Su padre se había creído muy astuto al contratar a otro guardaespaldas después de que ella había hartado al otro a tal grado que había terminado por renunciar pero su objetivo era que volviera por donde había llegado, abrió la puerta para salir pero se encontró que estaba justo afuera haciendo guardia lo que giró los ojos. ❝——¡Largo!❞ ordenó, volviendo a cerrar la puerta, era una suerte que podía salir por la ventana y como el árbol la cubría, no la veían. Dejó sus almohadas debajo de las sábanas para aparentar que estaba adentro y salió de ahí. Corrió para terminar por encontrarse un coche que ya esperaba por ella, por supuesto que tenía amigos, no por ser la hija del presidente no iba a poder tener una vida normal y un guardaespaldas era lo que menos necesitaba.
Decidieron ir a uno de los bars de moda pero Charlotte no se percató de que habían subido fotos a las redes sociales, disfruto del lugar, bebió bastante y se encontraba bailando bastante pegada a un chico cuando sintió que alguien la jalaba de la mano. ❝¡S-Suéltame!❞ gritó, se le había subido un poco el alcohol pero no a tal grado que no estuviera consiente de su alrededor. Se volteó al ser obligada que casi la arrastraba y giro los ojos al ver quien era. ❝D-Déjame, quier-o estar... aquí❞ se quejó, tratando de pegarle para zafarse. ❝¿N-No sabes quien soy? No me puedes tr-atar así❞ Lo que no sabía ella era que tenía ordenes directas de su padre de estar a lado de ella veinticuatro horas, siete días a la semana si hacía falta para que no se escapará. Ella creía que no lo hacía realmente por su seguridad, era por su imagen pública para que volvieran a votar por él para reelegirlo. ❝¿C-Cómo me en-contraste?❞ preguntó molesta cuando la había terminado por sacar.