De nuevo tú.
Y de pronto, a la vuelta de la esquina estás tú, tan radiante y sonriente como de costumbre, tu cabello largo y completamente liso, tu boca tan roja como si todo el labial estuviera en ella, vistiendo algún pantalon negro ajustado y una camiseta corta, lo cual hace resaltar cada una de esas curvas por las que está compuesto tu cuerpo, yo, que de lejos sólo te veo, siento latir tan fuerte mi corazón como si quisiera salir y correr detrás de tí, que sólo lógro concentrarme en ello, y al parecer soy yo quien corre, y no exactamente a ti, ¿Qué estoy haciendo? -pienso- , evadiendo de nuevo otra posible oportunidad, alejándome y perdiéndote de mi vista, desapareciendo otra vez.












