Yo publique esto una vez, y fue mi favorito porque era básicamente más cháchara sobre Lolito que otra cosa, nunca recibió muy apoyo pero bueno también es que quien me manda a mi a publicar algo cada que me acuerdo (No me acuerdo nunca)
Desde entonces no lo he editado ni nada así que problablemente (muy problablemente) sea un poquito muy demasiado extraño, según lo que recuerdo.
Lolito nunca fue fanático de despertar.
Cuando era apenas un niño había estado en cama casi todos los días hasta los 10 años. Salía y entraba de fiebres altas, respirando alientos húmedos mientras alucinaba de dolor. No recordaba muchos de esos días, sus memorias iban y venían como olas en una costa intranquila, saliendo y entrado de la inconsciencia en tramos intermitentes igual de confusos. Sin embargo, a veces solía mejorar, y cuando sucedía, su mente estaba tan cansada para hacer otra cosa que no fuera dormir todo lo que podía hasta una nueva recaída de salud.
Aún así, había cosas que recordaba.
Recordaba que dormir era una tarea agitada, llena sueños febriles, donde sus dolencias pasaban a segundo plano pero no se iban del todo. Recordaba que los momentos en realidad estaban llenos de esta capa de confusión que hacía que todo pareciera un sueño inquietante. Recordaba dedos fríos en su frente. Recordaba el olor a medicamentos, del alcohol, del desinfectante. Recordaba estar demasiado agotado pare registrar con claridad conversaciones en las que se le mencionaba. Recordaba una vez en particular donde se había despertado, y había respirado, y había visto, sin que nada le impidiera hacerlo, y luego se había levantado y había caído al piso.
Nada era especialmente reconfortante, todos esos recuerdos empañados por la amargura. Sin embargo, sabía que para ese entonces, para Lolito, despertar era parecido a volver a querer dormir, rogar para volver a la inconciencia, donde las cosas volvían a estar fuera de su alcance y pensamiento, y todo estaba en manos de los demás.
Cuando fue un adolescente la cosa no cambio mucho.
Se sentía cansado, pero no por falta de sueño. Se sentía angustiado, pero no porque estuviera al borde la muerte. Sentía dedos frío sobre su cuerpo, pero no como muestra de cariño. Todos le observaban pero no por preocupación. Estaba confinado a Su casa, pero no porque estuviera enfermo. Sus palabras no eran oídas, pero no porque no pudiera hablar.
Muchas cosas eran las mismas, pero también muchas otras no lo eran.
La diferencia más grande es que aunque le hacían sentir tan aterrado como un mal sueño, todo estaba allí, real, tangible, y dolorosamente nítido. No había una capa de angustiosa misericordia en la que olvidar. No había un pico de terror para terminar despertando. No había palabras de consuelo, ni manos que limpiarán sus lágrimas. No había un momento de tranquilidad donde pudiera descansar en brazos cálidos sabiéndose a salvo.
Así que, cuando estaba lo suficientemente exhausto, cuando sus lágrimas se habían secado, cuando su cama estaba abandonada, cuando la soledad tocaba su ventana y los pensamientos intrusivos su puerta, cuando todo se volvía demasiado; cerraba los ojos, esperando que fuera la última vez que tuviera que hacerlo.
Con cada despertar su alma se sentía un poco más vacía, su mente más agrietada. Día tras día, años tras año, y para cuándo había cumplido 18, lo que quedaba no era más que polvo. Ese día había quedado atrás las añoranzas tontas, los lamentos tristes, los pensamientos de autoconsuelo, todo, todo había sido consumido por la ira.
Incluso él.
No sabia si había dormido, no sabía si había despertado, no sabía nada más que el sabor de la sangre en su boca, el olor a humo en su nariz, los gritos en su mente. Y para cuándo todo termino, no había más que dolor, dolor que mutaba del miedo.
Así, cuando por fin Lolito fue un adulto, no podía decir que fuera fanático de despertar. Despertar significaba, por puro concepto, que se había quedado dormido, y cuando estaba dormido era vulnerable.
Antes podía permitirselo, incluso cuando acechaban su habitación cada dos noches. Pero ahora ya no era Manuela, la niña enferma; Ni Manuel, el bicho raro de papi. Era Lolito, un asesino; Lolito, el que escuchaba voces; Lolito el que nunca más se permitiría ser vulnerable otra vez.
También era Lolito, el que necesitaba desesperadamente un empleo, y que había tenido un padre con una extraña perversión por que su única hija pudiera destrozarle el cráneo a cualquiera con un escopeta semi automática en cualquier situación.
Así que, aunque en un principio era una forma de no caer en la locura hasta el fondo, con el tiempo incluso fue divertido. Toda su vida hasta entonces había sido cuidado y observado por todos: No había salido al parque sin la mirada penetrante de los hombres de su padre en él, no había ido a la escuela sin llamadas constantes sobre su ocupación, no había tenido méritos que no fueran justificados a la acción de alguien más; Así que, el tener a no solo alguien, sino varias personas que reconocieran sus habilidades, algo que le había tomado tiempo, esfuerzo y dedicación; Era increíble. Era adictivo.
Tuvo los medios para dormir mejor. Una casa que se sentía como su hogar, una persona que lo amaba incondicionalmente, una mascota a la que mimar como a un hijo, una cama cómoda y calida, la sensación de estar verdaderamente a salvo. Pero donde antes había estado cansado de la angustia, ahora la ansiedad no lo dejaba dormir. La ansiedad de saber que aunque había muchas más personas incluso más talentosas, ellos, todos ellos, lo habían elegido a él, a él por lo que era, no porque fuera mejor ni peor, sino por ser simplemente él mismo.
Ya no está desganado por la enfermedad, ni deprimido en su miseria, ni lívido de ira, ni paranoico al extremo, pero aún así, son pocas las veces que duerme sin sentir que está perdiendo el tiempo, que podría hacer más, que debería hacer más.
Se siente maravilloso cada vez que está allí: Cayendo con el viento en la cara, la adrenalina corriendo en sus venas, la seguridad de que aunque desciende a toda velocidad desde alturas imposibles, todo saldrá bien; Cada vez que sabe que todos creen en él, que puede hacer algo por si mismo y por otras personas; Cuando sabe que va por buen camino.
Pero entonces hay veces en las que, aunque avanza, el camino es incierto. Se desprende del cielo y se derrumba estrepitosamente, cayendo entre nubes que le impiden la visión, y al final, cuando todo termina, ya es demasiado tarde.
Y las nubes pueden ser cualquier cosa, de verdad. Y ese era el maldito problema. La mayoría eran engañosas y por lo tanto, peligrosas. Lolito nunca sabría que encontraría al entrar, y también si saldría ileso. Y creanle, el era profesional en meter la pata hasta el fondo.
Y pensaba, una vez que estaba allí, pensaba tanto y en tantas cosas. Y era difícil, tan difícil mantener el rumbo cuando todo lo que veía, todo lo que pasaba, todo lo que discurría en su mente parecía tan inconstante.
Así que cuando entraba en las nubes de su vida, y todo lo que le quedaba era pensar, las cosas no salían muy bien.
Sus pensamientos decían:
Esfuérzate, no importa qué, no importa cuánto, es lo único que puedes ofrecer, así que esfuérzate.
Y decían:
Tendrás que seguir adelante, algún día. No vivirás de esto para siempre. El tiempo pasa, Lolito.
Y decían:
Pero ¿Que harás? ¿Lo sabes, acaso?
Nadie quiere ver gente deprimida en internet, cuando el viejo Lolito pierda el chiste, cuando dejes de ser la estrella más brillante en tu nebulosa ¿Que harás?
¿Ellos te seguirían o te abandonarían?
Y decían:
¿Decidirían quedarse aún que te vuelvas solo una opción más entre miles y miles más brillantes, cuando no seas más que tú mismo para dar?
Y decían:
¿Crees que les gustará lo que verán?
En su mayoría eran pensamientos tontos, condicionados por horas de insomnio y cansancio. Pero luego, cuando salía al aire despejado otra vez y los recordaba, sabía que, dijera lo que dijera, no era más que su mismo subconsciente sacando a la luz cosas en las que no quería pensar, y así los pensamientos tontos se convertían en horas y horas de preguntas hipotéticas, y luego sus seres queridos se preocuparían por él y Lolito les diría cosas horribles, y luego se arrepentiría, y ellos le consolarían diciéndole cosa como que era ver que era tonto preocuparse por el futuro dejando ir el ahora, y él haría caso, y volvería a entrar en arena tras arena, hasta que el agotamiento lo venciera y los nubes volvieran otra vez.
Así habían sido sus despertares por el momento, pero luego, una tarde, recibió una nota.
Una invitación.
Al principio le pareció bobo (Ni siquiera sabía porque él entre todas las personas para proteger un pueblo maldito por los dioses), estaba lejos de su zona de confort, y de zonas de confort estaban hechas las bases de de su día a día. Pero luego pensó en las posibilidades, y pensar en futuros fantasiosos se le daba bien, y cuando vio a su alrededor, atrás habían quedado los edificios en ruinas, el humo y la pólvora, ahora el aire del campo le daba en la cara, saludándole mientras la luz del sol calentaba rostro, y el sonido de nuevas cosas por descubrir, su alma.
Era tan fantástico, tan hermoso, tan libertino.
Ahí estaba él, dispuesto a perderse en rutinas sencillas, y frente suyo, todo un mundo de posibilidades. De libertad. Allí estaba él, con opciones, pudiendo elegir, y a su alrededor, en todas partes, un mundo puesto a su voluntad. Un mundo que podría ser suyo.
Todas sus elecciones hasta ahora habían sido producto de opciones limitadas. Era eso o morir. Y ahora, ahora, el podría moldear desde cero su propia historia, su propia reputación, su propio mundo. Ya no era Lolito, experto pero poco agradable, ni Manuela, la chica inútil de un hombre bondadoso, ni Manuel, que no sabía cuidarse así mismo.
Él era Lolito, Héroe de Karmaland.
Cabe destacar que todo salió estrepitosamente mal.
Estar en un lugar como ese, con tantas posibilidades y caminos, le hizo sentir que podía hacer lo que sea sin consecuencias. Realmente lo que sea. Este lugar no tenía más que unas pocas reglas muy vagas, y Lolito podía apañarse a ellas y aún así divertirse. Solo estaban él, y horas y horas de pequeñas actividades que nunca pensó que le gustarían, y otras que aunque le gustaban, eran simplemente mejor dejar al anonimato.
Cuando se sentía triste podía llorar y balbucear sabiendo que nada cambiaría y nadie le hablaría como si fuera una pequeña muñeca de porcelana agrietada, que con un respiro podría seder en miles de astillas; cuando estallara en ira podría gritar y amenazar sin parar sin pensar en daños a gente a la que amaba; cuando quería aislarse y no pensar en nadie más, ni nada más que su tarea, nadie se detendría mucho en ello.
Sentía que era todo lo que necesitaba, que solo era una forma de afrontar, pero en el fondo, muy, muy en el fondo, estaba consciente de que cuanto más tiempo pasaba, mientras más caía sin pensar en las precauciones, más horrible sería su destrucción.
Las nubes eran engañosas, pero a veces, simplemente quieres dejarte engañar.
Y luego vinieron las pesadillas. Había tenido más tiempo libre, y cuando el cansancio lo sostuvo y los pensamientos seguían, ya no había nadie para pararlos. Podía llamar a Akane, decirle que todo se estaba saliendo de control, que mientras más pasaba el tiempo más se desconocía a si mismo, que tenía miedo, que quería volver a casa; pero ahora las voces habían vuelto, y a veces era su padre, y otras tantas eran de los aldeanos que había matado, y luego Akane, y luego él mismo.
Y a las voces le siguieron cosas que jugaban con su mente, cosas que realmente no estaban allí, y que le seguían y le gritaban hasta que todo se volvía ruido blanco.
A Lolito no le gustaba despertar porque había olvidado lo que era dormir.
Ya no podía escapar en sus sueños, ya no podía distraerse esforzándose en otras cosas, ahora él era pintura roja en charco de sangre que crecía con el tiempo.
Y luego, un día, había decidido pedir ayuda.
No había llamado a Akane, ni a su primo, ni a Tono, ni a nadie en general que realmente se preocupara por él. Se sentía avergonzado, el había prometido que si todo se salía de control, el acudiría a ellos. Lo había prometido, y había fallado.Pero aún así necesitaba ayuda, y aunque se sentía tan tonto, cuando Auron lo invitó a su consultorio, no pudo evitar aceptar.
Recordaba haberse sentido nervioso. Pensaba: Esto no va a funcionar. Esto ridículo, eres ridículo. Te metiste en esto, resuelvelo tu mismo. Vas a contar todos tus secretos al tipo que te juro venganza mientras te robaba tu caballo robado. Mañana todos sabrán cada pequeña parte de ti, y luego..
Y luego Auron se levantó, y dijo las palabras que lograron cambiar su mundo entero en un segundo:
—... No te pido que cambies de un día para el otro, no te pido eso porque es imposible, Lolito. Pero aquí estaré, día tras día, cada vez que lo necesites porque yo creo en ti, Lolito. Creo en que puedes cambiar si así lo deseas. Creo en que puedes cumplir tus sueños. Creo en que aunque has hecho mucho daño, eres una buena persona. Yo creo en ti, y si tú mismo no puedes hacerlo, entonces yo creeré por los dos.
No era como si no hubiera escuchado exactamente esas palabras de otras personas aún más queridas, pero este era Auronplay. Exitoso, confiando, amado por las personas de una forma que daba miedo. Este era Auron, al que solo había visto y admirado de lejos. Este era Raúl, a quien no conocía, y aún así, ahí estaba para él en el momento que más lo necesitó.
Esta persona que no conocía, que no tenía razones para ayudarlo más que por el simple hecho de que sentía que lo necesitaba. Esta persona que en la pirámide imaginaria del mundo, se encontraba arriba, donde miraba todos desde lo alto, había decidido tenderle una mano generosa.
Quizás fuera una trampa, quizás era hipocresía, pero para él, en ese momento, sus palabras significaron más de lo que pudo haber imaginado.
En su corazón se había asentado una sensación extraña, similar a la calidez que irradian los primeros rayos del sol primaveral, iluminado lo que antes estaba frío, roto y podrido. Sembrando las semillas de algo nuevo y maravilloso. No era perfecto, mientras caminaba hacia su casa, podía sentir como ese calor quemaba algunas partes dentro de su pecho, dándole retortijones dolorosos, pero no ser perfecto era lo que lo hacía hermoso.
Era una sensación extraña. Tan irreal. Todo se volvió extrañamente ligero, como si flotara sobre la tierra bajo sus pies. Como si estuviera en un sueño del que tardaba en despertar, como si en cualquier momento está sensación calida pudiera escurrirse entre sus dedos como arena
Pero la calidez seguía, y Lolito sentía que en cualquier momento podria irse flotando hasta llegar a el espacio y dormir, dormir, dormir...
Y tal vez soñar.
Y tal vez soñar, pensó mientras observaba fijamente el techo de su casa de cristal, diamante y oro. Todo materiales fríos e impersonales, rígidos e incomodos. Demostraban el poder que tenía, pero no mucho más. No mucho más que conservar y ocultar todo lo solo que se sentía.
Debería cambiarlo, pensó. Antes no importaba mucho, en realidad no, solo era un lugar donde llegar cuando estaba demasiado cansado, donde nadie podria herirlo, donde ocultar las cosas que no queria que nadie más viera, sus más oscuros secretos. Hoy, aunque esas cosas seguían alli, se sentía disonante en comparación con esa hermosa calidez que pensó no haber sentido desde que era niño.
Desde que fantaseaba con una casa de cercas blancas, cortinas vaporosas, flores fragantes y altos árboles junto a la tranquilidad de un mar ceruleo. Nunca lo creyó posible, pero nada le impedía fantasear, y ahora, en este maravilloso mundo de posibilidades, sus fantasías estaban más cerca que nunca.
Podría encontrar un lugar, lejos de Mangel, lejos de Rubius, lejos de las minas, de la sangre y de la pólvora. Podría encontrarlo, y allí construir todo lo que siempre deseo, seguir cultivando las semillas de esta extraña sensación que Auron tan generosamente le había regalado. Podría encontrarlo, y aunque tardaría tiempo, dinero y esfuerzo, realmente sentía que podía hacerlo.
Él puede hacerlo.
Esa noche durmió, y cuando despertó, por una vez se sintió como si tuviera todo el tiempo del mundo para empezar vivir.
Y así habían sido sus despertares hasta hoy en día. Estaba listo, listo para lo que sea que el mundo le arrojará porque sabía que allí estaría Auron, el que comenzó siendo su enemigo, y ahora era su mano derecha, ocupando un lugar especial en su corazón.
Un corazón que hoy parecía retorcerse, hundirse, desgarrarse bajo las garras duras de algo desconocido
Hoy, para él no hubiera sido diferente. Era verano, el sol brillaba en lo alto, y la marea fresca llegaba en olas enormes. Auron y él irían a explorar las costas lejanas de Karmaland, almorzarian emparedados y fruta, y luego, si Lolito tenía mucha suerte, podrían pescar mientras hablaban de todo y nada, y quizás, solo quizás, ese día sería en el que por fin, por fin...
Y ahí fue cuando sucedió.
Su sueño terminó abruptamente cuando sintió el aire abandonar sus pulmones gracias al dolor de su pecho. Era como si algo le estrujara los órganos, perforándolos lentamente con saña. Jadeó por aire, pero era imposible. Necesitaba respirar, necesitaba que parara. La horrible sensación de que todo dentro de él se volvía jugo era interminable.
Inhaló, luchando por aire en cada bocanada dolorosamente agonizante. Se sentía como el fuego, como si se quemará de adentro hacia afuera y el humo lo llenará entero.
Estaba muriendo, estaba muriendo.
Su garganta ardía, y aunque fuera imposible, realmente imposible; sintió, con una nueva arqueada de repelús, como algo se movía dentro de él, y por fin, por fin, salía por su boca.
Lo que encontró no fue exactamente lo que esperaba:
Pétalos de rosa, perfectamente suaves y rojos, su aroma dulce y su brillo sutil, estaban en su cama, justo entre el espacio de sus rodillas, volteados suavemente hacia él como si no supieran porque estaban allí.
Y luego desaparecieron.
Lolito había parpadeado, muy, muy rápidamente, pensado que era algún tipo de alucinación por la horrible sensación de hace unos segundos, pero los petalos seguían allí, y después de lo que pareció solo un momento, desaparecieron en un as de luz.
— Mierda.
••••••••••••
Los sueños de Lolito tendían a ser de lo más extraños. Colores intensos, sensaciones concretas, que le daban a saber que sus subconsciente trabajaba de una forma muy diferente al la parte consciente de su mente. Mientras a Lolito le gustaba ser directo, sus sueños siempre parecían tener mensajes ocultos.
Y aunque el Lolito despierto era mucho menos sutil que el Lolito dormido, ambos concordaban en aplazar las cosas importantes hasta que tenían el tamaño de una casa.
O de una rosa, al parecer.
Sinceramente, Lolito no tenía paciencia para esta mierda.
Respiró profundo, cerro los ojos y empezó contar, y contó, contó y contó hasta que sus pensamientos volvieron al mismo lugar desagradable.
Siempre supo que tarde o temprano las mierdas mágicas de Karmaland iban a llegar a su puerta, pero, simplemente hoy no estaba dispuesto a soportar todo lo que sea que esto signifique y/o implique.
Era verano, Auron y él y irían a explorar las costas al norte de Karmaland, almorzarian fruta y emparedados, contarían chistes ridículos mientras pescaban, y si Lolito tenía mucha suerte, quizás podría estar un paso más cerca de ganarse el amor de Auron: Ese día terminaría como cualquier otro hasta el momento, y ninguna maldita magia oscura, ira de seres sobrenaturales o poción mágica rancia evitaría eso.
Repitió esas palabras como un mantra, hasta que por fin su corazón dejo de latir desbocado, su respiración volvió a ser normal y las ganas de gritar habían abandonado su cuerpo.
Todo estaría bien.
O al menos eso pensaría hasta que realmente no hubiera otra opción.
Asi que, por eso, cuando esa mañana Auron le llamo con un "Hombre, Lolitooo" , Lolito le respondió con un "Hombre, Aurooon" .
Auron no necesitaba saber nada sobre su desagradable experiencia de ahogamiento floral.
Nadie necesitaba saberlo, de hecho.
Quizás todo se resolvería solo. Quizás era algún tipo de experimento retorcido de los dioses. Quizás si lo ignoraba lo suficiente, al final todo saldría bien.
Una pequeña parte de su mente le dijo que eso no iba a pasar, otra parte, aún más fuerte por años de hábitos, la suprimió hasta que ya no fue más que una pequeña molestia en el lado izquierdo de su pecho.
Auron le sonrió cuando bajó. La llama sobre su cabeza avivó, las comisuras de sus ojos se arrugaron y sus ojos brillaron de esa manera adorable suya. Bajo el sol radiante él parecía casi celestial.
La pequeña molestia subió por su garganta y se asentó allí, sin embargo, Lolito solo se rascó un poco y sonrió de vuelta a su mano derecha.
— ¿Todo bien, Loli? — Preguntó él.
— Todo bien, Auron. — Respondió Lolito, aunque el el nudo en su corazón pareció doler con renovadas fuerzas. — Todo bien.
G: Exactly, Groria doesn't let anyone touch her Scepter, besides her Brothers... Player and Jessica are a special case, she sees them as Family... So there's no problem.../Exactamente, Groria no deja que nadie toque su Cetro, además de sus Hermanos... Player y Jessica son un caso especial, ella los ve como Familia... Así que no hay problema...
Groria's Scepter, usually has a high power, so it's very dangerous in the wrong hands, Jessica knows... Just like Player... It's not as powerful as its wielder, but it can cause some trouble.../El Cetro de Groria, por lo general tiene un poder alto, por lo que es muy peligroso en las manos equivocadas, Jessica lo sabe... Al igual que Player... No es tan poderoso como su portador, pero puede causar algunos problemas...
By having permission to use the Scepter, it will even adapt to the height or size of the person holding it now.../Al tener permiso para usar el Cetro, incluso se adaptará a la altura o tamaño de la persona que lo sostiene ahora...
It's normal for Groria to leave it in the hands of her Brothers, or Jessica or Player... For a long time, even days.../Es normal que Groria lo deje en manos de sus Hermanos, o de Jessica o de Player... Durante mucho tiempo, incluso días...
Lol...
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Player es de {Player is from}: @vanetheglitchfox
Jessica es de {Jessica is from}: @askkassandragf-v-2
lo único que aprendí de esta poll es que en vez de nominar a tantos animes debí tener visión y nominar 400 veces a jin guangyao y convertirme en enemigo público para hacerme el payaso.
si wei wuxian pierde tomo una página de mi libro de historia y golpe de estado gobierno militar SIN WEI WUXIAN (Y JESUCRISTO) NO AVANZAMOS AL LAS FINALES AQUÍ NADIE SE QUEDA ATRÁS, el team "bisexuales resucitados que viajan en burro contra gobiernos imperialistas" TE NECESITA
Si Jin Guangyao fuera Latino le vendería Latinoamérica al primer random si eso significara hacerlo enojar al ex y a su familia de mierda, 0 principios