En el principio Picasst no estaba. Nunca nos escuchaste decir que fuimos los pioneros de la innovación en el aula, y nunca lo escucharás porque no es cierto. La sinceridad por delante.
Al principio estabas tú, profesor apasionado de tu oficio. Tú y tus alumnos. Te buscabas la vida para hacer mejores clases y te fuiste ganando a los chicos día a día, mes a mes. Cualquiera que haya dado clases a gente de esas edades sabe lo complicado que es ganarse su atención y aún más su respeto, pero tú lo lograbas. Por eso desde el principio una reputación te acompañó entre tus compañeros de enseñanza y con aquellos padres.
Algunos te miraban raro porque querías cambiar las cosas y eso siempre molesta a alguien. A ese profesor que no quiere cambiar porque en el fondo solo se importa a sí mismo. A aquel jefe de estudios que ansiaba tenerlo todo quieto y controlado, como si aquello fuera un cuartel con reclutas nuevos cada año a los que adiestrar.
Pero otros sí, otros fueron capaces de reconocer tu trabajo y admirar tu capacidad, tu implicación. Nunca lo hiciste por ego o por una palmadita en la espalda, pero los tienes muy presentes porque en esos momentos de duda y zozobra te animaron a seguir creyendo en tus ideales: que una educación mejor era posible.
Creías en lo que hacías, tus alumnos te saludaban contentos por los pasillos y eso era suficiente premio. Hacerlo mejor cada año y motivar a los chicos para tomar una senda que ya no abandonaran el resto de sus días. Muchos lo lograron, y claro que estás orgulloso.
Hasta hoy, muchos años después, cuando las tecnologías han llegado al aula para hacerte tu labor más fácil al servicio de tus alumnos. Porque hace tiempo entendiste que ese es su nuevo idioma: Internet, Youtube, WhatsApp y todo lo que implica este siglo XXI. Tecnología es el idioma que hablan hoy.
Y entonces (solo entonces) llegó Picasst. Y echas la vista atrás sobre todo lo que has hecho, que no es poco, y piensas que quizá esta aplicación te pueda ayudar a darle aún más vida a tus clases. Tener tus PowerPoints en un sola cuenta y proyectarlos cuando quieras, donde quieras. Grabar la clase y pasársela a tus alumnos en un sencillo enlace. Quizás probarlo en su versión gratuita para evaluar su utilidad.
Nosotros te damos la posibilidad, pero eres tú quien debe decidir qué es lo mejor para tus chicos. Eso seguro que no cambiará, por suerte para toda la especie humana.
Anyone who says they are in the social medial network only to talk to "the community" and the work for a commerical company, is not being very sincere.
Yes, the brands wethink about how to sell, and there are many ways of doing it. Anyone can aspireto sell!. While the numbers and bereconciled and the ship moves forward,all is well.
Others feel there is a genuine interest for the user, and the customer. We put them on an alter and we live by and for them. That vision remains in the culture of the company forever.
There are a few brands, finally, in which its team also enjoys doing what we do. This is possible for one simple reason: we are creating something, and creation is happiness.
What do we create? It can be many things, but in general, its creating things that help the people. We want to think that our tool will help many teachers and disseminated to many places around the world, hearings that they love using Picasst when creating incredible presentations to captivate their audience, as we hope it will do so.
We want to believe that in this twenty-first century we are providing a small grain of sand in the ancestral art of teaching. In fact if you do not believe, everyone of us would go back to our birth place, our winter retreats, probably until we find another exciting project.
Then: Why are we in the middle of this? Why do we want to work in a startup? Possibly because of the fact of not being the normal person. You see, we are not rare types, but we look for certain types of challenges that are not common in life. And it is not that it is neither easy or comfortable to live always doing what the client asks. But, it is what it is, we hear the calling and some have discovered it earlier, others later, but here we are now.
If we can live it, then it would already be the máximum thing!
Cualquiera que asegure estar en las redes sociales solo para hablar con ‘su comunidad’, y lo diga desde una marca comercial, no está siendo del todo sincero con su interlocutor.
Sí, las marcas buscamos vender y hay muchas maneras de hacerlo. Decenas de fórmulas, innumerables libros y manuales con todo tipo de técnicas y consejos. Pero básicamente hay tres formas de entenderlo.
Algunos aspiran a vender y punto. Mientras los números cuadren y el barco avance, todo bien.
Otros además de vender, sentimos un genuino interés por el otro, por el usuario, por el cliente. Lo elevamos a una especie de altar y vivimos por y para él, y esa visión permanece en la cultura de la empresa hasta que el negocio cierra o es absorbido por otra firma.
Unas pocas marcas, por último, acogemos un equipo humano que además disfruta haciendo lo que hace. ¿Cómo? Por una sencilla razón: estamos creando algo, y la creación es felicidad. Un impulso no demasiado distinto a lo que siente un pintor o un poeta. Crear algo para que perdure, en nuestro caso sobre todo con una utilidad.
¿Qué creamos en estos equipos singulares? Muchas cosas, pero sobre todo aquellas que pueden mejorar la vida de la gente. En Picasst, por ejemplo, sabemos que nuestra herramienta ayuda a profesores y divulgadores de muchos lugares del planeta a enamorar a sus audiencias, pues ahora sus presentaciones son un diálogo y no un monólogo.
Y le ponemos empeño, mucho empeño. Creemos que en este siglo XXI estamos inmersos en una revolución del ancestral arte de enseñar, y aportamos nuestro grano de arena. De hecho si no lo creyéramos, volveríamos a nuestros lugares de origen, a nuestros retiros de invierno, sobreviviendo a base de encargos hasta encontrar otro proyecto ilusionante en el que volver a involucrarnos.
Lo que nos hace estar metidos en esto, lo qué nos lleva a trabajar en una startup, posiblemente sea el hecho de no ser gente normal. No somos tipos raros, pero buscamos retos que no se encuentran en una vida común. No nos conformamos con ganar dinero, pues hemos decidido ser protagonistas de nuestras vidas. No es que sea fácil ni cómodo vivir siempre volcado a lo que necesite el cliente, pero es por lo que sentimos vocación. Unos lo hemos descubierto antes, otros después, pero aquí estamos todos.
"Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo", dice una frase que se atribuye a Benjamin Franklin.
Si encima podemos vivir de ello, ya sería lo máximo.
Tenemos que reconocerlo, los profesores hemos sido animales de costumbres. Cuando nos sentíamos a gusto con un método, lo repetíamos durante trienios e incluso décadas. Al fin y al cabo funcionaba, aunque viviéramos al margen de las innovaciones que se iban produciendo en nuestra profesión. Muy pocos se iban actualizando más allá de los cursos obligatorios.
Hoy los enseñantes nos enfrentamos al avance de las tecnologías, a Internet, a alumnos con smartphones, al elearning… con todo lo que eso conlleva. Alumnos a los que es difícil motivar si no hablamos su lenguaje, un idioma donde la tecnología está presente incluso antes de adquirir el habla. Son los nativos digitales, la generación always on.
Ya en pleno siglo XXI parece inevitable empezar a cambiar hábitos. Y cuanta mejor actitud tengamos en esto, mejor para nosotros, nuestros alumnos y el sistema educativo.
Veamos el ejemplo del Powerpoint.
Esta gran herramienta inventada hace 25 años sigue siendo la principal tecnología que utilizamos los profesores en el aula, si excluimos la pizarra. Sustituyó a una tecnología muy anterior, las diapositivas o transparencias, de la década de 1930.
¿Qué hace del Powerpoint un recurso tan frecuente entre los profesores? Ante todo la posibilidad de preparar las presentaciones desde un ordenador personal, unido a la facilidad de transporte y de proyectarlo en cualquier aula.
¿Suficiente para dar clase? Cada cual dirá. Algunos se quedarán con su Powerpoint y otros innovarán.
Lo cierto es que existen herramientas muy sencillas que ni siquiera sustituyen al Powerpoint o pretenden modificar hábitos, sino que se adaptan a ellos. Como Picasst.
Picasst es el puente que une el mundo offline y online del profesor. Una aplicación que pone en valor el trabajo que ya haces en el aula.
Si estás usando Powerpoint y tienes cerca una pizarra digital, solo tienes que subir esas presentaciones a Picasst para hacerlas mucho más interactivas y entretenidas, y proyectarlas en la pizarra. Podrás subrayar, hacer anotaciones, jugar con nuevos elementos... aquí tienes una demo.
Y por supuesto, grabar: esa es la magia de Picasst.
Con un esfuerzo mínimo dispondrás de un nuevo lenguaje mucho más cercano al de tus alumnos, nosotros ya hemos comprobado que funciona. La base de todo, por supuesto, seguirás siendo tú :)
¿Qué otras tecnologías utilizas en el aula? No dejes de contárnoslo en la sección de comentarios.
Crónica del Bett Show, o por qué las tecnologías de la educación lo están cambiando todo
Esta semana estuvimos en el Bett Show de Londres, la feria más importante del mundo de tecnologías en el sector educativo. Había quien iba a escuchar, hubo quienes fueron llamados porque tienen algo que decir y algunos vimos que quizá tengan que hacerlo en un futuro próximo.
Escuchamos entusiasmados a gente como John Couch, vicepresidente de Apple para Educación, que habló sobre la naturaleza cambiante de los alumnos y de las tecnologías que utilizan, y de cómo aprovecharlas para potenciar su creatividad, el pensamiento crítico y la colaboración.
También admiramos de cerca a Jimmy Walles, fundador de Wikipedia, el cual habló del nuevo paradigma de la educación y explicó los aspectos pedagógicos del proyecto Wikipedia y el viaje de su organización en la última década.
Nosotros estuvimos solo uno de los días del evento, y una cosa sabemos ahora: teníamos que haber estado los tres. Las tecnologías de la educación lo están cambiando todo, y aquí van algunas razones.
Motivo 1. Está demostrado hace años que los chicos no consultan las enciclopedias para sus trabajos de clase. Lo hacen todo online.
Motivo 2. Muchos profesores en muchas escuelas siguen explicando en pizarras, pero en casa usan smartphones, tienen tablets y TV de pantalla plana que se conecta a Internet. Es decir, lo tienen todo hecho para dar el salto digital.
“Mi ideal es que al buscar en Google el nombre de mi alumno, me devuelva trabajos de clase”
La primera vez que oí hablar de Enrique Dans fue en 2009, y si ya se le consideraba un referente en temas tecnológicos, hoy lo es con más motivo. Sus opiniones acerca de la ética de la Red, la prensa o la libertad de expresión han trascendido su ámbito original desde que empezara su blog Enriquedans.com en septiembre de 2003, haciendo realidad lo que expresaba en su primer post: hablar de "cambios en la sociedad, en las empresas, en los gobiernos, en nosotros mismos… como consumidores, como trabajadores, como participantes… como personas".
Diariamente llega a 5.500 suscriptores, 222.000 seguidores en Twitter y 36.000 en Facebook, sin contar su presencia en prensa y televisión.
Pero lo que lo trae a Picasst.com es su faceta educativa. Profesor de Tecnologías de la Información de la IE Business School desde 1990, escribe con asiduidad sobre temas relacionados con tecnologías de la educación. Como cuando trajo la noticia de que Finlandia sustituirá en los colegios la enseñanza de la caligrafía por la mecanografía. En medio del revuelo, algunos llegaron a pensar que se dejaría de enseñar a escribir a los niños. Cosas de la vida.
Pregunta. Recuerdo que te entrevisté hace algunos años, cuando Facebook tenía 350 millones de usuarios. ¡Ahora son más de 1.000 millones!
Respuesta. Casi 1.400.
P. A la velocidad que van las cosas, ¿cómo haces para no perderte nada?
R. Si tienes que dar clase de ello a personas que pagan lo que pagan por sentarse ahí [en su escuela de negocios], no puedes entrar en clase sin estar actualizado. Por esto tengo un blog.
P. ¿Por ser profesor?
R. Lo utilizo para estar preparado para mis clases, para forzarme a leer. Si te pones como objetivo publicar al menos una vez al día y todos los días, te obliga a estar muy actualizado. Es parte de la disciplina.
P. Hace unas semanas publicaste un post bastante comentado sobre el tema de Finlandia de sustituir la caligrafía por la mecanografía. Menuda polémica se creó…
R. A veces la gente reacciona como si les echases el cerebro en una sartén caliente. Chisporrotea que da gusto.
P. ¿En tu caso qué sistema empleas? ¿Pizarra?
R. Yo utilizo poco la pizarra. En las escuelas de negocio se suele utilizar el método del caso y la meca absoluta en esto es Harvard. Ahí no solo se utiliza la pizarra, sino que hay determinadas zonas para determinados usos. Yo estoy formado allí en el método del caso, pero lo estoy utilizando cada vez menos en su ortodoxia. Cada vez me siento menos cómodo en él.
P. ¿Por qué?
R. Por el componente de guionización que tiene y porque no me permite trabajar con información tan actualizada como yo querría.
P. ¿Qué es lo que mejor te funciona ahora?
R. Minicasos, conjuntos de enlaces que paso a los alumnos sobre cosas que están pasando en tiempo real, prácticamente. Me aseguro de que los alumnos aprendan una dinámica de gestión de la información que les permite gestionar mucha información y adquirir un criterio para discutir sobre ella.
P. No les proporcionas herramientas, sino que aprovechas las que ellos ya utilizan en su día a día.
R. Procuro recurrir a herramientas abiertas. Mi teoría es que no gano nada si mis alumnos utilizan herramientas específicas de la educación, porque solo se van a volver a encontrar con ellas en otro contexto educativo. Y yo lo que quiero es prepararlos para la empresa. Si tienen que comentar un encuentro con invitados procuro que lo hagan en Twitter, no en un foro cerrado. Tengo preferencia por las herramientas de uso general.
P. ¿Los alumnos se motivan más si utilizan herramientas tecnológicas?
R. Tengo alumnos que entre 10 y 15 meses después estarán en el mercado laboral, y todo lo que puedan mostrar sobre sus trabajos y análisis, capacidad de extraer conclusiones, es bueno. Mi ideal como profesor es que una búsqueda en Google de su nombre devuelva resultado de trabajos hechos en clase. Ayudarles a tener una visibilidad mayor.
P. Si te encargaran diseñar una educación del siglo XXI, ¿qué elementos tocarías?
R. Empezaría por solventar las inseguridades del profesor, que ya no tiene que ser el que lo sabe todo. Que mucho del trabajo fuera realizado por los propios alumnos, empezando por la búsqueda de información. No me vale si está encerrada en un libro, eso es contraproducente porque en un entorno riquísimo hay que enseñar a los niños a seleccionarla y a separar lo bueno de lo malo. En ese papel el profesor sí que puede ayudarte a trabajar con fuentes, a descartar las erróneas… Esto, frente a la fuente única que supone el libro de texto y que puede ser utilizado para adoctrinar, ofrece muchas más posibilidades.
P. Enseñarle a buscar y a tener criterio.
R. Si demuestras al alumno que la información está ahí fuera, y de muy diferentes puntos de vista, el alumno adquiere un punto de vista más plural. Por otro lado hay que procurar que trabajen en cosas que les motiven, y suelen estar motivados por cosas que están a la última, y ni siquiera el profesor tiene que manejar la última tecnología. Lo que tiene que retar a sus alumnos para que manejen esa última tecnología. Muchas veces va a estar en una situación en que no tiene tanta soltura como sus alumnos en el manejo de determinadas tecnologías, pero esto no es malo. Eso hace que se motiven más.
P. ¿Qué tecnologías son exigibles hoy en el aula?
R. Las más accesibles. Si tienes ordenadores, bien, pero si ellos llevan su portátil y simplemente les proporcionas conexión y electricidad, también muy bien. O recurrir al smartphone. La cuestión es que tengan una pantalla que sea lo más accesible a sus medios y le permita conectar con la información que está ahí fuera. Con eso tienen que poder proyectar su dispositivo en la pantalla de aula y poder comentar sobre ello. Yo lo hago con Chromecast, que cuesta 30 dólares.
P. Parece que usamos más tecnología en nuestro ámbito privado que en el trabajo…
R. Es que hemos cambiado muy rápido de una época en la que las personas teníamos la tecnología más sofisticada en la empresa, a justo lo contrario. Las empresas son ahora reductos de vieja tecnología y los empleados estamos mucho más puestos. Tenemos un ordenador mejor en casa que en nuestro trabajo.
P. ¿Y en el mundo académico?
R. Un proveedor de tecnología te puede cobrar un ojo de la cara por un despliegue en un colegio que se podría haber hecho con un Chromecast y un par de portátiles.
P. ¿Las próximas innovaciones en educación seguirán viniendo de países como Finlandia?
R. O de lugares muy insospechados, como África, que no pudieron invertir en sus momento y ahora necesitan dar un salto en nuevas tecnologías. La mayor banca móvil del mundo está en África [M-Pesa, filial de Vodafone]. Sería relativamente normal que surgieran innovaciones con ordenadores de 28 dólares, o por supuesto con smartphones. Particularmente en algunos países africanos que pueden hacerlo, sería una gran oportunidad.
Por qué Youtube quiere ayudar a los profesores en sus clases
Hay un hecho innegable: los niños aprenden antes el lenguaje audiovisual que a leer. Con poco más de un año ya saben pasar las fotos de una pantalla táctil, y son capaces de fijar la atención en un punto (un vídeo) durante varios minutos desde mucho antes.
No es que las neuronas de los pequeños hayan mudado la piel de un tiempo a esta parte, es más bien que ahora las pantallas están por doquier. Antes había solo una, dos como mucho, en toda la casa. Cajas pesadas que acumulaban polvo durante 10 o 15 años. A veces también la foto de encima acumulaba polvo, junto a su respectivo marco de plata. Nuestro lugar estaba justo debajo, a metro y medio de la pantalla.
Hoy con los televisores de plasma, el marco y la foto caerían sobre el niño, caso de encontrarse frente a él. Porque también podría estar con la tablet de su mamá, trasteando el whassap de su papá o el suyo propio, o directamente con su ordenador. Los niños aprenden rodeados de pantallas.
En este contexto Youtube lanzó hace cuatro años su canal para escuelas y centros educativos, YouTube EDU, con miles de vídeos de formación gratuítos de organizaciones de renombre, como Stanford, PBS y TED, así como de socios con millones de reproducciones, como Khan Academy, Steve Spangler Science y Numberphile.
Con este sistema los profesores pueden iniciar sesión en YouTube y ver vídeos, pero los estudiantes solo pueden ver los que haya añadido su profesor. Todos los comentarios y vídeos relacionados están desactivados, y la búsqueda está limitada a los vídeos de YouTube EDU.
Sin duda una plataforma consolidada de gran ayuda para los enseñantes, que avanza un paso más la consolidación de las tecnologías en el aula.
En PICASST creemos en las tecnologías aplicadas a la educación, pero pensamos que solo son válidas si son capaces de hacerle la vida más fácil a profesores y alumnos.
Partiendo de esta idea, un equipo de profesores en España y California hemos creado PICASST, la manera más sencilla inventada hasta la fecha para producir vídeos didácticos y compartirlos con el mundo.
PICASST permite al profesor generar vídeos de sus explicaciones en una pizarra digital o tableta gráfica. La grabación se sincroniza con la voz, y de manera inmediata el vídeo está disponible online. También puede hacerlo desde el ordenador, ya que es perfecto para utilizar con plataformas de e-learning en streaming con vídeos, fotos, PDF, Powerpoints…
Solo tiene que registrarse gratuitamente en PICASST.COM y empezar a utilizar el interfaz para crear y compartir los contenidos con sus alumnos o en las redes sociales. Tan sencillo como pinchar REC / STOP, y su Picasst estará disponible al instante. Con un clic podrá elegir entre más de 250 redes sociales y administradores de contenido.
Los avances de PICASST son:
- Para el profesor: más tiempo libre y motivación por la mejora de sus alumnos. Los profesores que usan PICASST han llegado a eliminar sus tutorías preexamen, ahorrándose cientos de horas explicando lo mismo.
- Para el alumno: mejora en su rendimiento. Dos tesis doctorales demuestran que este tipo de herramientas aportan un extra de concentración y de atención, influyendo en su trayectoria.
- Para el sistema educativo: un método pedagógico para el estudio adaptado a las tecnologías presentes en el día a día.