías y eso era lo que realmente importaba.
Pero aparte de eso recuerdo el día donde decidiste romper el hielo -otra vez vuelven las arcadas a mi, supongo que el demostrarte que soy malditamente estúpida al recordar esto me hace más patética, pero ese es el problema quizás, aquí está uno recordando lo que el otro ya olvidó- me dijiste que era
bella, pero no te creí, nunca creo eso ¿sabes por qué?, no, no es para que me digan “oh, vamos, eres muy hermosa”, es que tú no me conocías, no me conoces como para decir si mi aspecto físico estaba bien, todos dicen esas mierdas por hipocresía o por no hacer sentir mal o quizás por rutina, y no sé cual es peor.
Las cosas luego de aquello, cambiaron.... llegaron las bromas, las cursilerías, odiabas que te llamara por tu nombre, yo amaba hacerlo solo para hacerte enojar, los celos no faltaron, eras celoso, muy celoso aunque lo ocultaras y a mí me encantaba que me celaras, claro yo también era celosa y te dejaba en claro cuando lo estaba y aunque no éramos nada, eras mío y tú lo sabias. Tú eras mío, o eso era lo que yo pensaba.
Las cosas siguieron normal, cada día me enamoraba más de ti y yo quería que eso siguiera avanzando, me confesaste que amabas, yo no lo podía creer, no podías amarme ¿Por qué abrías de hacerlo? ¿Por qué amarías a una persona como yo? ¿Por qué?
Yo también te amaba, pero lo arruinaste, lo arruiné, lo arruinamos.
¿recuerdas las veces que nos dijimos “te amo”?
¿Los apodos que causaban diabetes?
¿nuestra canción? -sí, aquella que me sé incluso aunque luego de todo me rehúso a escucharla, lloro al escucharla, justo como lloro ahora. Quizás despierta muchos sentimientos que me de preocupado por ocultar-
Quiero que sepas que no todo fue malo después de todo,
Pero te alejaste de ti por varios días tratando de superarme,pero para mi todo lo eras tú, todo lo relacionaba contigo, mis versos iban dedicados a ti, eran hechos pensando en ti.
No podías seguir tolerando aquello, no podías seguir enamorando de mi cuando estabas tan lejos, así que un día, cuando me dejaste aquel mensaje tan peculiar, aquel que hizo que mi corazón latiera con fuerza, aquel en donde tomaste la decisión de dejarte, de mentirte.
Te dije que las personas como yo no se involucran con personas como tú, justamente como lo escribí al principio de esta carta.
Sabías que unas simples palabras de despedida no bastarían para alejarte de mí, me dijiste que ese era el adiós, te despediste de mi de una manera fría, No te respondiste, eso me rompió el alma, pero supuse que te habías cansado, supuse que no te importaba, que realmente nunca me amaste como lo decías, me sentí destrozada y patética una vez más por sentir todo por ti.
Finalmente te había perdido.
Unos meses después volví a escribirte, no, no era para que volvieras a mi, era para felicitarte, ¿recuerdas? Que simplemente me equivoqué, confundí años (igual aprovecho para decirte que, sí es este año, felicidades amor, lo has logrado, estoy muy orgullosa de ti, de todo tú, eres maravilloso) pero aun así hablamos, me escribiste, bueno, no, te escribí y hablamos (agradezco al
cielo que que haya olvidado tu numero, así no tengo las de perder) y volvimos a caer, o al menos yo, nos volvimos a alejar, esta vez no sé porque, o quizás sí pero no quiero pensar en ello.
Y esta carta no es para que regreses a mí, esta carta es para explicar algo que no me corresponde, para cerrar esta etapa y tirarla desde un precipicio, te lo explico porque debía de hacerlo.
Fuiste mi todo, pero sin embargo ahora eres mi nada.
No te miento, no me arrepiento de nada, pero el solo recordar que solía ser feliz junto a ti me duele y siento asco, asco de no sé, ni de ti ni de mi, ni de nosotros, asco porque no supero esto, algo tan efímero y tan vació, algo tan sobreentendido y total, esto.
Así que con estas simples palabras, te dejo ir una vez más.
Te amo ¿Lo sabias? creo que no.
Pero eso ya no vale la pena.
Querido mi nada, espero que algún día encuentres a esa persona que realmente te haga feliz -aunque creo que ya la tienes, eso me hace muy feliz, después de todo encontraste a tu alma gemela-, una persona que no sea como yo, porque...
Las personas como yo, no deberían de enamorarse de personas maravillosas como tú, podemos herirlas con nuestros afilados y rotos trozos.
Gracias por alejarte entes de hacer que yo te alejara
No sé cómo despedirme más que con un sincero:
Por siempre mi nada....
Te ama Vale o como quieras llamarme Xx.
Tu eres mi “nada” si mi “nada” cuando la gente me pregunta en qué estoy pensando
Si nada es para siempre quiero que seas mi nada
Diario
Tu mi alma sin vida, mi vida sin nada, mi nada sin todo, mi todo con poco.
Una frase de por ahí...
Eres mi “nada" Cuando alguien me ve con la mirada pérdida .. Y me pregunta ¿En que piensas?
Para D