Sabes qué me gustaría ser para ti?, no algo que haga demasiado ruido, ni algo pasajero que se olvida con el tiempo… me gustaría ser ese pensamiento bonito que aparece de repente en mitad del día, sin avisar, cuando estás ocupado en cualquier cosa y, aun así, algo te lleva a mí.
Me gustaría ser esa sonrisa involuntaria mientras conduces, mientras tomas un café, mientras escuchas una canción o miras por la ventana pensando en nada… o en todo.
Ser ese pensamiento que se queda escondido entre los pliegues de tu alma, en ese rincón donde guardas lo que de verdad te toca por dentro, y que vuelve de vez en cuando a darte calma, a acompañarte en silencio, a hacerte sentir algo bonito sin necesidad de entenderlo demasiado.
Me gustaría ser ese recuerdo que aparece antes de dormir, cuando por fin baja el ruido del mundo y te quedas solo contigo mismo, ese “ojalá estuviera aquí” dicho muy bajito, casi sin darte cuenta.
Ser la persona que te venga a la mente cuando algo te haga feliz y quieras compartirlo, cuando descubras un sitio bonito, cuando pruebes algo rico, cuando veas el mar, cuando necesites refugio después de un día difícil.
Me gustaría ser esa sensación tranquila que no pesa, que no exige, que no invade… pero que permanece, como el perfume que deja alguien importante incluso después de haberse ido.
Y quizá, en el fondo, lo que realmente me gustaría… es convertirme en ese lugar al que siempre quieras volver, esa calma compartida, esa persona con la que la vida, incluso en los días más simples, siempre tenga sentido.
Pura maldad ❄️














