Cuando miramos al cielo esa fracción de segundo podemos sentirnos cerca, aun con los miles de kilometros que separan nuestros cuerpos.
El cielo estrellado consagra nuestro amor para la eternidad.
Es mucha casualidad que dos personas tengan la misma contelación de estrellas favorita, pero nosotros no somos dos, solo somos dos mitades que juntas forman una mucho mejor.
Si no es así, me encanta compartir cosas contigo, incluso este amor que es más grande y poderoso que todos los mares.
No podría ofrecer mi hombro para cuando estés caido, pero si alguna vez te sientes triste puedes mirar hacia arriba, ubica nuestra constelación.
Nuestra, nuestra aunque quizás miles de personas más la hayan visto u inculso comentado, pero es nuestra, y tenemos la dicha de decir que nos pertenece un trozo del cielo.
Ese es el lugar a donde iremos cuando sientas que no puedes con todo esto, porque sabrás que a pesar de la distancia ambos vemos el mismo cielo, nos amamos y saldremos de todo esto.
Por eso hoy, mañana y siempre, así decidas vagar en otras constelaciones o tu mitad quiera buscar una mitad diferente a la mia, seremos eternos.