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Esteban Coach
Tw, IG: @estebancoach
Cómo el Trasero de Hernán se Convirtió en el Plato Principal
El Día del Padre había llegado.
Después de dos meses de puro engorde, Hernán estaba más grande que nunca. Su barriga redonda rebotaba con cada paso, sus mejillas estaban sonrosadas de tanto comer y sus nalgas… bueno, sus nalgas eran un espectáculo por sí solas. Firmes, enormes y perfectamente redondas, eran el orgullo de Don Emilio.
Esa mañana, Hernán despertó sintiendo su cuerpo más pesado de lo normal. No se sorprendió, después de todo lo que había comido. Se frotó la panza, sintiendo su piel estirada y caliente.
Bajó las escaleras lentamente y encontró a su padre en la cocina, revolviendo una gran olla con una sonrisa de satisfacción.
—Buenos días, hijo —saludó Don Emilio, con una voz más dulce de lo normal.
Hernán se sentó en la mesa, donde lo esperaba un desayuno exagerado: hot cakes con mantequilla derretida, huevos con chorizo, tamales rellenos de queso, café con leche y una jarra de chocolate espeso.
—Hoy es un día especial, hijo. Quiero que comas como nunca —dijo su padre, sirviendo más comida.
Hernán, aún medio dormido, solo asintió y comenzó a devorar su desayuno. Mientras comía, Don Emilio sacó su libreta y anotó los últimos detalles.
Peso final: 128 kg
Barriga: 139 cm
Nalgas: 144 cm
Plato principal: Asado de nalga con salsa de ciruela
Cuando terminó el desayuno, Hernán se recostó en el sillón, frotándose la barriga con satisfacción.
—Uf, apá… creo que ya no me cabe nada más.
Don Emilio sonrió.
—Perfecto, hijo. Ahora, ven, quiero mostrarte algo en el patio.
Hernán se levantó con dificultad y lo siguió. Pero cuando cruzó la puerta y vio el enorme asador encendido, los cuchillos afilados sobre la mesa y la familia reunida con cubiertos en mano… lo entendió todo.
—No manches, apá… ¿De verdad?
Don Emilio asintió solemnemente.
—Es la tradición, hijo. Y mira, si algo hay que reconocer, es que esas nalgas tuyas serán la mejor carne que esta familia ha probado.
Hernán tragó saliva. Miró a su familia, miró su panza redonda y miró su propio trasero reflejado en la ventana.
—Bueno… al menos moriré bien alimentado.
Esa noche, la familia disfrutó del festín más jugoso que habían tenido en años.
Mis pompis
Bang Chan cake 🍰
stray kids