Sílaba a sílaba intentas convocarlas sin que una luz anuncie su dominio, una sombra señale a qué distancia de ellas está la opacidad en que te mueves. Van a algún punto del resplandor y anidan, cuando las dejas libres en el aire, esperando que un ala inexplicable te lleve hasta su vuelo.
La palabra infinito | Ida Vitale














