Reflexiones
Me ha cambiado muchísimo la vida desde hace unos meses. No para peor, tampoco para mejor... es diferente, creo que conforme pase el tiempo me haré a esta nueva vida y me acabara gustando, puede que la ame. Puede que lo que me ocurre es que el cambio lo he sentido muy en mi interior, y no me ha dado tiempo a poder despedirme de aquella que era, pero que ya no soy más y que no volveré a ser.
A veces los cambios se producen sin previo aviso, puedes saber que se avecinan cambios y que tienes que prepararte para ellos, pero cuando llegas no estás preparada y te atropellan. O por lo menos eso es lo que me ha pasado, no me ha dado tiempo a poder prepararme a este cambio, ni a poder despedirme de mi misma, haberme dado las gracias por todo lo conseguido, por todos los años vividos y así aceptar que la vida ahora es otra, diferente. Lo bueno es que está bien porque la vida cambia, eso es inevitable es un continuo. Siempre he mirado a la vida como en etapas, cada momento puede meterse en una etapa y a mí se me acabó para iniciar otra, solo que no me había dado tiempo a parar un microsegundo de esta vida que no frena, para poder reflexionar y cerrar la etapa como se merece. Igual por eso me he pasado por aquí para poder despedirme de esa que ya no volveré a ser, para darle las gracias y decirle que la quiero y siempre lo haré y ya de paso, para darle la bienvenida a mi nueva yo, a la que iré aceptando y amando hasta la siguiente etapa.
Nunca dejo de pensar en lo curiosa que es la vida y los momentos que te hace vivir para que te des cuenta de lo que realmente importa.


















