Mohican 100 miles 2023. Respira, vive y ama.
Dicen que la flor de pohutukawa con origen en Nueva Zelanda posee aquellas raíces entrelazadas en desorden que lo resisten todo, la insularidad , terremotos, las tormentas.
Sin duda el ultra es un juego mental. Hablando hoy, específicamente de las 100 millas, hay una constante pregunta en el camino: “Ahora a que me deberé de enfrentar?” Cada segundo las cosas cambian, pueden ser externas, pueden ser internas. El ambiente, el clima, los animales, la emociones, un desajuste hormonal 😄, una lesión… en fin. La lista es larga. Pero por ahí se dice que “Un mar en calma, nunca hizo experto al marinero”.
Mohican es una carrera de montaña que se lleva acabo en Loudonville, Ohio. A una hora y cuarto aproximadamente del aeropuerto de Cleveland. La ruta sin duda es hermosa, mayormente single track, por supuesto, muchas raíces. Nos deslizamos entre todos los tonos de verdes posibles, cruzamos ríos, escalamos parte de un árbol inmenso, bajamos las escaleras para llegar a Big Lyons Falls una especie de cueva labrada por la naturaleza de dónde cae una cascada. No cabe duda que Dios es el mejor arquitecto del mundo.
De día la ruta perfectamente marcada, sin necesidad de pintar flechas y poner cal. Letreros reutilizables con el logo de la carrera con flechas y las palabras “right”, “left”, “straight” , según fuera el caso. Y banderines con la cuadros naranjas en su punta marcando ruta, o cuando se acercaba algún cambio en ella. De noche en algunos momentos la ruta era confusa porque algunas marcas se desprendieron del piso, pero si estás haciendo 100 millas , es porque seguramente eso no representará mayor problema que tal vez algunos segundos de duda.
Del equipo fuimos varios a diferentes distancias 50 millas (que son un poco más de 80km) y 100 millas que serían aprox. 160km. La organización me pareció bastante buena, desde el contacto previo, hasta el cierre de ella. Las 100 millas con un desnivel de poco más de 4,500m positivos.
Contamos con 2 dropbags en ruta. De inicio sabíamos que haría mucho calor 🥵, me gusta porque me adapto al él, pero nunca me había tocado que al ser mayormente single track los árboles hacen una especie de sombra, donde si bien el sol no te pega en la cabeza, hace un efecto de sauna como si el calor saliera del piso, y es una sensación tan extraña que deshidrata los músculos un poco más rápido, y por supuesto lleva tu cabeza a un sitio un poco incómodo.
Los primeros 50 km se me pasaron muy rápido. Me fascino estar ahí, permanecer en ese espacio, aún cuando el clima hizo lo suyo y me empezó a pegar en las piernas, pude empujar bastante y colocarme dentro de las 5 primeras. Nos rebasábamos constantemente y sonreíamos jugando a los carritos. Me gusta ir ahí, me gusta empujar y llevarme a ese lugar incómodo, pero a la vez, donde me permito ser yo y escoger el dolor como escuela que me ayuda a crecer. Me gusta no ponerme excusas, me gusta ser congruente y saber que cualquier resultado sólo depende de mi.
Estados Unidos es muy avanzado en este tipo de carreras. La mayoría de los corredores reciben apoyo de crew y Pacers la mayor parte de la ruta. Nosotros vamos con nuestro entrenamiento, y la bendición de Dios padre. Pero lejos de verlo como desventaja, lo veo como aprendizaje de vida. Depende de mi, y de mis decisiones. No es fácil pasar la noche allá fuera en un país distinto al tuyo, no es fácil saber qué hay animales que no son parte de tu día a día, que estarás mucho tiempo sola con un cuerpo endeble que te requiere 100 por ciento estar presente. Pero a eso vamos, a explorarnos, a explotarnos por dentro y fuera. Observó absolutamente todo. Mi entorno, a los demás corredores, sus gestos. Respiro profundo los olores del bosque una y otra vez porque me sé afortunada. Porque sé que no todos se atreven, o pueden vivirlo.
Por ahí del km 50 y algo, un espasmo y se me adelantó la regla 🙄 nada más por 15 días, en fin. He vivido con un desajuste hormonal últimamente que ahora me hizo una pésima broma. Al regresar al punto de control que estaba cercano al hotel (aprox. 1 milla) pedí permiso para ir corriendo a cambiarme y regresar a la carrera. Muchos verían esto como una buena excusa para detenerse y salirse. Para mi era otra cosa más que resolver en chinga y ajustarme al cambio. Sabía que perdería lugares pero vamos… jamás ha sido mi enfoque. Mi mente dicto “solo vamos a tener que empujar un tantito más”.
Regrese enojada, y ese enojo se convirtió en cuna de coraje para salir a paso de señora con prisa a terminar la segunda parte de la carrera. Un paréntesis aquí… Mucha gente cree que los que tenemos la capacidad, o fuerza de continuar en ruta es algo dado, que somos personas que simplemente creemos mucho en nosotros. Creo que es ignorancia, o falta de curiosidad de lo qué hay detrás de esas personas que encaramos las circunstancias. Veo a las mujeres y hombres que transitan a mi lado o delante de mi, y sé que para pelear así antes hubo mucho dolor, mucha inseguridad, muchas circunstancias y mucho valor para salir de ahí. Sé que para construir el carácter que te hace convivir con tus demonios hay silencios, muchos silencios de historias que se tuvieron que vivir para hacernos más fuertes. No necesitamos hablarlo, cruzamos miradas y sabemos, y sonreímos al saberlo. He visto a lo largo de mi vida como coach gente que se pone metas altas pero que culpa a todo menos a ellos mismos cuando las cosas no salen. Personas que tienen una meta y al no cumplirla, sea cual sea, se convencen a ellos mismos que en realidad no esperaban logros tan altos. En mi opinión eso no te lleva a ningún lado. Pero si, el tener un juicio claro y decirnos abiertamente en qué fallamos, y como podemos modificarlo, es la única forma de transformarnos en lo que anhelamos. Analizar y no tener miedo de volver a intentarlo.
Conviví con mis dolores de los cólicos, conviví con mis miedos, con la soledad, con mis cientos de voces internas. Compartí con corredores palabras lindas. Pude ver un venado muy cerca de mí y sonreír. Pude ver un osezno disfrutando del pasto y sentir mi corazón acelerado del miedo, 😂 un sprint a tope por terror de encontrarme a su mamá 🫠 pero afortunadamente solo vi al 🐻 pequeño. Dios mío que susto.
Los últimos 17 km en la madrugada del domingo fueron de altas y bajas emocionales. De doblar mi abdomen sobre las rodillas para soportar espasmos y acelerar para recuperar el tiempo perdido en cólicos. Esos últimos millones de pasos se acompañaron de lágrimas discretas y emociones indescriptibles, de liberar tantas cosas que a veces no pueden decirse. Aqui no está mal reír a solas, sentir ansiedad, porque en ese espacio quién no es bipolar.
Cuando se asomaba la luna era como una caricia para el alma. “Estaremos bien” como decreto, como susurro en ese, mi pequeño universo. 2km para la meta y mi cuerpo toma la decisión de acelerar a tope como respuesta de una sensación de triunfo, como regalo de mí para mi, como promesa de que seguiremos viviendo a tope y absorbiendo cada oportunidad cómo está.
Cerramos en 1er lugar de categoría y un sexto en la general. Nada mal para las circunstancias. Cerramos viendo y esperando al equipo en la meta 3 hebillas de 100 millas, 6 medallas de 50 millas. Abrazo su triunfo, pero sobre todo al ver a cada uno, agradezco que estén bien, que todo y nada paso, y poder ahora tener historias en común. Al fin y al cabo esta carrera la busque y la elegí para ellos.
Tal vez el momento que tengo más presente es la noche, verme subiendo y bajando columpios y pensar que el universo está fuera de ti, pero también está dentro de ti. Nos preocupa tanto lo externo, pero tenemos primero que preocuparnos por controlar lo interno, atrevernos a estar solos, disfrutarnos y enfrentarnos a todo eso que no nos gusta tanto de nosotros.
Estoy feliz porque fue un viaje lleno de amor, unidad, lleno de palabras bonitas. Observaba al equipo convivir y convertirse en familia. Observaba cómo crean cimientos y se impulsan. Hay muchos logros detrás de esa hebilla. Cada viaje no es solo el resultado de una carrera. Son esos planetas y satélites que se mezclan aún siendo tan diferentes, tan complejos, y que de pronto se enlazan, se abrazan y se acompañan. Mi Guts necios #esosguts.
Hoy ya en Mexico de vuelta. Con mi hebilla número 16 😬, inicio mi práctica de yoga como siempre con una intención. Agradecí absolutamente todo. La compañía, la soledad, los animales, las dudas, las altas y bajas, agradecí los miles suspiros en ruta que me regresaban a la calma, y pude cerrar mi practica una absoluta verdad “Hoy estoy tranquila. Hoy estoy en paz.”
Hoy, soy esa flor pohutukawa que vive inmersa y feliz en su pequeño desorden. Que no tiene miedo de las circunstancias y que respira, vive y ama.
Gracias a mi familia por todo su apoyo para esta carrera. A mi mamá, mi papá, por supuesto a ese keniano intenso, Ruben. Dedicada a mi chavito cada paso, cada segundo, cada empuje estuviste ahí conmigo.
1er lugar categoría
6to en la general
25 horas 54 min
Nos seguimos leyendo
@gutsmxstore
Tenis: Hoka Speed Goat
Calcetas: Drymax
Mochila: Weis
Nutrición: Hammer










