Matar a alguien y hacer nacer a alguien son dos acciones violentas a través de las cuales, mágicamente, el ser humano trata de ponerse en el lugar de Dios. La víctima de un homicidio es siempre indefensa, pero jamás tan indefensa como la víctima de un nacimiento. Un parto muestra tanta sangre inocente como un homicidio. Si procrear es una opción libre, entonces la vida es el dolor inútil fundamental.
Julio Cabrera











