Mi primera guardia notarial
No la olvidaré nunca, me tocó pringar, y quiero compartirla con todo aquel al que le interese leerla.
Allá por el verano de 2014, cuando a duras penas acababa de aterrizar en notaría y estaba aprendiendo el oficio, me tocó cubrir turno de guardia.
Pongámonos en situación: Hacía dos meses escasos que estaba aprendiendo el oficio de copista con la alternancia de aprender también las tareas de recepción. Resulta que cada vez que había una nueva incorporación en la plantilla el resto de compañeros les hacían la jugarreta de que éstos se encargasen de cubrir la primera guardia que le tocase cubrir al Notario.
Lo primero de todo es que no sabía lo que era una guardia, ni sabía que las notarías la hiciesen; para mí eso era algo propio de un farmacéutico, el personal de centros sanitarios, los miembros de los cuerpos de seguridad, vigilancia y bomberos, el cerrajero y poco más.
Me explicaron que siempre hay un par de notarías de guardia que dura desde la tarde del viernes hasta el domingo y en horario habitual del despacho para atender las URGENCIAS que, por circunstancias especiales, no pueden esperar al siguiente día hábil.
¿Qué entendemos por urgencia? Por ejemplo, que alguien esté en estado grave en el hospital y no haya dejado testamento. (Que eso según como se mire, porque si resulta que tienes una edad avanzada, pues como que quizás ya te lo deberías de haber visto venir y ser previsor, pero bueno, en España lo dejamos todo para el último momento, ya se sabe).
Me dijeron que estuviese tranquila que no pasaría nada, que rara vez hay algo; que del viernes tarde no habría nada de que preocuparse pues como ya sabía no cerramos y que yo sólo tenía que cubrir el sábado, el domingo lo cubriría otro compañero también recién incorporado.
BOOM. No sólo tuve que hacer la guardia presencialmente en el despacho (obligado, todo aquel al que le tocaba guardia debía estar allí presencialmente), si no que no me dejaron en paz.
VIERNES TARDE.- Llama una señora para ver si el Notario se puede pasar el SÁBADO por casa del padre que está muy mayor y le han dicho que está en las últimas. (Si era tan urgente debió haberse solicitado que fuese el mismo viernes, si no urgencia de qué).
Bueno, se deja preparado el testamento el mismo viernes de cara al sábado.
POR LA MAÑANA.- A las 9,00h nada más abrir, suena el teléfono y yo ya me estoy muriendo por dentro (que no sea nada, por favor; si es que lo mío es mala suerte). Es el Notario que llama al despacho para asegurarse de que estaba allí cumpliendo la guardia.
Una hora después más o menos, suena el timbre de la puerta, miro por la mirilla y una señora de unos 60 años aguarda tras la puerta. (maldición, qué querrá y qué hago yo ahora).
La señora en cuestión, agárrense bien, quería firmar una HERENCIA, así sin más, sobre la marcha una calurosa mañana de sábado.
Yo no tenía ni idea de como se prepara y tramita una herencia, estaba aprendiendo, era la novata.
Acompaño a la señora a una sala y luego me voy a llamar al Notario. El Notario obviamente, diciendo que como va a ser eso, que ni es posible ni es urgencia, pero que no le diga nada a la señora, que él está cerca y ahora mismo sube para atenderla personalmente.
Resulta que a la señora se le vencía el plazo, que son seis meses desde la fecha de defunción, para firmar la herencia de un familiar en Aragón, y claaaro no le había dado tiempo de arreglar nada hasta que ese sábado que debió levantarse y se dijo: Pues hoy fíjate, que tengo tiempo para lo de la herencia. (Cáptese la ironía).
Al final quedó en consulta, se le tomaron los datos para ponerse en contacto con ella de cara al lunes y pedirle documentación y lo que se precisara.
Eso sí para rematar, la señora pidió que por favor si podíamos enviar un fax al banco que así se ahorraba la gestión. Se le envió el fax, por supuesto; faltaba más.
Despedimos a la señora y el notario al rato también se va.
A media mañana, suena el teléfono. Al otro lado de la línea, una señora me dice que no puede subir al terrado porque un vecino tocapelotas le ha cambiado el candado y ella estaba de obras y tenía todo el material allí empantao' y que claro las obras sólo las podía hacer durante el fin de semana y ya no podía acceder…y pues nada, que el Notario fuese a «levantar acta y tomar nota y fotos si hacía falta», que eso no podía ser. (y yo para mis adentros: DÓNDE ESTÁ LA URGENCIA, qué para ti sea una urgencia, no implica que sea a todas luces verdaderamente una urgencia).
Pues nada, a llamar otra vez al jefe, que me informa de que primero le han de requerir en un Acta para que vaya al edificio, y por tanto que les llame. (Madre mía, madre mía, ¿Quién va a hacer el Acta si a duras penas sé hacer las copias?).
Los cito, informo al Notario, y una vez todos allí reunidos, escaneados los DNI, y habiendo tratado el «problema del terrado» los clientes con el Notario, tengo que ponerme a preparar el Acta (tierra trágame, que yo no sé como se hace eso!)
El Notario me dicta y me indica todo el tiempo, cuando acabamos le doy número de protocolo, fecha e imprimo matriz. Le recuerdo al Notario la salida de testamento que ha de hacer en breves, que con todo lo que había pasado hoy ya se le había olvidado. Me pide que llame a la señora y le informe de que llegará un poco más tarde de lo acordado por alargarse una firma en el despacho, y en cuanto acabara esa llamada le pidiese un taxi.
Se firma el requerimiento sin problemas, se queda con ellos en el domicilio convenido, se les pide provisión y se les despide.
Luego el Notario, expediente y matriz en mano y el taxi listo abajo esperando, sale pitando hacia la firma del testamento.
A los 20 minutos escasos me llama el Notario:
- Oiga, usted a dónde me ha enviado?
+ A la dirección que facilitó la señora.
- Pues aquí no atiende nadie, llame y verifique la dirección.
Llamo a la señora para que me verifique la dirección. Resulta que la señora nos dejó la dirección de su domicilio, no el de su padre que es dónde el Notario debía ir…
- Perdón, perdón, me equivoqué, pues es la costumbre ya que uno tiende a dar la dirección de su casa, que tonta soy.
Llamo al Notario, que está que trina, pero es que yo también. Le doy la nueva dirección y menos mal ya todo transcurre sin incidentes.
Sólo faltará liquidar la salida del Acta que está programada para la tarde.
POR LA TARDE.- El Notario hace la salida del Acta y me llama para informarme de que se presentará con un vecino que también quiere dejar recogidas en el acta sus manifestaciones sobre lo que aquí ocurre. (POR QUÉ me tiene que pasar a mí esto).
Se presentan, preparo la diligencia bajo las indicaciones del Notario, se firma y se van todos, Notario incluido. Y yo, mirando el reloj y deseando que den ya las 19,00 horas, por favor.
Y dieron las siete de la tarde sin más incidencias, menos mal; y pude dar por concluida mi primera guardia y uno de los días más largos de mi vida.
Que no pasaba nunca nada, decían.