•Me despierto
•Pienso en lo que quiero escribir
•Creo diálogos importantes y concisos
•Miro mi celular
•Olvido lo que quería escribir
•Escribo divagaciones y diálogos repetitivos
•Arranco la hoja y termino escribiendo otra cosa
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•Arranco la hoja y termino escribiendo otra cosa
Uno de mis angelitos, hecho cuando salía de la secundaria. No es hermoso? 👼
Traidor
Samuel es un niño de seis años abandonado por su madre y maltratado por su padre. Un día tiene un encuentro sangriento con un muchacho misterioso. Este chico, de nombre Kazemde, le dirá todo sobre él y su raza, los "salentios", que planean conquistar nuestro mundo.
Samuel y Kazemde se hacen inseparables, aun cuando los salentios se alimentan de humanos, y la invasión comienza. Pero lo que parecía ser el plan perfecto de los grandes conquistadores salentios, y una vida en calma para Samuel, se ve truncado, y los invasores huyen, dejando atrás a Samuel en un mundo donde, tanto ellos, como los humanos, ven al niño como un traidor.
Disponible en Wattpad 🙋🏻♀️✍️
Samuel es un niño de seis años maltratado por su padre y abandonado por su madre. Un día tiene un encuentro sangriento...
(Imagen creada en #Picrew)
—No, ustedes no pueden ayudarme, nadie puede, los lastimará si digo algo.
—¿A quién?
El ruido de la puerta hizo que Jaziel se moviera hacia donde estaba Mauro, y vio entrar a un hombre de unos treinta y tantos, de cabello negro que casi rozaba sus hombros, aunque no logró ver bien su rostro, sólo lo vio acercarse a Fernando Córdoba, al hombre detrás de este, y mirar a Mauro. Los ojos negros del hombre se abrieron con algo entre sorpresa y miedo al ver a Jaziel, quien por un segundo creyó conocerlo.
—¿Quién es él? —preguntó de manera odiosa y arrogante, sin quitarle la feroz mirada al muchacho, que temblaba sin saber por qué.
—Yahir, —dijo Fernando— él es Jaziel…
Esas simples palabras bastaron para que se lanzara queriendo golpear al chico, aunque Jaziel logró esquivarlo, y huyó sin emitir sonido alguno. Fernando y el señor Córdoba detuvieron a Yahir, y Mauro trató de alcanzar a Jaziel, aunque sólo logró verlo subir a un taxi que se alejó rápidamente, como si ya lo estuviese esperando.
***
—¡Eres un idiota! —gritó Camila, dándole una bofetada tan fuerte, que dejó al chico en el suelo.
—Pero… —susurró asustado Jaziel.
—Tranquila —dijo el taxista—, Jazi huyó, y yo lo llevé a otro lugar a comprar los víveres, y hasta le sobró.
—¡Pero está más lejos! —reclamó ella.
—Yo lo llevo y lo traigo; me pagan una parte, y la otra vengo a cobrármela, o me la cobro en el trayecto.
Mientras Camila y el taxista arreglaban cómo pagarle el uno al otro, Yael se llevó a Jaziel a su habitación, donde lo obligó a m*********e, y luego a***ó de él. Finalmente, se vistió, y mientras el chico, arrodillado y desnudo frente a él le hacía una f******n, el tipo le habló:
—¿Cómo se llamaba el hombre mayor? El que te habló de tu madre.
Jaziel terminó y se quedó sentado en el suelo, levantando la mirada.
—Fernando…
—… Córdoba, cierto? —interrumpió.
—Sí, y su hijo…
—Mauro Córdoba.
—¿Se conocen? Ellos parecían conocer a mi mamá.
—Claro que la conocen; ¿recuerdas —encendió un cigarro— que nos mudamos cuando tú tenías tres, o cuatro años?
—No recuerdo mucho de esos años.
—Pues fue por culpa de ellos; querían alejarte de nosotros, y aunque eso te parecería bueno ahora, tienes que saber que ellos planeaban venderte.
—¿Venderme? —preguntó asustado.
—Sí, a un degenerado que planeaba v******e, y tomarte fotos.
—No…
—Lo más seguro es que si nos descubren, te quitarán a tus hijos, y los separarán, entregándoselos a desconocidos que no sabrás qué clases de torturas les harán, quizá sólo los torturen, o quizás simplemente los m***n.
—¡No! Mis bebés… —bajó la mirada tratando de borrar esas imágenes de su mente, pero Yael le hizo mirarle, halándole del cabello.
—Si vuelves a verlos —le dijo—, lo mejor sería que te alejes, o te separarán de tus bebés.
—… sí.
—Bien, —lo soltó y dio una bocanada al cigarro— ya pagaste parte del dinero que te di, vete, y nos vemos en la noche.
—Sí, Yael.
Jaziel le arregló el pantalón, se vistió, y salió, dirigiéndose a la sala, donde su madre ya había sacado algunas botanas de las que había traído, así que él tomó dos cajas de galletas, y huyó a su habitación, donde llamó, susurrando, y la puerta se abrió. Los niños se acercaron a su padre sin hacer ruido con sus piecitos desnudos, y se sentaron en el piso a su alrededor, mientras Jaziel abría una caja, y de la bolsa del interior sacaba montoncitos de galletas, repartiéndolas en las manos de los niños.
Saeltiel lo miró.
—¿Vas a comer, papi? —preguntó.
—No, ya comí —respondió sonriendo, pero la respuesta no pareció suficiente para el niño, que le dio dos galletas, siendo imitado por sus hermanitos. Este gesto hizo sonreír a Jaziel.
~La Semilla de Camila 👁️🗨️
Disponible en Wattpad 💁🏻♀️
https://cutt.ly/4KjYlja
® SafeCreative 2204291028509
Una canción que hice en #Groovepad. No está completa, próximamente la subiré a Youtube 😉✨
El romance es un género difícil porque está lleno de clichés, y el más difícil es el "vivieron felices por siempre", porque aunque todos los caminos te llevan al mismo destino, es el camino lo que le interesa a los lectores.
~Priscilla O. Rosas