Bonito, Italia . . . . . . . . . . . . . . . . . . #mask #maschere #persona #murale #mirales #streetart #avellino #bonito #stpatricksday #drunkenwillow #music (at Pane & caffè) https://www.instagram.com/p/B1O1ZZ_ofTS/?igshid=1nxg5b9r818m0

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Este cariño maldito
Te sueño constantemente, igual que una aficionada al sado. Como si disfrutase haciéndome daño a mí misma. Como si no fuera ya bastante cruel saber que es otra la que te despega las bragas, la que come de ti, la que te acompaña hasta el final. Otra con la que te sentirás feliz y no querrás saber de nadie más. Otra cuyo nombre explotará del fondo de tu garganta cuando disfrutes un orgasmo. Otra a la que acariciarás el pelo mientras la ves dormir. Otra que fue valiente y puede deleitarse con tu amor. Como si eso no fuera suficientemente cruel. Este cariño maldito, tan real como el mundo real.
Me cortejaste con los ideales que ilustrabas tras tu sonrisa eterna, embustera. Y yo me dejé engañar. Quedé atrapada en tus promesas, que no se sostenían por ningún lado. Tus palabras ocultaban un significado que no conseguí adivinar. Las mías también. Llegué a decirte “te quiero” con voz sorda para tus oídos, que se habían quedado mudos. Me alegro de que seas feliz. En realidad, no. Pero una de las dos tiene que serlo. Prefiero que seas tú.
Ahora que sigues tan lejos, todo sería más fácil para mí, si no le hubiera enseñado a mis canciones preferidas a acordarse de ti, a pincharme con sus acordes más agudos, a estrangularme un poco más fuerte cada vez que llega el estribillo. A vivir dentro de una contradicción que es un afecto condenado. Un cariño que, en vez de ser reconfortante, es embaucador y maldito.
Sois tela amores, chavalas. Acudís a nuestra llamada del #BolloDrama y recibimos capturas tan maravillosas como este perfil falsete para echarnos unas risas y practicar el tan necesario pantojismo.
Además, ahora el #BolloDrama se multiply total con nuevas apps como esta que anuncian nuestras amigüitas de MiraLes.
Seguid careciendo de vergüenza y dignidad enviándonos vuestras muvis, si no es por la que escribe, hacedlo en honor de todas esas mascotas llamadas Brenda por el emparejamiento de sus dueñas.
Envía tus montajes y capturas (preservando identidades wapis/brendiles) a [email protected]
Keep #bollodrama going!
Skinny Love AU that might actually happen because reasons
Stiles: Oh my god. You like her, don't you?
Maureen: What? Who- Kira? No way. I just think she's really cute. And stylish. And smart. Oh my god, I so want to geek out with her.
Stiles: This is perfect. Really great. I'm on the brink of insanity and my sort-of girlfriend is in love with the new girl who my best friend is infatuated with.
Maureen: Stiles, I swear to you, if I can convince Kira to resist Scott's puppy-dog eyes I will get us that threesome you always wanted.
Stiles: You always wanted!
Maureen: Whatever.
Cause courteous atheists we are...
Yo no soy lesbiana. Me llamo Elisa y tengo 76 años. Soy viuda, madre de tres hijos y dos hijas. Abuela de doce nietos. Mi nieta mayor, Isabel, es lesbiana. Yo lo supe antes que sus amigas porque Isabel y yo somos compañeras de piso y me fijé que miraba a una de sus amigas de la misma forma en que hace más de 50 años mi mejor amiga del instituto, Raquel, miraba a las chicas que le gustaban. Hace medio siglo mi amiga me confesó llorando que le iban las chicas. Cincuenta años después mi nieta lloró cuando se lo pregunté porque no se atrevía a confesar su lesbianismo a nadie. Y a mi me da rabia, porque los llantos no deberían vincularse con algo tan bonito, tan puro y encantador como el amor de una mujer por otra mujer. Le dije a mi nieta que eso había que decirlo sonriendo, nunca llorando.
Afortunadamente para Isabel los tiempos han cambiado. Hace cincuenta años España vivía una dictadura que representaba un armario en todos los sentidos. Para los homosexuales, para las feministas, para los liberales y para los que pensaban diferente a Franco, como es mi caso.
La familia de mi amiga Raquel nunca se enteró de su lesbianismo porque eso era impensable y no podía ni siquiera plantearse. Mi amiga Raquel tuvo una mujer, una esposa, porque aquello era un matrimonio aunque no pudiera recibir ese nombre porque la ley no lo permitía, por más de 30 años.
Cuando mi amiga Raquel falleció de un infarto muy inesperado, su mujer no tuvo derechos a los bienes de Raquel. Solo algunos pocos amigos sabíamos que estaban “casadas”, pero no valía de mucho nuestra palabra, la ley no la reconocía como tal. Sufrí al pensar el dolor que le habría causado a mi amiga la situación en la quedó su mujer y por lo que sufrió su viuda. Me alivia pensar que mi nieta vive en una sociedad libre que reconoce sus derechos y la hace tan ciudadana como cualquier otra, que no tiene que esconderse y puede expresar sus afectos con libertad y la frente en alto.
Yo agradezco la oportunidad que esta revista me ha dado para expresar mi opinión y para hacer una invitación a todos los que no son lesbianas, como indica el nombre de esta columna, para que abran su mente y su corazón a conocer un tipo de amor que aunque parece diferente no se diferencia en nada al que las mujeres sentimos por nuestros hombres y los hombres por sus mujeres. Es el miedo el que incita el rechazo. No hay que tener miedo al amor, si no que a lo que le contradice. Yo, en lo que me quede de vida, celebraré siempre las decisiones y las acciones que favorezcan a las lesbianas, tal como celebré con Isabel el día que se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo. Juntas, con sus amigas, salimos con una bandera a la calle. La gente se pensaba que yo también era lesbiana, y me sentía así, contagiada con la felicidad de tanta gente.
Esperemos que sigamos avanzando en derechos y en tolerancia social.