Hola, yo soy el Hombre Invisible. Una rama de árbol, una tapita abandonada en el asfalto, una hoja flotando en un charco: soy parte del paisaje por el que usted pasa todos los días, pero que nunca se detiene a ver. Por lo regular me hago visible cuando usted necesita preguntarme la hora, pedirme ayuda o indicaciones para llegar a algún lugar. Luego de eso me borro de sus ojos y de su memoria, ¿cómo se lo explico…? Toda mi vida he tenido trabajos invisibles. Algunas veces tengo que ponerme un uniforme, pararme en la puerta de un banco o de un comercio portando un arma y mi trabajo es intimidar. Otras veces mi trabajo es conducir un autobús atestado de gente mientras soy maldecido por un montón de automovilistas que piensan que soy menos que un simio en el volante. A veces laboro pegando botones o haciendo costuras dentro de una enorme maquila. Soy el que pone los sellos en las garitas de los parqueos. También el que sirve los almuerzos a los empleados de oficina. En fin, así me gano la vida. Usted me ve y piensa que yo sólo puedo ser lo que en ese momento hago para sobrevivir. Usted no espera nada de mí, lo sé. Nunca llegaré a ser un político importante, un empresario exitoso ni un artista que dé un libro, una pieza musical o un cuadro que cambien la vida de las personas. Ya sabe, esas cosas que sólo pueden hacerse cuando se tiene una educación costosa y se viene de una familia con influencias y altos ingresos. Mi única posibilidad es hacer grandes esfuerzos y demostrarle un talento casi, casi sobre humano para alcanzar algún día un poco de su atención.
— 'Imágenes para un View-Master'(2013). Javier Payeras.













