La anciana que se vestía de benevolencia
Las amenazas a los niños de “te vamos a llevar dónde mamá Rosa” no son cosa de risa. Refiriéndose al albergue en Zamora, Michoacán: La Gran Familia; que existe desde 1973, cuando la jefa y fundadora Rosa del Carmen Verduzco Verduzco , mejor conocida como Mamá Rosa tenía tan solo 14 años de edad.
Éste tema satura los medios desde el 15 de julio del presente año durante un operativo que buscaba rescatar a cinco niños secuestrados en un albergue y las fuerzas federales hallaron más de 450 menores de edad y 138 adultos viviendo en condiciones inhumanas y de esclavitud.
Mamá Rosa una anciana de 83 años que dedicó toda su vida a recoger a niños para integrarlos a su gran familia hasta volver ésta labor cuestionable, se encuentra en la mira de todo el país debido a sus actos reprobables, pero ¿será así?
En enero de 1975 Joseph Blank redacta un artículo títulado “Mamá Rosa: una cuestión de conciencia” para la revista Selecciones de Reader’s Digest, narra la historia de cómo comienza La Gran Familia, la historia es mágica, llena de nobleza y amabilidad. Rosa Verduzco muestra su santimonia en todo su esplendor, pero siempre con un carácter imponente.
Todos en Zamora la admiraban y respetaban por su dedicación. Mamá Rosa se desvivía por sus niños, si uno estaba enfermo, no comía, no dormía, por la preocupación de que su pequeño no estaban bien. En el albergue no sólo acogía bebés que tenían por cuna una caja de cartón, sino vagabundos, drogadictos, rateros de toda la República, los cuáles se encontraban infinitamente agradecidos por lo que ella hacía por ellos: los obligaba a estudiar para asegurar un mejor futuro y no verse en la necesidad de volver a sus verdaderas raíces. A algunos incluso logró enviarlos a la universidad en la capital del estado o al mismo Distrito Federal.
Eso sí, si los padres volvían por ellos no los dejaba irse, por que ya eran sus hijos y no iban a jugar con la vida de una persona.
Sus hijos la ayudaron a construir la casa, los varones aprendieron de albañilería, fontanería, electricidad y todo lo necesario, mientras las niñas se dedicaban a la cocina, limpieza y costura. Mamá Rosa los preparaba para la vida, su objetivo era criar infantes independientes, capaces, gente de bien para una sociedad descompuesta.
El 28 de enero de 1993 Juan Bautista transmite un reportaje por el canal 13, ahora TV Azteca, en el cuál, dos mujeres: Rosa María Gudiño y Catalina Bolaños dan su testimonio acerca de lo que sus hijos vivían en el albergue, las madres aseguraban que sus hijos no querían estar ahí, pero Mamá Rosa no estaba dispuesta a regresarlos. Catalina le planteaba a su hijo que se escapara, pero este sostenía que era imposible, que lo iban a maltratar, “La Jefa” era muy dura con sus castigos y más con los que intentaban escaparse. El menor le expresaba a su madre que dentro del albergue se vivía maltrato, abuso psicológico, físico y sexual, condiciones insalubres, desnutrición, habitaban entre ratas y cucarachas mismas que se escabullían en el alimento que comúnmente era caducado.
En la entrevista el notario público Agustín Zambrano afirma que Rosa Verduzco contaba con más influencias de las que pudiera tener cualquier gobernador, incluso el entonces diputado federal Victor Orduña Muñoz ya había presentado denuncias formales ante la Procuraduría General de Justicia de Michoacán y ante la CNDH, pero no progresaron.
En el año 2000 Enrique Krauze publica “Rosa Verduzco: Madre de los olvidados” para el diario Reforma en el que enaltece a la señora como cuál santa.
Para el 2001 Mamá Rosa ya coleccionaba denuncias desde 20 años atrás por la detención de infantes hasta que llegaban a la mayoría de edad o que solicitaba a los progenitores 400 mil pesos por entregarlos.
Ahora se dice que durante 60 años, “abrió su corazón” para sacar a los niños de la calle. Pero no con el objeto de ofrecerles una vida mejor, sino para explotarlos. Los obligaba a estar todo el día pidiendo limosna, la tortura remataba con abusos sexuales a los que eran sometidos.
En muchos casos los niños no eran abandonados o huérfanos, sino que provenían de familias de escasos recursos y con dificultades para solventar sus problemas. Entonces, eran derivados aLa gran familia por agentes municipales, que les decían que allí podrían solucionar sus inconvenientes y cuidarlos bien.
Pero uno vez que los llevaban, eran engañados y los hacían firmar papeles en los que cedían la custodia a La Jefa. Después, sólo podían verlos cada cuatro meses, y ante la presencia de un guardia del hogar, que se aseguraba de que los niños no hablaran de las condiciones de vida del lugar.
Por otra, parte los bebés que nacían en la casa hogar eran registrados como hijos de Verduzco, sin permitir que los padres biológicos pudieran tener la custodia sobre los menores.
El 19 julio 2014 alrededor de las 22:00 horas, amigas de Mamá Rosa anunciaron que se le había retirado la custodia que tenía al interior del Hospital San José y que a partir de ese momento quedaba en libertad y podía comenzar a recibir visitas, tras haber permanecido durante cuatro días a disposición de la Procuraduría General de la República.
La Gran Familia es solamente un caso difundido acerca de la realidad de los orfanatos en México.