El amor cobarde del mundano inmortal
El desdén, ajeno a conocimientos comunes, es amigo de la euforia.
El mundo pierde su valor cuando lo valoras por mundo.
Los deseos por vivir son tan intensos como el deseo por encontrarla.
Ser enamoradizo, sin perfectos llamativos, falencias en lo malvado y víctima del cinismo moderno. ¿Qué tan miserable se puede llegar a ser?
La ilusión tiene filo, la esperanza en decadencia alimenta su tenacidad.
El destino se ha olvidado de mi; la inmortalidad ausente en los seres perdidos aborrece su existencia.
Que Dios me tenga en su odio, que el Infierno congele mis sentimientos y su sublimidad derrita mis ideas.
Me he enamorado tremendamente de quien no puedo tener.
Lo mundano deleita cobardía.
Le he querido abrazar, le he querido sonreír; ya no hay lugar, el tiempo pasa una sola vez, y con él, la oportunidad de corromper al destino.
Inmortal feroz y capaz; amante en publico, conspirador en secreto.
Su imagen es la decepción de mis acciones jamás realizadas. La ilusión vive en mi, la esperanza ya no existe; ¿Cuánto tiempo más me queda?
Somos seres inmortales que pretenden vivir eternamente; somos seres idiotas que se olvidan de la felicidad.
Que ella sea feliz en la compañía de aquel mundano; me odiaré eternamente por ser egoísta y cobarde.
Le amo, sin eternidad; quiero ser feliz.