Hablo con él, con los «qué» y los «por qué», veáse que no abro interrogación, será hora de que bailen en su similitud, como órbitas. Quizás la pregunta esconda su razón en su pre-frontal, -queda en el hallazgo-, en el sentir que quizás continúe mi inexistencia, el día de hoy, en un ayer próximo, o un futuro imborrable que me hace esbozar una sonrisa en lo que no sonríe, ver la estructura psicosomática de la persona, por eso…
Le respondo a la interrogación, me responde contestándome en la voz del silencio que exclama, a duras voces, en puertas que se sobrepasan con la sustancia fantasmática de mi ser; seremos hijos del ¿por qué? Quizás la próxima generación esté, en algún dónde mucho más en suspenso, como la canción “Suspensión” de Invisible.
-En algún dónde, ¿dónde? Estás loco, querido.
Hoy por la mañana, levanté a mi cuerpo, y lo llevé a pasear por la ciudad más anónima que esconde los nombres de los trabajadores. Aún así exponiéndose a sus solos, como si sus ojos tocaran alguna melodía en contrabajo, -me gusta el bajo-, me gusta ese tajo; a pesar de ser agridulce a las frutas.
La melodía del pianista (la película)… es así como comencé a esbozar los rostros de la ciudad de Buenos Aires. ¡Sí!, se esconde esta afirmación detrás de algún no innegable, innombrable, como aquello que asedia la tortura de los cuerpos, la tortura de la subjetividad. Sí, estoy afirmativo detrás del cuestionario de mis deseos. Ahora me pongo intenso, perdón, lectora, quizás este sea el agravio.
La intensidad de nombrar algún plan a futuro en estructura de romance, a través de pantallas y pantallas, estoy flasheando Orwell, sí, gracias por la recomendación de la serie.
La serie como números binarios. Hace un tiempo escuchaba detrás de la imagen y he aquí que también invoco mis próximos estudios; debo estudiar la imagen en movimiento para esbozar un lado abstracto, astral, sí, ahí me gusta, ahí toco mi ser.
Perdón por rezarle a lo invisible, que quizás era yo, quizás hay partículas sub-atómicas con el nombre de algún concepto en su máxima, en resumen de su mínima. Esta máxima, a ver si entiendo a este que escribe, es mi otro, detrás de los límites como fronteras con alguien que fui en otra persona, ahora estoy en la piel del ser, en la piel de la mentira, de todas formas la verdad, es esa, quizás, la de mentir, ¿pero cuanto podemos mentirle a las feromonas, o, a nuestra biología? y poder abstraerse en una relación comunicativa a través de una herramienta tan útil, e inútil a su vez, como las redes sociales, ¿son sociables? Si la función es compartir a través de un hogar…
-¡Oh! Que palabra fuerte hogar, no, falta el todo dentro de la nada, y hace poco, quizás leí ayer en un tiempo fechable, con mis siglos de vida, en la incertidumbre del tiempo, que los problemas humanos son querer pasar primero al todo, antes de mutilar alguna estructura que provenga del todo, sin vueltas, vamos al todo sin antes ir a la parte.
Esa máxima de la que hable antes puede ser Dios, o la música, o el arte -sí- pero no quiero eslabonar una idea que comprometa los cánones de mi época, la época actual, ese es el miedo de mis vísceras, y ahora siento frio y escribo con los ojos cerrados personificando algo, que no es una persona quizás, y luego les contaré un sueño donde jamás soñé, solo vi la representación de algo que se esfuma.
Sentía ganas de llorar ese apertura de interrogación, quizás me sentí esbozado en alguna mirada, en algún café, amargo como yo lo tomo... esto es verídico, de mi persona, de mi verdad, sentirle el sabor, sin masticar lo dulce, solo dejándome llevar por la fluidez de la conversación.
Sí, esta vez comencé positivo, a pesar de no querer estar en el otro polo, o en el otro nodo, hablamos de los planetas como si estos escondieran razones nuestras, quizás, vamos más allá del nombre y su máxima a algún Dios que comprometa espiritualidad, más acá de mi nombre me hallo... si es que estoy en el aquí, en la estructura del tiempo fechable, ahí, ahí, me atrapaste Cronos, ahí, ahí, estoy fuera del aquí, por eso soy amigo de la Muerte.
En su máxima se me vienen festejos y trivias de los días de los vivos, jaja, su opuesto, pero tengo en cuenta a su cultura, quizás por eso me siento tan titubeante en el esplendor de, a veces, ser alguna nube que sale por mi boca.
Y me pregunta quien es el por qué y la razón de las cosas, que la mayoría de las cosas que se nombran detrás de mi pregunta son arbitrarias, por eso esbozo algún lenguaje abstracto sin preguntas. Casualmente leí la palabra “extendido” hacia donde me extiendo, mi sustancia, quizás le hago un favor al otro término opuesto, o el opuesto me hace un favor a mi, al responder al Deseo. ¿Tendrá estructura? ¿tendrá nombre? Yo creo en la energía, si se trata de mi persona, o de algún yo escondido detrás mío, este es el que escribe. Entonces me pregunto, ¿qué estructura tendrá? y ahí caigo en esa noble veracidad de la nada, como antes dije, no vayan al todo antes que la parte, porque la van a pasar mal.
Entonces, «Qué», ya te quito el acento y te digo -si es que lo hago-, a mi alma, a mi espíritu, maestros ascendidos y descendidos que cobran representación de alma, de máxima, ah, entonces, el lector será quien se apropie de los nombres y de las cosas, de los nombres de su deseo, es que... ¿será este el tren que debemos tomarnos hacia la transición?
Quizás, después de algún «por qué» que me acerca más acá de nuestros nombres, como la canción de Heroes del Silencio, luego anexaré, si es permitido, si se permite obviamente, estar mas allá de los nombres, porque tengo la febril sensación de que no existo, quizás este no es un ejemplo a ilustrar bajo la mirada del padre o madre nuestro, puede hacerse una imagen mental de una cruz que se lo represente, un renacimiento, espinas, en la zona de los ideales, ahora... si duelamos, ya estamos por fuera de la apariencia.
Este es el problema, que hoy y ayer, quizás ahora en la representación que tienen estas palabras -si lo fueran-, intensamente podrido bajo los cánones de la normalidad, sinceramente me pudre la tecnología, ¿somos admirables al logos? Diría que no, sino caigo en la trampa de representar al nombre.
Ahora le pregunto a la pregunta:
-¿Por qué preguntas tanto? (con microexpresiones que señalan una incomodidad manifiesta).
Estoy tomando una sopa de letras, déjenme tranquilo. Cada vez llego a la noción de que me apaga un celular y sale mi cara por una pantalla, ¿llegará el momento de que simulen el alma, las neuronas, las reacciones comportamentales? No tiene nada que ver con que estudie psicología, quiero abocarme a la literatura y me llega una pregunta en suspensión, -como les he dicho-, ese humo que sube y baja, esa sensación palanca de nuestro ser, de poseer personas, estas no son nuestro capital... ¿somos propietarios, de nosotros? Ese es el problema del propietario de la emoción, de querer algo, basta por favor, señoras y señoras, es la época, ¿Será la época? ¿De tener piel de agua?
Me refiero a ser la piel del agua, como aquella que fluye a los ojos del viento, al atardecer de una pareja que contempla su devenir, y ve la escala del tiempo como una estructura helicoidal donde los seres que advienen, salvaran a su nombre. Te pido disculpas si aún así, no seré salvador del tuyo, es que la piel del agua, la razón del fuego, la muerte en mí y la voz del viento -leé las palabras en blanco y negro- como una película de Ingmar Bergman, ya no llegúe, a la sensación.
Es el caos que me abraza diseñándome una mirada bella, pero antes de la belleza, estuvo el caos, y antes del caos, la nada, y antes de esta, su nombre.
Es que un profesor de la facultad había mencionado al caos como aquella estructura sin semblante, donde el desorden -no acuño sus palabras literales- sino del desorden de este texto, en algún momento la coherencia será su llamada, pero no esas videollamadas. ¡Aquí llegué! ¿Por que me veo en el espejo de la época?
Fui madre de mi padre, y algún estructuralista, o aspirante a esta corriente, me entenderá, y no sé si fui grato al volverme piel en los ojos, piel en la mirada y huesos en su nombre, como una necesidad de vomitar sensaciones que se aglomeran en su concepto, pero no.
No puedo ser hijo de los conceptos, aquí lloro detrás de las palabras en distintas fuentes, en distintos tamaños, donde inserto otra disposición, estoy fluyendo, sí, fluyo, y me duele, que mi amiga haya cortado la relación, con su último, o quizás, con su próximo. A veces nos hacemos un favor en nuestras decisiones "egoístas".
¿Cuál fue el corte?, si antes nos amamos u admiramos, veo completud en tu voz, como una radio, y es así, estoy dentro de tu radio, pero no, aquí se toman las cosas en serio, sin anestesia, mientras charlan entre sí los saxofones.
Y ahí los veo con aspecto de elegantes... marido y mujer, anhelando un futuro sin términos como la fluidez de la música, pero ojo, siempre teniendo en cuenta la partitura del Creador, y es que no se trata de la incesante melodía del tiempo, que quizás me volví arena en las manos de alguien, en las neuronas de alguien, ¿en la palabrería?
Esto es interminable, como la inexistencia, ¿por qué? me pregunto tanto me preguntan los «Por qué». Están en la entrada del bar con aspecto razonable y murmuran entre sí signos de interrogación, por la mañana de la noche suena la voz del silencio, donde este último se presenta con un aspecto invisible detrás de la noche, pero claro, detrás de nuestros deseos, del silencio entre los parlantes.
Y estos últimos, reproducen, pero también quieren pausa de a ratitos, quieren empezar a tematizar sobre las sombras, sobre la forma de las uñas, sobre la forma de las formas, yo no sé nada, ya estoy tan abstraído que le dedico amor a mi escritorio, jaja.
Por última y primera razón me pregunto donde estará la puntuación de comunicación entre ustedes, bajo la mirada de algún Dios ansiógeno de la posmodernidad, es así que la piel del agua, y la piel de las sombras, las risas del viento y el sentimiento mutuo, fueron amores para cada cual. Somos contemporáneos, existimos en una estructura incesante de ser terminada en algún momento, como esas estructuras (-ex) que vuelven al lugar de partida (si es que se partió) -¡ay, no me partas!-
Ese es el problema de haber ido al Todo, pero en su máxima, en su máximo esplendor de la decisión, pero quitémosle a su persona el afecto, representación y no existirá más, porque ese será su final, entonces, ¿por qué se anhelan personas, por qué se anhelan nombres? Serán los delincuentes de las personas, pero no, en ultima instancia hablo del amor, si es que se acercaría a aglomerar una idea conceptual.
¿Por qué se mutila tanto al ser en las relaciones diádicas? Quisiera que no sufras pero no puedo ser una posesión, es que a veces el dolor tiene esta anestesia que adormece nuestro deseo, -duerme y sueña-, como los llamados humanos, el problema es nombrar a la estructura que vive detrás de ti.