Lo que impide que nos perdonemos...
Todo ser humano es pecador. Perdemos los estribos, cometemos errores y somos egoístas, pero Dios ofrece perdón a todos los que lo acepten. Sin embargo, a muchos les resulta imposible perdonarse. ¿Por qué?
Primero, porque a veces nos resulta difícil aceptar el perdón de Dios. El sentimiento de culpa puede eclipsar el enorme regalo del perdón y la restauración que nuestro Padre celestial ha dado de manera gratuita. Podemos pensar, lo que he hecho es demasiado terrible para que Dios me perdone, lo cual nunca es cierto. (Véase Tito 2.14).
Segundo, porque la frustración personal puede que nos impida perdonarnos. Si tenemos estándares demasiado altos en cuanto a nuestra manera de vivir, el no cumplirlos puede hacernos sentir frustrados e indignos del perdón.
Tercero, porque ver las consecuencias de nuestro pecado puede mantener vivo el sentimiento de culpa. Es decir, si nuestras acciones han tenido malas consecuencias, puede hacernos más difícil el perdonarnos.
¿Está usted albergando remordimientos por un pecado de su pasado? El perdón de Dios está disponible ahora mismo (1 Jn 1.9). Cristo dio su vida para hacerle libre, así que no se quede encadenado voluntariamente. Está invitado a perdonarse por lo que Dios ya le ha perdonado (Ga 5.1).