¿Amamos a Dios?
Basta con saber que no somos nada delante de SU PRESENCIA.
Por meses me cuestioné mi amor a Dios, porque quien ama dedica CALIDAD en tiempo, espacio. Quien ama busca, lucha y se esfuerza por estar cerca, hacer sentir bien, agradar y no fallarle a su amado. Me sentí mal tantas veces. Me decía: Yo realmente NO amo a Dios.
Me sentía miserable, decepcionada de mi misma, creía que nunca con mis acciones había amado a Dios y que tal vez nunca podría llegar a amarlo porque de verdad, de verdad, el verdadero amor que Él me ha enseñado no es el que le estoy demostrando, ¿pero saben qué? Él me dijo:
Nátali, aquí el perfecto soy yo, no se trata de cuánto me amas, sino de cuanto te amé y te sigo amando yo. No es un intercambio, es MI GRACIA sobre un corazón que me fue abierto. Solo no te apartes, búscame y esfuérzate en ser obediente. Si quiero que pases tiempo conmigo para que crezcas, para que cumplas tu propósito de vida, para que me conozcas y puedas serme fiel sin sacrificios. Recuerda, es una obediencia de tu elección que se convierte en un estilo de vida cuando ames lo que yo amo y aborrezcas lo que yo aborrezco.
No se trata de cuanto y como me demuestres que me amas, se trata de que me dejes mostrarte cuanto te amo yo y lo que puedo hacer con tu vida. ¡ABRIR LA PUERTA, ES COSA DE TODOS LOS DÍAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!







