Descripción reflexiva sobre la exposición por Miguel Fernández de Castro en Centro de las Artes, Nave Generadores, Junio 2018.
La tierra pertenece al tiempo
Un constante explorar, buscando la espera y el comienzo; observamos la segregación del hábitat. La horizontalidad del paisaje etéreo, en conjunto con la pesadez de los múltiples elementos que lo mantienen, provocan nostalgia ante la percepción del desgaste y de las vetas conformadas por residuos.
La explotación de la tierra deja huecos, la pertenencia y la apropiación del terreno pasan por recorridos que manifiestan el cambio al deseo de la circulación de lo encontrado. La manipulación del polvo, el tacto como función para encontrar el valor productivo de la misma tierra, la mano como elemento que busca recuperar el producto. Y el ser como residuo.
Fragmentos que contienen ciclos y desplazamientos con un lenguaje reflexivo sobre el proceso de la naturaleza o de la mano del hombre. Cada elemento por sí solo, junto al interés de los patrones encontrados dentro de periodos largos de tiempo, tiene un significado.