¿Sabes? Hubo días y noches de semanas enteras en que deseé no haberte conocido nunca porque a pesar de lo mucho que te amé y de los momentos maravillosos que pasé a tu lado, el día que te fuiste me dejaste hecha trizas, te llevaste un pedazo de mí y de lo que era, en momentos creí que me había convertido en una triste extensión de tí y estaba tan harta de llorar tu recuerdo y sufrir tu despedida.
Hoy sé que si realmente pudiera tampoco lo cambiaría... ¿Por qué? No lo sé, pero sigues siendo tú el único que puede entender cada faceta mía y sigo queriendo que seas el único que esté toda la vida a mi lado.
Ayer estuve con un chico, él dijo que quería estar conmigo de verdad. Que debía dejar de tener miedo y supe que tenía razón. Dormí con él, en el sentido inocente de la expresión, yo solo había dormido contigo en mi vida y fue tan diferente; quiero decir, fué lindo, me abrazó toda la noche y me besó la frente en cada oportunidad, trató de hacerme sentir querida y me despertó a besos, pero no lo sentí realmente. Recuerdo que la primera vez que pasé una noche a tu lado me sentí perfecta por la mañana, me sentí fuerte y feliz, a pesar de que no hubo arrumacos en todo momento, de que llenaste de baba mi almohada o de que al despertar yo fuí la primera.
Si algo sé hoy con certeza es que lo que fuimos tú y yo era perfecto para mí, con todo lo que tal vez incluso en ese momento me pareció malo. Lo que sentí por tí ha sido mi máximo sin duda, tú has sido lo más real y maravilloso que he tenido porque juntos no teníamos que aparentar nada, porque nos conocíamos y sabíamos bien como funcionaba el otro.
Aunque no fuí igual de suficiente para tí y sabiendo lo mucho que dolió tu compañía y posteriormente tu partida, ahora sé con seguridad que si pudiera regresar el tiempo, si pudiera elegir volver a conocerte lo haría exactamente igual, que te dejaría fluir en el mismo sentido y que definitivamente volvería a enamorarme de ti cada día del pasado, volvería a llegar temprano para desayunar contigo, volvería a tomar tu mano en cada ocasión que pudiera, que volvería a saborear y detallar cada beso que nos dimos; tanto los secretos como los públicos, sin pensarlo volvería a vivirte y sentirme tan real como lo sentí alguna vez, y luego cuando volvieras a romperme el corazón te miraría a los ojos y te daría las gracias por hacerme existir de un modo que creía imposible, por hacerme sentir todo lo que nunca pensé que iba a sentir, por darme la oportunidad de complementar tu vida aunque fuera por un ratito y después te dejaría partir. Pero ésta vez de verdad, sin llorar y sin reprimirme a estar con alguien más, te dejaría ir porque tu así lo decidiste y luego no te permitiría volver (como lo he hecho ahora) porque aunque lo quiera así nuestro destino era encontrarnos en el camino pero no arribar juntos...