MARCAS HUELLAS Y ASI PERSISTES
Cuando niña quería ser niño. No me gustaba la idea de ser mujer. No me gustaba jugar con barbies ni guaguas. No quería crecer y tener pechos... Menos la menstruación.
Porque con 6 años me daba cuenta que el mundo era a favor de los hombres. Que en lo que quisieras ser, te juzgarían por ser mujer antes que nada. Que nunca tendrías ese respeto que los hombres solo tienen con otros hombres. Porque en cualquier "disciplina" las mujeres se han tenido que abrir paso, pero sin terminar de cerrarle la boca a todos.
Que eres menos fuerte, que eso no es para niñas, no sirves, te irá mal, que para otra cosa eres mejor, que no se ve bien.
Llegué a cuestionar mi sexualidad mientras crecía. El por qué no querer ser mujer. Pero me dí cuenta de que simplemente no quería crecer y que mi cuerpo se convirtiera en un objeto sexual, valorado por estándares de hombres. Que sería mi carta de presentación en la desigualdad.
No quería ser un objeto. No quería sus calificaciones. Menos sus estereotipos y prejuicios. Quería ser un humano. Quería IGUALDAD Y RESPETO. Odiaba (y odio) toda la violencia de género. Pero en mi inocencia era mas sencillo no aceptarme a mi.
Hoy amo ser mujer porque como oí por ahí "las niñas pueden hacer todo lo que hace un niño y más". Amo todos los matices de ser mujer y amo mi cuerpo por todo lo que es. Amo las mujeres fuertes y que dan la cara. Admiro la lucha por la igualdad.
La influencia de la sociedad machista en la infancia no es un chiste. A todxs nos afecta de alguna manera, aunque sea imperceptible. Marca y deja huella y asi persiste.











