te confesé mientras arrasaba el viento,
todas las fortalezas se desmoronaban
y mis manos no paraban de temblar
y un castillo mutar a cenizas
pero tu brazo seguía firme justo ahí
dónde se acumulaban todos mis miedos
Debería, quizás, haber tomado la costumbre
si todo cayó desde que me besaste
¿Por qué me sigue doliendo la pérdida
después de haber visto tanta soledad?
acá nos despoja el tornado
acá van mis sueños, de nuevo
Pero quizás este era el bendito destino
y para vivir primero había que dejar de respirar
Creo que en algunos momentos la tiniebla es necesaria
para saber lo que nos oculta la oscuridad
y que tu sonrisa era la sensación extraña en mi pecho
que me pedía que no me dejara vencer
Ahora que te tengo cerca, ahora que estás acá
nunca nada va a volver a ser lo mismo
ni siquiera las canciones lloran igual
todo se deshace mientras nos miramos al caer
Con los ojos me pediste que no te suelte
y con los míos te rogué que no mataras mi lealtad
el mundo se incendia, mi amor
y no puedo aferrarme a un mañana en el que no seas mi presente
Corré, nos van a alcanzar
el mejor escondite son nuestros temores
y yo sé que esta realidad es tenebrosa
pero abrazame, quizás fabriquemos la calma
mi estabilidad se despide otra vez
pero en algún lugar de tus manos, me escucho respirar
Sigo viva y siento algo en la nada;
y es este sentimiento fúnebre
lo único estable en un sueño contingente
Conté las estrellas en cada uno de tus lunares
mientras me fascinó tu parecido con las galaxias
algo tan lejano y tan enigmático
Me hiciste reír en plena destrucción
los escombros se convirtieron en mis cenizas
me ayudaste a recolectar todo lo roto
y me enseñaste que reparar no era siempre lo correcto
mi antigua yo me atormentaría
pero al lado tuyo nada parece atravesarme
mientras acariciás cada huella psíquica del pasado
nada nunca me pareció tan hermoso
no somos más que esto y sin embargo,
Cinco horas o quizás tres minutos
¿qué es el tiempo cuando te tengo?
las líneas van fluctuando en sinfonías
no existe lo eterno pero tampoco lo real
Mis lágrimas decoran la catástrofe de todo contra lo que atenté
y entierro los restos de mis esperanzas
pero quizás algo cambia, quizás hoy estás conmigo
ya nada puede morir sin revivir
Me dejaste purgarme, me diste espacio
plantaste una flor en algún gris suelo
y yo, confiando que nada bueno volvería a crecer
la tuve que observar florecer
Sólo cuando fue bella y única
le puse tu nombre y la tomé
y en alguna fantasía diurna le confesé:
"...No porque hayas florecido en un mar de tristeza
sino porque supiste ver el único lugar donde valía la pena surgir
me amaste como para quedarte
y confiaste en mí para cuidarte.”