humanitys-sacrifice
Caminaba tranquilamente por uno de los pasillos principales, mientras tarareaba una cancioncilla cualquiera hasta que divisó a lo lejos al moreno. Girándose rápidamente para que este no la viera.

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humanitys-sacrifice
Caminaba tranquilamente por uno de los pasillos principales, mientras tarareaba una cancioncilla cualquiera hasta que divisó a lo lejos al moreno. Girándose rápidamente para que este no la viera.
@humanitys-sacrifice
Tal parecía que ella se quedaría por bastante tiempo en aquél nuevo mundo, ya llevaba poco más de un mes y no había señal alguna de que fuese a regresar pronto al Imperio, por tal motivo, la joven ya no quería solo quedarse en los cuarteles y ver a los demás partir hacia las misiones, si bien estaba al tanto de que ella no estaba entrenada como los demás, y que la única habilidad que poseía era el poder regenerarse, quería hacer algo más, talvez pudiese servir de mensajera o algo por el estilo, pero al estar bajo el mando de Levi, era díficil que le dejase hacer alguna otra cosa, mas que nada porque el otro no confiaba del todo en ella.
Caminando por uno de los pasillos del cuartel, recordó el lugar donde eran guardados los uniformes de los soldados, abrió la puerta con cuidado y entró, ahí estaban, apilados ordenadamente en estantes de metal, cada pantalón de un pulcro color blanco, las camisas y chaquetas, ademas de el equipo de maniobras, aquél montón de correas que recorrian el cuerpo del que las llevara puestas, realmente le llamaba la atención.
Se mantuvo por un momento observándo aquellas ropas y después veía la suya, llevaba la parte de abajo del kimono que vestía usualmente en el Palacio, ya que no había necesidad de vestirlo completo, ademas de que era mucho mas fresco de ese modo.
-¿Será muy díficil ponerse esto?- se preguntó mientras trataba de encontrarle forma y modo al montón de correas en sus manos.
humanitys-sacrifice ha respondido a tu publicación:isolatedsorrow ha respondido a...
No, creo que no. Sino una disculpa por olvidarlo uwu
//Ah pos si no fuiste tú entonces fue la mun de Erwin... creo que es de monterrey o algun lugar por ahí, no? jejejeje no te preocupes!
-la apapacha-
the2stupiddudes, garrisonsgarden, oc-emilia-romanelli-snk, sakuratsukidesuwa, humanitys-sacrifice. 欢迎!!
Espero que todas las bellas damas ( y el bajito ese) disfruten de su estadia en mi tienda de medicinas.
AU: The Ripper {c e r r a d o} |@humanitys-sacrifice|
Miró hacia todas partes. Su cabeza empezó a memorizarse aquél escenario mientras su rostro mostraba una fina expresión de nada. Sus rasgos permanecían inmóviles a medida que ella observaba cada detalle del cuarto destartalado donde estaba. Sus manos estaban sobre la mesa, extendidas, sintiendo la superficie llena de astillas. A lo lejos podía escuchar murmullos y el rumor de la calle. Sus ojos estaban fijos en un reloj de pared que hacía un tick-tock bastante estruendoso.
Ladeó la cabeza, esperando escuchar a alguien acercarse, después de todo, la habían llamado para un interrogatorio de una forma bastante repentina. Había tenido que cancelar su terapia sólo para asistir a aquél cuarto que le daba muy mala espina y estaba en muy malas condiciones. A pesar de que la solicitud era bastante oficial, el lugar del interrogatorio era bastante cuestionable. La carta, que llevaba guardada y doblada en el bolsillo delantero de su vestido, pedía, no, exigía que ella asistiera completamente sola, y, a pesar de las advertencias hechas, el solicitante (un tal Rivaille) no quitó el dedo del renglón.
Alice empezó a arrancar astillas de la mesa con las uñas, tarareando para ella misma. Sabía que la llamaban para dar su testimonio, a pesar de que ella ya lo había dado previamente, hacía ya varios años, cuando su nombre estuvo en los titulares de los periódicos al ser una sobreviviente a un ataque de Jack El Destripador. Realmente no sabía para qué era necesaria, si sus palabras y su caso estaban archivados donde correspondían.
Era bien sabido que Alice no estaba bien de la cabeza. Había sufrido un trauma tan grande que tuvo que pasar varios meses internada en un asilo para personas con desestabilización mental, pero la dejaron salir porque su comportamiento se había "normalizado" lo suficiente como para volver a aparecer en sociedad, pero su reputación siempre quedaría marcada y nunca dejaría de ser la loca a la que casi asesinaron.
Alzó la cabeza cuando escuchó unos pasos apresurados acercarse y la invadió una ansiedad repentina, la cual trató de camuflajear bajo una expresión de hastío. Siguió arrancando astillas aún cuando éstas le hacían daño. La puerta se abrió y ella dirigió sus ojos azul zafiro hacia quien acababa de entrar.
—Llega usted tarde. — musitó, señalando el reloj de péndulo empotrado a la pared.
Look What I've Found!
Había madrugado. Bueno, en realidad, no había dormido absolutamente nada. Estaba demasiado ocupada con unos reportes que tenía que terminar y no le había dado tiempo ni de comer, de no haber sido porque Moblit fue muy amable al llevarle la comida y la cena a su oficina.
Hanji miró al amanecer con mala cara, y decidió que era momento de tomarse un pequeño respiro. Total, no le faltaba mucho, y no quería ir aún a la oficina de Irvin. Sabía que el rubio era capaz de darle otra montaña de papeles y ella prefería abstenerse de aquello.
Así pues, dejó su oficina y salió, estirándose. Parecían haber pasado siglos desde que se encerró a trabajar, así que caminó hasta la puerta principal del cuartel. Estar un rato en el exterior no iba a matarla. Cuando abrió la puerta, miró alrededor y casi tropieza al salir.
Confundida, miró hacia abajo y se encontró con una caja de esas en la que se guarda fruta tapada con periódicos y trapos. Se preguntó si alguien había decidido hacer una buena acción y donar provisiones. Se agachó a recoger la caja, estaba más pesada de lo que creía, y se atrevió a mirar dentro.
Diez minuto después, irrumpió en la oficina de Irvin y puso la caja encima de su escritorio, respirando agitadamente por la carrera.
— ¡Me lo encontré! — exclamó triunfalmente, sacando del interior de la caja a un bebé. No tendría más de tres meses. Se lo mostró al rubio como si se tratara de un espécimen extraño de alguna raza ajena a la humana.