¿Qué como se siente putear en Europa? Extraño. Sales de rumba con latinos (peruanos, venezolanos, colombianos, chilenos), tomas una birra artesanal con un español, follas con un sirio el día que termina la dictadura en su país, comes unos seudo-tacos con un moldavo el día que hay elecciones en su país o vas al museo con un ruso el día que termina la guerra con Ucrania.
Con ninguno tienes mucho en común, ni el idioma, te hablas solo con señas. No terminas de entender a ninguno, pero al mismo tiempo a todos les entiendes, no por idioma por la soledad, la alegría, la tristeza o la ansiedad. Sobre todo por la soledad. Al final se trata más de entenderme a mí por medio de ellos. No los uso lo juro, a todos los amo y les aprecio. Pero ¿quién podría capturar esto que soy y que se ensancha con cada uno de ellos? Siquiera yo he podido capturarme a mi mismo, tampoco me apetece. Pero cada que me conozco también me diluyó. Termino no siendo nadie. Al final parezco ser solo yo contra dos abismos. El externo que se ensancha sabiendo soy nada frente al todo y que nada sé y el interno sintiendo nada de lo que se podría sentir. Y no lucho con eso, me satisface pero me aterroriza. Vivo en el vértigo ¿Hay otra forma de vivir, y digo vivir realmente?












