@az004
Escabullirse del azabache le era complicado, pero no imposible. Su cuerpo aún tenía fuerzas para seguir practicando unas cuantas horas más, sus pies se movían bajo las sábanas, las manos simulaban remates sobre ellas, definitivamente aquella noche nada le haría conciliar el sueño mas que un balón de vóley.
Sigiloso se escabullo entre los futones de sus compañeros tratando de producir el menor ruido posible, logrando así salir de la habitación sin problema alguno. Tomó rumbo hacía uno de los recintos de practica que para su suerte sabía perfectamente donde guardaban las llaves, no era la primera vez, ni la última, que se saliese de noche a practicar. Para su sorpresa, al parecer, no era el único con la intención de no dormir en aquella oscuridad. Un extraño joven con sudadera gris caminaba entre los pasillos vigilando de vez en cuando que nadie le siguiese
— Oya oya... — Una sutil curva se dibujo en la comisura de sus rosados al percatarse de la identidad del joven misterioso. Lo que necesitaba. Cual espía con precaución se acercaba a su compañero de practica, por la dirección que tomaba, al parecer sabía donde se guardaban dichosas llaves. ¡Bingo!
— ¡Hey! — Y sin piedad, un estruendoso llamado al joven armador, resonó por el lugar — ¿Qué crees que haces?










