Ya queda casi la mitad de la playa, bajo el presagio del otoño. Ya no estoy en lo de ayer, menos aún en lo que vendrá o en lo que deseo llegue.
Contemplo el jardín y un golpe de brisa aún cálida me sacude, desde el alma hasta los pies.
Sigo deshilachando estaciones; las aguardan fríos, noches anchas y silencios húmedos.
Pero aún queda fuego y yo ─sigo esperándote aquí.
Buenas noches con amor.














