El día que pusieron a Snoop Dogg a narrar un documental de animales:
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from Latvia
seen from Iceland
seen from Latvia
seen from United States

seen from Germany

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Singapore

seen from France
seen from United States

seen from United States
seen from Yemen

seen from United States
seen from United Kingdom

seen from Serbia
seen from Italy
El día que pusieron a Snoop Dogg a narrar un documental de animales:
a este punto de mi vida no sé que esta pasando. la narración se empezó a salir de control.
«Arrebatado y sumido en un estado de arrobamiento, se creyó sobrenatural. El delirio lo consumía poco a poco, como si sombras desconocidas lo arrastraran hacia un abismo ignoto. Los especialistas trataban aquel extraño caso con cautela, aunque sin descartar la duda: a veces, la realidad trastoca más la mente —la conciencia misma— que cualquier libro de ciencia ficción.»
I
Hace poco nos habíamos despedido, o tal vez no, no sé muy bien. Tenía prisa por llegar a casa, pero realmente no quería dejarte sola allí, esperando que las tres personas que estaban antes de ti en el torniquete para pagar el pasaje del metro avanzaran hasta darte tu lugar. No, no quería dejarte así. Quizás si me bajaba habría tenido que esperar varios minutos más a la siguiente micro, o puede que haya tardado solo un rato, quién sabe qué ocurrencias me tiene el destino a veces. Lo que sí sé es que el tiempo no es nada. Antes de hoy ni siquiera puedo recordar la última vez que pudimos vernos. Sé que fue el mes pasado, pero ¿hace cuántos días, cuántas semanas? Simplemente no hay respuesta. No sé de tiempo, tal vez sea como un perro, y si no te veo en un minuto te extrañe de la misma forma como si te hubieras ido durante un año, o puede que exagere un poco. Pero realmente no puedo, no hay forma de recordar ni medir tu ausencia. Sé que cada día esperaba que surgiera la oportunidad de verte, al igual que cada noche pensaba en cómo crear una excusa tonta.
¿Te tinca que vayamos a conocer el nuevo paradero de la Alameda?
¡Si, vamos, me encantan los paraderos!
Eso esperaba que sucediera, más de una noche inventé una situación así o más ridícula. Pero es entendible creo yo, nada nuestro ha sido planificado con detenimiento. Nuestra historia se ha escrito en base a circunstancias inesperadas, y la única certeza que he tenido de lo que pueda suceder es que quiero que estés allí.
En fin, creo que el tema se desvió un poco. Hace nada te vi, y quise acompañarte aunque fueran unos pocos segundos más, y es que no me puedo conformar con haber compartido horas y horas contigo antes de la despedida. Si fuera por mi, que mi prisa jamás hubiese existido, así habrias permitido que me bajara, y yo hubiera sostenido en mis manos el deseo de tomar las tuyas.
En tan solo tres segundos el mundo me habría regalado un momento eterno que transcurre en cámara lenta, donde solo el tiempo sabe sobre el final y no depende de nadie más. Qué maravilla. que paraíso sería tenerte tres segundos más. Abrazarte tiernamente, aferrandome al dulce olor que cargas siempre, apretando con cuidado tu cuerpo para sentir como nuestros latidos buscan conocerse. Qué regalo del cielo sería acariciar tu cara, mirarte a los ojos y saber con cierta tristeza que nos estamos despidiendo antes de decirlo con la boca. Y cuando esos tres segundos hubieran pasado ya, te habría visto durante otros diez más, o tal vez quince, solo lo puede saber la parte de mi que te extraña en cada instante, la misma parte que cuando río por algo busca escuchar tu risa al lado, misma parte que cuando cae rendida de sueño intenta hallarte entre el espacio sobrante de la cama para abrazarte.
Antes de ti el tiempo era tiempo, pero ahora significa cuánto has estado lejos de mí, y quizás pude estar tres segundos contigo y quince más viendo cómo te ibas, pero el tiempo sigue igual. Dieciocho segundos han pasado desde que te vi por última vez, lo único que tengo por seguro es que te busco en el asiento a mi lado e intento abrazarte sin que el movimiento de la micro lo haga incómodo. Te busco en el cómo llegaré a la casa, en cómo me acostaré y la cama ya estará tibia porque tenías muchas más ganas de acostarte que yo. Te busco después en el almuerzo, y me pregunto si querrás mucho o poco, si me pedirás hielo en la bebida cuando suba, y en cómo bajaré las escaleras porque quiero que disfrutes estar aquí. Antes de ti mi vida era solo vida, pero ahora miro hacia adelante y hacia atrás, y lo único que veo es tu presencia en cada momento, incluso los que aún no ocurren.
Hay una narración que nos contamos desde que despertamos, define nuestra identidad y forjan el resultado de nuestras acciones. No dudes en que esta narración también la podemos cambiar.
Me pregunto si seré el tipo de persona que solo es un punto de paso para el viaje de otros. Estoy para ti te ayudo te consuelo, te hago sentir querido te acompañó en tu camino de curación te respaldo y ayudo a florecer pero después cuando te encuentras en tu mejor momento me dejas. avanzas, sigues, y me dejas atrás como si fuera solo un punto de paso. Me pregunto si seré la eterna amiga y nunca el "algo más". Seré el eterno coqueteo pero después me llamas amiga o que soy una hermanita para ti. Un familiar un ser querido pero lejano poniendo una brecha una distancia
Seré la mujer quien te cuide, te acompañe, te apoye y te respalde cuando nadien más lo hace
Pero seguiré ciendo la amiga, la tierna
La que debería ser pero no es
Seras tu distinto a todas las otras personas del pasado. Sera que tu si te quedaras. Sera que me toca porfin ser a quien cuiden y ayuden a florecer
Debo confiar
Debo abrirme
Debo creer
Debería creerte
Quiero que me cuiden
Quiero que me apoyen
Quiero que me quieran
Quiero que me amen
Quiero ser a la que digas tu eres
Carolinee-Carolina
Bloque para el inocente
Ronronea el motor y las máquinas en el sitio de construcción, como todos los días, pues ahí me mandó a trabajar la tía Conchita desde hace un tiempo.
Y entonces, miré justo debajo de mí a ese gordo de asco.
"Todas mis visiones eran el naufragio y el hambre, la muerte o la esclavitud entre las tribus bárbaras, una vida de dolores y de lágrimas arrastrada en una roca árida y desierta, en un mar inaccesible y desconocido. Estos delirios son muy comunes entre la clase harto numerosa de hombres melancólicos; pero en la época de qué hablo, yo los consideraba como nuncios proféticos de una suerte a la que me sentía destinado."
-Edgar Allan Poe / Narración de Arthur Gordon Pym
Veracruz, México. "Quería perderme,pero no pude..."