Con el sexto de los ocho versos, tenemos que
Aún si alguien que yo ayudé
O al que le tengo gran fé,
Me trata de forma injusta,
Veré a esa persona como un maestro espiritual.
Este verso trata, en mi opinión, de una de las cosas más interesantes; el foco de un maestro espiritual no debería ser el trascender o renacer en un paraíso, sino el enseñarnos sobre nuestra propia mente, según Geshe Thangpa.
Aún si alguien que yo ayudé
Esta línea hace referencia a una situación que tiende a ser común; uno ayuda para conseguir algo. Este tipo de ayuda interesada de hecho no es ayuda según el Mahayana. La famosa Perfección de la Generosidad (Danaparamita) implica que uno, mientras esté esperando algo del otro, no tiene verdadera generosidad. La verdadera generosidad consiste en dar porque el otro lo necesita, no para recolectar deudas. Por lo tanto, aunque una persona sea el receptáculo de toda nuestra ayuda, tenemos que comprender que en realidad, no nos debe nada.
O al que le tengo gran fé,
Esta es otra línea que sigue lo expuesto en la generosidad. Muchas veces uno espera del otro no una deuda en el sentido material, pero sí un tipo de comportamiento. Atención, participación, etc. Se vuelven una forma de valor invertido, es decir, un intercambio comercial. “Si yo pienso que Pepita es una maestra budista, ella no puede decir esto” es una forma común de ver esta situación o “Mis preguntas son sinceras ¿por qué no las responden?”. Esto implica una expectativa en como el Otro tiene que comportarse.
Me trata de forma injusta,
Acá está el quid de la cuestión: la idea de la justicia. No hay idea más enrevesada y en algún punto, que nos genere tanto sufrimiento. En el Budismo, especialmente en el Mahayana del Lojong, uno debe comprender que nuestra idea de justicia es eso: una idea nuestra. Muchas veces, esperamos que el otro la cumpla y nos enojamos cuándo no sucede; este enojo surge de la falta de comprensión de las dos líneas anteriores.
Veré a esa persona como un maestro espiritual.
Esencialmente, un maestro espiritual en el Mahayana es quién nos muestra la naturaleza de nuestra propia mente. Si una persona nos hace enojar por lo que esperamos de ella, en realidad nos está enseñando sobre nuestras expectativas y es mucho más valiosa, para un practicante serio, que una persona que se comporta como nosotros esperamos.
En la próxima semana, veremos los dos últimos versos juntos.